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Gustavo Petro, Alcalde Mayor de Bogotá. El Distrito tiene previsto llevar al Concejo un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial que se ajuste a las necesidades de la ciudad en temas urbanos y de derecho a la vivienda.

| 2/6/2013 6:00:00 PM

Yes, we CAN

El futuro del CAN de Bogotá está en manos del alcalde mayor, Gustavo Petro. Para que el proyecto sea rentable, el mandatario deberá incluir ajustes al POT que presentará al Concejo.

El borrador del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que publicó hace poco en la página web la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá deja sin oxígeno uno de los más importantes proyectos urbanos de la capital: la demolición –y readecuación– del actual Centro Administrativo Nacional (CAN).

Diseñado en la década del 50 y puesto en marcha por el presidente Gustavo Rojas Pinilla, el CAN se convirtió en un orgullo para los bogotanos de la época. Ahora no es más que un conjunto de vetustos edificios públicos que, por su deterioro y pobre resistencia a los temblores, pone en riesgo la vida de los más de 18.000 funcionarios que allí laboran.

La solución planteada por el gobierno nacional hace un año fue derribar por completo estas sedes y levantar un moderno complejo de 120 edificios que incluye oficinas privadas, comercio, vivienda y, naturalmente, las nuevas sedes de las entidades públicas. Con ese fin, el propio presidente de la República, Juan Manuel Santos, extendió una invitación al sector privado para que presentara fórmulas y financiara las obras.

También creó la Empresa Nacional de Renovación Urbana Virgilio Barco Vargas (EVB) y reclutó para dirigirla a Andrés Escobar, mano derecha hasta ese entonces en asuntos inmobiliarios del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo.

En el último año, la EVB avanzó en la propuesta y un conjunto de arquitectos y diseñadores trabajan en los primeros bocetos del nuevo CAN. El problema surgió hace unas semanas cuando se divulgó el borrador del POT en el que se establece que 30% de las nuevas áreas a construir en la capital se deben destinar a Vivienda de Interés Prioritario (VIP). Esta exigencia, con cara de impuesto, además de tener a los constructores de la ciudad con los pelos de punta, dejó este sueño urbano en serios problemas de financiación, pues le resta 12 hectáreas al proyecto inicial, haciéndolo mucho menos atractivo y rentable.

Adicionalmente, el POT obliga a ceder otras 33,5 hectáreas al Distrito, lo que dejaría un área de solo 28 de las 75 hectáreas disponibles para las nuevas sedes ministeriales, las viviendas no VIS y otros usos comerciales y culturales, obras con las que se financiaría todo el complejo.

“Creemos que el alcalde Petro está de acuerdo con nosotros en la necesidad de aumentar el área para desarrollos comerciales, para lograr una mezcla balanceada de usos de suelo y no repetir el error histórico que fue el CAN de Rojas Pinilla. Solo falta que el mandatario lo materialice incluyendo esta modificación en el POT que presenté al Concejo”, dijo a Dinero, Andrés Escobar.

El nuevo CAN


Trabajar hoy en el CAN es una odisea. Las altas temperaturas en las oficinas, el hacinamiento y la deficiencia en las redes de servicios afectan notablemente la productividad de los funcionarios.

La propuesta de la EVB es construir edificios de 22 pisos de altura con amplias zonas para la atención de usuarios y ciudadanos en los primeros niveles, muy similar a los Cade de Bogotá o los Cerca, de Medellín.

Las sedes públicas con mayor afluencia de público estarían ubicadas muy cerca de las 4 estaciones de Transmilenio para reducir los desplazamientos. Los estacionamientos serían subterráneos para no afectar el espacio público como lo hacen hoy varios Ministerios, entre ellos, irónicamente, el de Transporte. “65% de los parqueaderos actuales en el CAN son invasivos del espacio público”, explica Escobar.

En materia de inversiones la apuesta es grande. Solo para la construcción de los edificios del gobierno se requieren $2,88 billones, más $71.000 millones en obras de urbanismo.

El proyecto incluye la construcción de tres plazoletas similares a la existente frente al Ministerio de Transporte y junto al Ministerio de Defensa.

Para determinar qué sedes públicas quedarán en el nuevo CAN, se revisan minuciosamente los flujos de personas de cada entidad. A la fecha, solo se tiene definida la presencia del sector Defensa debido al tamaño que se requiere para las instalaciones y por su ubicación estratégica.

La renovación del CAN depende del POT que presente el alcalde Petro. Ojalá el Alcalde Mayor consulte las experiencias exitosas de ciudades como Londres, San Francisco, Buenos Aires y Washington, donde se lograron proyectos de renovación balanceados y autofinanciados, y donde el mayor beneficiado es el ciudadano.

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