| 6/26/2013 12:00:00 AM

La joya de la corona

La joya de la corona
A finales de la década de los 80 y principios de los 90, la EEB era una empresa no viable, con una alta injerencia de los concejales de la ciudad en su administración –algunos de ellos tenían puesto en la junta directiva– y con el pesado fardo que fue la construcción de la hidroeléctrica de El Guavio que, aunque sacó a Colombia del racionamiento del 92, fue uno de los golpes financieros más grandes para la compañía por sus sobrecostos y demora en la entrada en operación.

El entonces alcalde Antanas Mockus logró uno de los mejores negocios para Bogotá: vender una parte de la EEB a Endesa y Enersis, en el cual las extranjeras tenían la administración y la ciudad se quedaba con la mayoría. Así nacieron Emgesa –en el negocio de generación– y Codensa –en la distribución–, cuyo mayor accionista es hoy la italiana Enel. La EEB se concentró en el negocio de transmisión de energía.

De ser el patito feo se convirtió en un verdadero cisne. Entró al negocio de gas y se quedó con Ecogas, hoy TGI, donde el fondo de inversión del Citi posee el 30%. Tiene presencia en Guatemala y Perú en negocios de transmisión de energía y gas, y participa en convocatorias internacionales en países como Chile y Brasil, entre otros.

Además, tiene participaciones en distintas compañías del sector energético. Cuenta con una aprobación de la junta de US$3.000 millones para su expansión en los negocios de transmisión de energía y transporte de gas. El año pasado facturó como grupo más de $1,5 billones, con utilidades cercanas a los $700.000 millones. En los últimos cuatro años ha generado dividendos para la ciudad por más de $1,4 billones.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.