| 12/12/2012 12:00:00 AM

Anónimo “Tenía $325 millones en el Premium”

Anónimo “Tenía $325 millones en el Premium”
“No doy mi nombre solo por consideración y respeto para con la empresa en la que trabajo y para con mis jefes. En medio de la crisis que estoy viviendo, ellos me han tendido la mano y me han dicho que puedo contar con mi puesto de trabajo.

Me hice cliente de InterBolsa por Raquel Góngora, corredora de la empresa. La había conocido mientras ella trabajaba en Skandia y me asesoraba en el manejo de la pensión y unos ahorros más. Cuando estuvo en su nueva firma me propuso que invirtiéramos en dólares.

Mi portafolio inicial era de $366 millones. De ahí, $325 millones se fueron para el Premium de Curazao. US$19.000 quedaron reservados para Premium Panamá. En agosto de 2012 me dijo que invirtiéramos eso en una renta fija por un año.

Abrigaba la esperanza de comprar un apartamento para una hermana que sufre de cáncer y vive en Estados Unidos. A ella le hicieron dos cirugías en el hospital Jackson Memorial y yo esperaba que, después del tratamiento, pudiera recuperarse en un apartamentico que costaba como US$130.000.

El 30 de octubre, en la tarde, hablé con Maryuri Torres. Ella maneja el Premium y cuando me llamó le dije: “Sí, voy a cambiar todo el portafolio para pasarme a dólares”. Ese día me llamó también Raquel y me dio las referencias para pasar a InterBolsa $40 millones que yo tenía en Davivienda. Transferimos el dinero a una cuenta de InterBolsa en Bancolombia.

El 2 de noviembre confirmé, no solo por las noticias, que las cosas no iban bien. Llamé a Raquel a su celular y ya no me volvió a responder. Quedaban atrás aquellos días en que yo entraba a las oficinas de InterBolsa por la puerta grande y Raquel me ubicada en un reservado especial para clientes donde siempre había café.

El 19 de noviembre recibimos una carta pidiéndonos información sobre la plata que estaba en entredicho. Yo no era entonces la única afectada de la familia: mi hijo y mis hermanos también tenían su dinero allí. Hasta el 31 de octubre pensé que la plata estaba en un fondo seguro y conservador. Después entendí que el enredo con los fondos Premium y su relación con InterBolsa era un asunto inquietante. Un día vi y oí en el cuarto piso del edificio de la firma en Bogotá a Santiago Peña respondiendo al teléfono. “InterBolsa Panamá”.

En esta época navideña he ido a InterBolsa en busca de mayor información sobre los recursos. Lo que he visto allí me sobrecoge e indigna. Hay empleados organizando fiestas y algunos feriándose puestos entre ellos. “Oye, me ofrecieron un trabajo en tal parte. Pero me pagan $5 millones. A mí esos ingresos no me sirven, tómalo tú…”, se dicen unos a otros.

Ellos parecen felices. ¿Nosotros los inversionistas qué somos para ellos”

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