| 12/12/2012 12:00:00 AM

Germán Torres “Usaron mi plata”

Germán Torres “Usaron mi plata”
”¿Qué clase de inversionista es usted?”, me preguntó el asesor comercial de InterBolsa que me invitó a confiarle recursos al Premium Capital Appreciation Fund. Me hizo la pregunta el mismo día en que yo me disponía a abrir un CDT por una suma realmente importante, en el Helm Bank, entidad financiera de la que fui un buen cliente durante cuatro años.

Como la persona que me abordó era de confianza, me definí ante ella como lo que soy: un inversionista conservador al que le interesa más la seguridad que los rendimientos.

Durante casi 40 años de trabajo conseguí un patrimonio que me permitiría vivir tranquilo. Disponer de una oficina para atender algunos de mis asuntos, contar con el dinero necesario para manejar sin angustias los gastos que demanda mi estándar de vida y cubrir imprevistos de salud. A estas alturas no tenía entonces por qué hacer apuestas codiciosas o arriesgadas.

Un rendimiento oscilante entre 7 % y 8,5% me parecía razonable y acepté. No sospeché engaños, aunque caería en ellos. Un brochure lustroso me decía que el fondo concentraba sus inversiones en operaciones de renta fija “no bursátil”. Y subrayo “no bursátil” porque la realidad tozuda me llevaría más tarde a comprobar que mi dinero y el de otros inversionistas había sido usado, sin nuestro conocimiento ni autorización, en la compra de acciones de Fabricato y en el apalancamiento de individuos que querían quedarse con la empresa para vendérsela a la brasilera Vicunha.

No desconfié, entre otras razones, porque en el brochure aparecían firmas tan reconocidas como Ernst & Young Auditores y un registro en Bloomberg. Siendo así, no había razón para creer que se iban a producir operaciones subrepticias, artificiosas o engañosas.

Ahora que sé que los señores Rodrigo Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y otras personas de su círculo quisieron quedarse con Fabricato, comprendo perfectamente que trazaron una estrategia a costa de nuestro capital.

Me pintaron una inversión que no tenía volatilidad y cuyo riesgo era prácticamente cero. Pero la del Fondo de Curazao no fue la única. Lo digo porque nadie ha reparado tampoco en lo que pasó, tiempo después, con una emisión de bonos TEC por parte de InterBolsa Holding. Era un bono con un cupón de 8% y los clientes de InterBolsa fuimos manipulados de nuevo para comprarlo sin ninguna calificación de riesgo.

Nuestros recursos patrimoniales fueron entregados en pesos a asesores comerciales y convertidos luego en dólares a través de una compañía de papel llamada Interbolsa Holdco Company S.A. Esos recursos, como se lo dije ya a la Superintendencia Financiera, fueron puestos al servicio de propósitos oscuros y su manejo constituye una defraudación para los inversionistas.

Del Fondo Inmobiliario Comprar para Arrendar, cuyo propósito era recoger nuestro dinero para hacer inversiones en el sector que indica su razón social, también salieron recursos que fueron invertidos en repos de Fabricato. Aprovecharon la buena liquidez con la que contaba el Fondo.

El dinero invertido allí ya estaba declarado. Tengo el derecho a reclamar y no acepto que funcionarios del Estado digan que los inversionistas tenemos que resignarnos por haber participado de proyectos off shore. No, el dinero fue captado en Colombia por una firma vigilada por la Superintendencia Financiera y volvió al país, así hubiese sido a través de un fondo radicado en Curazao. Insisto: los dineros fueron captados en Colombia y no es justo que los funcionarios que eluden responsabilidades induzcan a la opinión a pensar otra cosa. No hay razón válida para que el Gobierno nos desampare”.
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