| 5/15/2014 6:00:00 AM

Borrón y cuenta nueva

Con la subida de tasas anunciada por el Banco de la República, Colombia inició un nuevo ciclo en su política monetaria. Estas son las implicaciones.

El Banco de la República sorprendió al iniciar un nuevo ciclo de subida de tasas de interés el pasado 25 de abril. Esto significa que el costo del dinero empezará a aumentar en los próximos meses. De esta forma, la máxima autoridad monetaria de Colombia se prepara para enfrentar las presiones inflacionarias vigentes hoy y las posibles sacudidas externas que se presenten de aquí a finales de 2015.

El Emisor quiere guardar un cartucho para las posibles presiones que se originen en los mercados externos, cuando la Reserva Federal decida, igualmente, aumentar sus tipos de interés. Los aumentos en la tasa de la FED implican una presión hacia la desaceleración económica. Si el Banco de la República llega a esa fecha, que se espera ocurra en cualquier momento de 2015, con su arsenal de medidas completo, tendrá cómo bajar la tasa de interés, para darle impulso monetario a la economía nacional.

A eso se le llama política contracíclica, que es un mecanismo que ha permitido afrontar los grandes choques que ha sufrido el país desde 2008, sin mayores contratiempos.

La medida implica, además del aumento general en las tasas de interés de los bancos, nuevas presiones revaluacionistas.

Las autoridades han explicado que con alza de tasas o sin ella era de esperarse mayores flujos de capital hacia Colombia, luego de la decisión de JP Morgan de darles mayor importancia a los activos colombianos en su portafolio de inversión recomendado. Eso implica, según los cálculos más conservadores, la llegada de por lo menos US$9.000 millones en inversión de portafolio al país este año.

También es claro que la Junta Directiva del Emisor considera que la economía está llegando a su máximo punto de producción, que es un crecimiento anual promedio de 4,5%. A esto se le conoce como la brecha del producto y cualquier crecimiento por encima de esa brecha podría implicar presiones inflacionarias.

De otra parte, es claro que en los próximos 18 meses la única política para impulsar la economía va a estar en manos del gobierno central, que deberá hacer las inversiones que necesita el aparato productivo para mantener buen ritmo de crecimiento. En este frente hay muchas preocupaciones porque el Gobierno no ha podido concretar su esperada cuarta generación de concesiones, que se supone será la que traiga grandes inversiones en infraestructura que no solo impulsarán el aparato productivo, sino que subirán el nivel del crecimiento potencial, al resolver el principal problema económico de Colombia: los costos y tiempos de transporte.

El aumento de tasas implica el inicio de un nuevo capítulo en la historia económica. Los riesgos de que vuelva la revaluación, que se estanque el crecimiento potencial y que surjan dificultades fiscales asociadas a las grandes inversiones en vías son los asuntos que hay que tener en la mira en los próximos meses.

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‘Será un aumento gradual’

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, explica en detalle las razones de la decisión de aumentar las tasas y el impacto que puede tener. Entrevista.

¿Por qué decidieron subir las tasas, en vez de esperar un mes, hasta mitad de año, cuando lo esperaba la mayor parte del mercado?

Nuestro interés es que el ajuste de la tasa garantice la convergencia de la inflación a la meta sin crear volatilidades innecesarias en la producción y el empleo. Para eso es fundamental que el aumento en la tasa sea oportuno y gradual. La oportunidad la definimos a partir de un análisis riguroso del comportamiento y el pronóstico de la inflación y del PIB, para lo cual hacemos uso de gran cantidad de información y modelos. La gradualidad la vamos definiendo en el camino. Una reacción tardía tiene el enorme riesgo de un incremento indeseado de la inflación que después obligue a hacer incrementos fuertes y rápidos en la tasa de interés, con consecuencias negativas sobre la producción y el empleo.

¿Le preocupa el impacto sobre el dólar del aumento en las tasas?

Con el aumento en la tasa de interés queremos que la producción y el empleo crezcan a la máxima tasa sostenible, sin comprometer el logro de la meta de inflación. Si bien es posible que al país le convenga un peso más devaluado, la política monetaria no es el instrumento apropiado para lograr eso de forma duradera y eficiente. 

Para ayudar a controlar la volatilidad del dólar, el Emisor ha estado comprando directamente en el mercado, lo que le ha producido pérdidas en su balance, ¿hasta qué punto están dispuestos a aguantar dichas pérdidas?

La compra de dólares cuesta y conlleva riesgos, pero también tiene beneficios: hace a la economía más resistente a choques externos negativos y disminuye su probabilidad de ocurrencia. Para las decisiones de intervención evaluamos los dos lados de esa moneda.

¿Le preocupa el deterioro de la cuenta corriente?

El deterioro en la cuenta corriente ha sido moderado y hasta el momento refleja una tasa de inversión más alta, no una caída del ahorro. Además, ha sido financiado con inversión extranjera directa concentrada en sectores que generan divisas. Eso da cierta tranquilidad, si bien estaríamos en mejores condiciones si hubiéramos ahorrado más en el pasado, pero en el futuro hay que estar muy atentos porque puede haber cambios en la naturaleza de ese déficit.

¿Qué tan vulnerable queda Colombia frente a los choques externos ante el reciente aumento de la inversión extranjera de portafolio?


La inversión extranjera en papeles nuestros tiene doble cara: promueve la inversión y el crecimiento, al tiempo que puede aumentar la volatilidad de los mercados financieros y conducir a periodos prolongados de mala formación en los precios de los activos. Espero que todos seamos conscientes de eso y estemos preparados. 

En el pasado, en el banco han sido críticos de la política fiscal, ¿cómo la ven hoy, perciben alguna señal de alerta?


Siempre hemos sido constructivos. En el pasado, por ejemplo, el equipo técnico del banco contribuyó a crear las bases intelectuales de importantes reformas a la institucionalidad fiscal. En días pasados simplemente he recordado un principio básico: si la sociedad colombiana demanda fuertes incrementos en el gasto público, en el mediano plazo debe estar dispuesta a financiarlos a través de mayores ingresos tributarios. De lo contrario caería en un estado de fragilidad macroeconómica de la que es muy costoso salir. 

Si bien la inflación está controlada, ¿qué tanto pesó su reciente repunte en la decisión de aumentar las tasas?


El comportamiento reciente de la inflación incide en la decisión de tasas de interés únicamente en la medida en que afecte sus pronósticos. Es mirando hacia adelante que se toman las decisiones. En el Banco habíamos previsto desde hace meses un aumento en la inflación.
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