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Gustavo Petro, Alcalde Mayor de Bogotá. La junta de la EEB aprobó US$3.000 millones para su expansión en los próximos años. Allí no está considerado el tema de movilidad.

| 6/26/2013 6:00:00 PM

¿Zapatero a tus zapatos?

La iniciativa para que la Empresa de Energía de Bogotá ingrese al negocio de la movilidad eléctrica generó una tempestad al interior de la compañía y expertos externos han manifestado su inquietud. La EEB explica cuál es su norte.

Amediados de mayo, la normalidad de un tradicional comité de presidencia de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) se rompió cuando llegó la discusión de la posibilidad de que la compañía ingresara al negocio de los buses eléctricos.

Mario Trujillo, secretario general de la EEB, y quien llevaba más de dos décadas en la empresa, manifestó su desacuerdo con la iniciativa por considerarla no viable jurídicamente y –al parecer– este hecho precipitó su salida de la compañía.

Paralelo a este debate se dio otro cambio. A Henry Navarro, vicepresidente de planeación y de negocios estratégicos, uno de los veteranos funcionarios de la empresa reconocido por su papel en el proceso de internacionalización y crecimiento de la compañía, le pidieron acogerse a su pensión y fue separado del cargo.

El cisma interno, con estos movimientos en personas clave en la organización y con la decisión de llegar a otros negocios, se conoció en el sector y entre los comisionistas de bolsa.

En privado, muchos expertos han manifestado su preocupación porque la EEB –considerada la joya de la corona para Bogotá– vaya tras otros negocios, mucho más riesgosos y diferentes a los que ha concentrado en los últimos años: transmisión de energía eléctrica y transporte de gas.

En los últimos 20 años, la EEB ha tenido una transformación gigantesca y de ser el ‘patito feo’ se convirtió en un gran cisne y en uno de los principales conglomerados económicos y de negocios del país (ver recuadro).

Sin embargo, con la llegada del alcalde Gustavo Petro, los movimientos alrededor de la EEB han dado señales de alerta. La primera, cuando el alcalde mostró interés por formar una holding con todas las empresas de servicios públicos, idea que no prosperó. La segunda, tras la salida de Mónica de Greiff, se dio con el frustrado nombramiento en la presidencia de la empresa de Fernando Gómez, cuyos trinos en Twitter y su participación en operaciones de empresas del sector lo dejaron por fuera.

Ahora se vuelven a prender por la intención de ingresar al negocio de buses eléctricos. “Quieren revivir la antigua empresa de buses del Distrito, con una alianza público-privada donde quien pone el dinero es la EEB, y la estrategia los privados. Y eso no está en el objeto social y podría causar detrimento patrimonial”, dice un experto.

Otro afirma que la diversificación puede ser buena, pero que en el sector público hay que ser más conservador, en especial cuando los negocios de transporte han mostrado deficiencias como la que hoy tiene el Sistema Integrado de Transporte (Sitp), que no ha podido alcanzar un número de pasajeros que le permita poner en negro sus números, y cuyo costo está siendo asumido por el Distrito.

Muchos hacen ya un símil con lo que pasó con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAAB) en el tema de las basuras, operación que tiene contra las cuerdas al Alcalde por la investigación que le adelanta la Procuraduría junto a varios de los directivos de la EAAB.

Uno de los argumentos de la Administración es la necesidad de buscar una mayor demanda de energía que permita bajar los costos de las tarifas. Sin embargo, expertos consideran que el impacto no es muy grande y ponen un ejemplo: la demanda del metro de Medellín es de 75 GWh /año y representa medio punto porcentual de la demanda actual de Codensa.

Además, creen que no se vería el efecto en la reducción inmediata de tarifas porque para desarrollar el proyecto hay que hacer inversiones en buses, líneas, estaciones, etc., cuyo valor hoy no se conoce, que necesitan ser amortizadas en el tiempo y la tarifa no se reduciría en el corto plazo.

¿Por qué la EEB? Ante las negativas del Concejo por conseguir recursos presupuestales para hacer los proyectos, la EEB puede ser el vehículo para financiarlos. “Se habla de convocar la emergencia de movilidad y hacer contrataciones directas y traslados presupuestales. Al parecer, estarían buscando caminos, dadas las limitaciones de financiación. Sería más lógico que el proyecto lo asumiera el Distrito, si se quiere con los recursos que le genera la EEB, pero no la empresa, y que esta se consolide y siga entregando muy buenos resultados”, dice un analista.

La respuesta

Sandra Fonseca, presidente del Grupo EEB, puso la cara y planteó la estrategia de la empresa. “El plan del grupo está enfocado en continuar con el crecimiento de negocios en el tema energético: energía eléctrica y gas natural, en transporte y distribución, en los países en los que estamos y en otros del Continente. Ese es el core business aprobado por la junta. Además, hay un lineamiento estratégico del Programa Bogotá Humana, que se cruza en varios temas: ser eficientes en las actividades y aumentar la demanda de energía para generar más ingresos y dividendos, y esto incluye dos puntos adicionales: movilidad eléctrica y alumbrado público”, afirma.

Según ella, la EEB tiene identificados al menos diez proyectos en electricidad y gas donde está promoviendo un crecimiento de demanda de energéticos –en Colombia y en otros países donde opera– que impulse una mejor estructura tarifaria. “Dado que nuestro negocio es regulado, esas tarifas más económicas se alcanzan controlando costos, mejorando ingresos y aumentando demanda”, asegura.

“Puede haber inquietud, pero en este momento apenas estamos empezando a analizar y a ver si es viable o no un plan de negocios. A eso no podemos renunciar ni en este negocio ni en ningún otro. Donde haya una posibilidad de crecimiento en demanda eléctrica, asociado a lo que nosotros hacemos, tenemos al menos que evaluarlo. Una vez lo hayamos evaluado, miraremos si entramos o no”, enfatiza Fonseca.

Hoy, de acuerdo con sus cronogramas, está en la etapa de prefactibilidad. En la actualidad avanza en el proceso de contratación y selección del asesor de este proyecto, que será una banca de inversión con asesoría técnica y legal. Se estima que para finales del año estén los estudios definitivos y en ese momento se tomará la decisión.

El debate apenas comienza y serán los análisis los que determinarán si es o no un buen negocio para la EEB. Lo que nadie quiere, ni siquiera la administración distrital, es revivir los fantasmas del pasado que casi hacen desaparecer a la EEB.

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