| 11/13/2014 11:40:00 AM

¿Portazo a Asia?

De lo que ocurra en el Congreso respecto al TLC negociado con Corea dependerá que Colombia abra las puertas a Asia Pacífico… o termine cerrándolas.

La carrera de obstáculos que enfrenta el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Corea parece de nunca acabar. No solo se convirtió en el único acuerdo comercial en la historia del país que se cae durante su paso por el Congreso –por fallas de trámite–; también es el primero que enfrenta la férrea oposición de poderosos gremios industriales preocupados por la dura competencia que les representará a los productores de vehículos y electrodomésticos.

En el momento la suerte de este TLC está en entredicho, pues a cinco semanas de que termine el primer periodo de la actual legislatura, la iniciativa no tiene ponencia para discusión, pese a que fue radicado desde el pasado 11 de septiembre. Aunque ya se nombró un grupo de ponentes encabezados por el senador Mauricio Lizcano, todo hace pensar que su análisis se aplazaría hasta marzo del próximo año

El acuerdo con Corea es, para expertos como el exministro de Comercio, Carlos Ronderos Torres, la ‘puerta de entrada’ de Colombia al mercado de Asia Pacífico, una región que en 2020 representará 60% del consumo de la clase media en el mundo.

Pero también podría convertirse en la puerta de salida si, como lo cree el experto en negociaciones agrícolas Andrés Espinosa Fenwarth, por falta de seriedad del país se cae este tratado, no se avanza en las negociaciones con Japón y no se inician las conversaciones para un acuerdo con China, acordadas por los presidentes desde 2012. ¿Y qué está en juego con Asia?

Aunque desde los 90 Colombia ha buscado insertarse en el mercado de Asia Pacífico, sus iniciativas han sido frustradas mientras su relevancia se ha multiplicado: es un mercado de más de 2.000 millones de habitantes, que representa 55% del PIB mundial y tiene un consumo per cápita promedio de US$31.000.

El exviceministro de Comercio, Ricardo Duarte, asegura que a comienzos de los 90 el país presentó su candidatura para ingresar al Foro de Asia Pacífico (Apec), pero en 1997 fue declarada la moratoria y desde entonces este bloque no ha recibido nuevos países socios –tiene 21–. A partir de ese momento, el país ha seguido buscando acercamientos e, incluso, ha negociado acuerdos comerciales con países socios de Apec, como Estados Unidos, Perú, México y Chile, con la esperanza de abrir el camino.

Por eso, la negociación de un TLC con Corea se convirtió para el gobierno colombiano hace un par de años en la primera gran apuesta para llegar a un mercado que por dos décadas le ha sido esquivo.

Alejandro Vélez, vicepresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, explica que este es el primer acuerdo que favorece ampliamente los intereses del sector agropecuario, pues les permitirá ingresar en condiciones privilegiadas a un mercado de cerca de 50 millones de habitantes –un gran importador de bienes agropecuarios y servicios–, con un PIB per cápita de US$32.000 y que el año pasado se convirtió en la economía número 14 del mundo –entre 183 países–. Sectores como los productores de carne bovina, porcina, pollo, así como cultivadores de frutas y verduras ven amplias posibilidades de negocios en este mercado, que importa la mayor parte de sus alimentos.

Por eso los voceros de 20 gremios del sector agropecuario se han quejado por la caída del TLC con Corea durante la anterior legislatura, y por los retrasos que enfrenta en los cuatro primeros meses de la actual. “Estamos insistiendo –en la aprobación del TLC– porque si esta vez se le cierra la puerta a Corea, le estamos cerrando la puerta a Asia”, asegura Vélez.

Por su parte, Espinosa Fenwarth asegura que la no aprobación de este tratado mandaría una señal política negativa y le restaría seriedad a las iniciativas que de tiempo atrás anunció el Gobierno para llegar a Asia. De hecho, recuerda que en 2012, durante una visita del presidente Juan Manuel Santos a China, el mandatario se comprometió a iniciar conversaciones para avanzar en un acuerdo comercial, sin que hasta el momento se haya hecho nada.

Con Japón los avances no son extraordinarios. Tras ocho rondas de una negociación que en diciembre cumplirá dos años, solo se ha concluido el trabajo en 7 de los 18 grupos conformados.

Algunos expertos señalan que Japón inició la negociación cuando el acuerdo entre Colombia y Corea avanzaba y como respuesta a lo que percibía como una amenaza para sus negocios. Pero recientemente le ha bajado el ritmo debido al aplazamiento de esta iniciativa en el Congreso.

El Jefe negociador colombiano, Javier Gamboa, rechaza la afirmación de que se esté dilatando la negociación con Japón, pues asegura que en los últimos meses ha habido un ritmo intenso. “Como en toda negociación de un acuerdo comercial, el reto es acomodar los intereses y sensibilidades de ambas partes”, asegura Gamboa, quien explica que los mayores desafíos están en la negociación de acceso al mercado de bienes.

Trampolín o talanquera

Paralelamente a la negociación de Corea, el gobierno colombiano impulsó la consolidación de la Alianza Pacífico (AP) como una vía para acelerar su incursión en el mercado asiático. Pero hay quienes consideran que esta puede ser más bien una talanquera, pues mientras Corea abre grandes posibilidades a los agricultores, la AP les pone cortapisas ya que plantea la eliminación de las franjas de precios que rigen para los productos del agro. “Aquí estamos convencidos de que la Alianza Pacífico es una plataforma para llegar a Asia pero eso no es así. Incluso Perú y Chile –los socios en AP– pueden llegar a ser una talanquera en la aspiración de Colombia de llegar a Japón, porque ellos ya tienen acuerdos comerciales con ese país”, asegura Alejandro Vélez, de la SAC.

También hay preocupación por las alianzas que Chile ha planteado entre la AP y el Mercosur. El temor es que estos acercamientos terminen en que Mercosur absorba la AP.

El Gobierno, por su parte, ha dicho que le apuesta a la Alianza Pacífico para buscar sinergias que le faciliten su ingreso al mercado asiático. De hecho, durante la reciente cumbre de Apec, que terminó el pasado 11 de noviembre en China, el canciller peruano Enrique Capuñay reconoció que “en la Declaración de Líderes de Bali se recomienda claramente que el Apec cree una relación de sinergia con los bloques económicos que existen dentro de la Cuenca del Pacífico, es decir, con el Asean, el Foro de las Islas del Pacífico, el TPP y con la Alianza del Pacífico, que Perú conforma junto con Chile, México y Colombia”.
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