| 4/28/2016 12:00:00 AM

Los retos del TLC entre Colombia y Corea, ¿quiénes ganan?

Todo indica que entre junio y agosto entraría en vigencia el primer Tratado de Libre Comercio de Colombia con un país asiático. Pero aún hay que superar escollos.

A comienzos de abril nadie daba un peso por la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Corea en la Corte Constitucional. El férreo lobby de poderosos gremios y empresarios que habían cerrado filas en contra de la negociación hacía pensar que la iniciativa podría hundirse.

Por eso, el jueves 14 de abril, cuando la Corte publicó en su página de internet el comunicado de prensa que confirmaba la exequibilidad del acuerdo –aunque fijaba un condicionamiento– algunos funcionarios del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo celebraron lo que en un momento dado llegaron a considerar una causa perdida.

No eran los únicos. También en las oficinas de gremios del sector agropecuario sus directivos se frotaron las manos: después de una dura batalla, por fin lograban un acuerdo que les genera oportunidades reales de negocios. Y es que de tiempo atrás los líderes del agro le reclamaban al Gobierno un tratado que los beneficiara, luego de sentir que con los firmados con Estados Unidos, la Unión Europea e, incluso la Alianza del Pacífico, habían sido los grandes sacrificados.

Por eso, cuando se conoció el aval de la Corte Constitucional la celebración no se hizo esperar. El de Corea es el primer TLC que se firma con un país que tiene una balanza deficitaria en materia agropecuaria. Con más de 50 millones de habitantes, un ingreso per cápita de US$27.000 y un PIB que en 2015 creció 2,5%, Corea del Sur registró en la última década un crecimiento anual de 10% en las importaciones de alimentos, renglón en el que Colombia tiene amplia y variada oferta.

Pero, como toda dicha no es completa, la vigencia del acuerdo todavía tendrá que surtir un proceso que involucra el canje de notas de ratificación, a cargo de la Cancillería, en donde se incorporará una nota interpretativa que exigió la Corte Constitucional en el sentido de que los plazos acordados a la regulación de entrada y salida de capitales solo son ilustrativos, pues en este tema el Banco de la República mantendrá su autonomía y será el único encargado de definirlos.

Después de este intercambio de notas, se contarán 30 días más y a partir de esta fecha los gobiernos podrán definir el día exacto, el cual quedará incorporado en un decreto que será firmado por varios ministerios involucrados en el tema. Esto implica que entre junio y agosto próximos el TLC con Corea ya estaría operando.

Aunque en el Ministerio de Comercio existe tranquilidad porque el condicionamiento no implica ningún tipo de renegociación, sino solo una nota interpretativa en la que se ratifica la autonomía del Banco de la República en el manejo de entrada y salida de capitales, lo cierto es que habrá que esperar a que el gobierno coreano dé su visto bueno al proceso.

Los ganadores

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), fue uno de los primeros en celebrar la ratificación del TLC con Corea. Eso sí, considera que tras la puesta en vigencia hay que trabajar en temas como logística, mejora de la calidad, mayor competitividad y una exhaustiva investigación del mercado coreano para conocer las tendencias de consumo y las oportunidades reales.

“Ahora hay que reestudiar qué es lo que demandan los coreanos, acuérdese que los mercados asiáticos también han evolucionado y han pasado de la proteína vegetal a la proteína animal y a productos con mayor valor agregado incorporado, y eso es lo que los empresarios colombianos tienen que aprovechar”, explica el directivo de la SAC.

En la Asociación de Porcicultores también tuvo buen recibo la noticia. Este gremio trabaja desde hace un par de años en un plan para atender la creciente demanda de carne de cerdo en Asia y particularmente en Corea del Sur. Ese país ocupa el séptimo lugar entre los principales importadores de carne de cerdo del mundo, con un consumo per cápita que en 2012 llegaba a 19,2 kg –en Colombia es de 4,9 kg–.

Sin embargo, Carlos Maya, presidente de Asoporcicultores, cree que el efecto de este acuerdo será positivo “siempre y cuando las autoridades sanitarias –ICA e Invima– adelanten los procesos de admisibilidad del producto colombiano en el mercado coreano”.

Para la saliente ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, este es un gran paso. “Es el primer acuerdo donde los sectores agrícola y agroindustrial son ganadores absolutos, en el sentido de que, teniendo múltiples oportunidades, no tienen una sola sensibilidad”. Pero para la funcionaria tiene un valor adicional: es el primer acuerdo que se firma con un país de Asia Pacífico, “la región más dinámica del mundo en términos económicos y comerciales”, apunta.

Por su parte, el exministro de Comercio y consultor en temas de comercio exterior, Carlos Ronderos, asegura que este TLC constituye la entrada de Colombia al mercado asiático, pues ahora se podrá pensar con mayor certeza en una negociación más rápida con Japón –hace tres años se negocia un acuerdo comercial– e, incluso, ve probable que Colombia por fin ingrese a la Apec. De hecho, para la reunión de este foro Asia Pacífico, prevista en Perú para el 19 y 20 de noviembre, el exministro anticipa que podría quedar definido el ingreso de Colombia a este exclusivo club de países que promueven el libre comercio y el desarrollo.

Más allá de los escollos que tendrá que surtir el TLC con Corea antes de que entre en vigencia, lo cierto es que la señal enviada por la Corte Constitucional fue positiva para el Gobierno y para los empresarios del agro, que desde hace años pedían un acuerdo favorable a sus intereses. La tarea ahora será lograr que los colombianos aprovechen las ventanas de oportunidad que abre este tratado para cumplir los objetivos de crecimiento y desarrollo que promueve.

Las ventajas

En comercio, inversión y servicios, el TLC tiene grandes beneficios, según la nueva ministra de Comercio, María Claudia Lacouture.

98% de las líneas arancelarias de insumos y materias primas que clasifican bienes industriales tendrán desgravación inmediata. US$9 millones aumentarían las exportaciones a Corea con la puesta en vigencia del TLC, si se asume que se comporten en la misma línea de la eliminación de aranceles. A corto plazo, los sectores más favorecidos son los de manufacturas de cuero, confecciones, productos farmacéuticos y artículos promocionales.

Los productos que aumentarían sus exportaciones a Corea, por efectos de baja en el arancel, son el café, metalurgia, productos químicos y cuero en bruto. Hoy no se exporta a ese país, pero podrían beneficiarse de inmediato los químicos orgánicos, extractos, pigmentos y pinturas y aceites minerales y ceras.

A mediano plazo, las flores, derivados de café y confitería entrarán con arancel cero a Corea. Entre las tendencias de consumo destacado en el mercado coreano está el crecimiento de bebidas en polvo a base de chocolate y los cafés de chocolate. También crece la demanda por barras de chocolate con frutos secos. El consumo de bebidas a base de pulpa de fruta, smoothies a base de jugo y otros jugos con pulpas, frutas y verduras licuadas también hacen su agosto.

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