| 2/20/2013 12:00:00 AM

“Me imagino que me quieren sacar”: Andrade

En entrevista con Dinero, el director de la ANI responde a las críticas por las concesiones de cuarta generación.

“Me imagino que me quieren sacar”: Andrade
Los únicos contratos que parecen seguros hoy con la cuarta generación de concesiones viales son los que tendrán las firmas de abogados. Sin haberse adjudicado la primera licitación de este ambicioso programa de inversión vial, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) ya anticipa “líos y demandas”.

Desde que el presidente Juan Manuel Santos llegó al poder en agosto de 2010 no se habla de otra cosa que no sean proyectos bien pensados, estructurados y estudiados. ¿Por qué entonces se anticipa un divorcio aun antes de consumarse el matrimonio? Luis Andrade, presidente de la ANI, habló con Dinero.

— ¿Qué tan presionado se siente por las empresas de ingeniería?
Yo estoy muy tranquilo. A pesar de las críticas estamos haciendo bien las cosas.

Sabemos que nunca en Colombia se han hecho estudios como los de ahora. Y también sabemos que somos un caso de referencia por lo bien que lo estamos haciendo.

Esta mañana vino gente de la firma de consultoría Castalia, de Estados Unidos, y nos halagaron el modelo. Las críticas son útiles.

— ¿Y no se siente presionado por la función de advertencia que hace unos días le entregó la Contraloría?
A mí no me choca, esa es la función de la Contraloría. Esa entidad debe hacer esa tarea. Me interesa que me digan esas cosas antes y no después.

Las críticas de la CCI tampoco me disgustan porque son útiles. Estamos solucionando los problemas del pasado, que ese objetivo no les guste o no convenga a algunos, pues sí, eso es parte del juego.

— El exministro Cardona pisó un primer callo al limitar los anticipos. ¿Qué otros está pisando la ANI?
No dar acceso a los ingresos por peajes antes de terminar las obras. Ese es el callo que se está pisando ahora. Pero esa no es una invención nuestra, sino de la Ley de Asociaciones Público Privadas (APP) la cual prevé que primero se entreguen las obras y luego yo le pago. Eso requiere capital y al no haber capital tenemos que llamar a la gente de afuera, ese es el callo.

— ¿Algún otro callo?
El segundo gran callo son las adiciones. En la Ley de APP se determinó que los contratos deben tener adiciones por excepción y por eso se fija un límite de adiciones de 20% sobre el valor del contrato.

Las nuevas obras salen por licitación y no por adición sobre los contratos vigentes. Desafortunadamente, el gobierno anterior fue muy liberal en las adiciones y a la gente le gustó y se acostumbró. Se hicieron adiciones por $12 billones, eso es mucha plata.

Nosotros paramos las adiciones en los contratos existentes y eso es un callo muy grande, pero necesario para cambiar el modelo.

— ¿Y siente que a raíz de eso lo quieren sacar de la ANI?

Me imagino que sí. Imagino que preferirían tener a alguien que no esté cambiando las reglas. Las estoy cambiando por el interés común y no por el de unos particulares. Ahí francamente le doy crédito a la Ministra (Cecilia Álvarez) y al Presidente (Juan Manuel Santos).

— ¿Siempre se ha sentido respaldado por ellos?
Claro. Al final del día las políticas son respaldadas por mi jefa y su jefe. ¿Por qué creen que en el Inco cambiaron 11 veces de director?

— Con todo esto que usted está cambiando, uno creería que queda blindada la cuarta generación de concesiones contra líos y demandas…?
No. Nada está completamente blindado, menos en el mundo de la infraestructura porque son proyectos muy grandes y muy complejos. Con seguridad va a haber pleitos y con seguridad habrá demandas. De hecho, yo sería muy irresponsable si dijera que ese no va a ser el caso.

Lo importante es que en estos contratos quede claro cómo se manejan estas cosas. Lo primero son las cláusulas de fuerza mayor y otro asunto es que la ley de arbitrajes tiene unas figuras interesantes, como la del amigable componedor y el tribunal de arbitramento.

Si no nos ponemos de acuerdo, tenemos figuras para solucionar los líos. Yo diría que es 100% seguro que vamos a tener pleitos y es 100% seguro que vamos a tener imprevistos.

— Cuando la contralora Sandra Morelli lea esa respuesta, ¿qué cree que piense?

Lo importante es que cuando se presenten imprevistos y pleitos exista una manera objetiva y ágil para resolverlos, esa es la vida. La vida es así.

— Con todos estos líos ¿no está arrepentido de llegar a la ANI?
No. Al principio lo dudé porque uno está muy expuesto. Cualquier error le puede costar a uno el patrimonio en una acción fiscal. Uno toma decisiones duras que generan enemistades.

— ¿Quién lo convenció entonces?
El presidente Santos y en su momento el secretario privado, Juan Carlos Pinzón. No estoy arrepentido porque me he dado cuenta de que podemos hacer mucho y tengo el respaldo del alto gobierno.

— Los ingenieros están preocupados porque no les han resuelto temas de predios y licencias y eso podría comprometer sus modelos financieros...
Debe haber un mensaje de tranquilidad. No se va a iniciar obra hasta tanto no se hayan comprado los predios y logrado las licencias. Al no invertir, no pueden resultar desfinanciados.

— También se dice que hay muy poco tiempo para hacer los estudios de factibilidad y que eso afectará los proyectos...
Ya hay un trabajo adelantado con Fonade. Además, hemos contratado con las mejores firmas de ingeniería del mundo los estudios por $200.000 millones, mejor que eso imposible.
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