| 4/11/2017 6:00:00 PM

Las tasas de interés tienen problemas de transmisión

La baja en la tasas de interés del Emisor aún no se siente en la economía; para algunos esto se debe a que hoy el impacto es más lento que en el pasado, para otros el efecto sí se está dando, en especial en los nuevos préstamos comerciales.

Dos de las preocupaciones económicas con las que arrancó el país en 2017 son el bajo crecimiento y la fuerte desaceleración del crédito, variables que pueden ser impulsadas por la política monetaria del Banco de la República, mediante reducciones de sus tasas de interés.

El objetivo al bajar la llamada tasa de intervención es que ese movimiento se repita en las demás tasas de interés de la economía para que el crédito a las empresas y a los hogares se abarate y esto redunde en más préstamos y, por ende, en un mayor crecimiento económico.

Todas las apuestas están echadas para que la tasa de intervención, hoy en 7%, termine el año en alrededor de 6%. El Gobierno ha expresado públicamente su deseo de que descienda lo más rápido posible –Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda ha dicho que deberían “bajar por ascensor y no por escalera”–, pero en la Junta del Banco hasta ahora ha primado la idea de reducir la tasa al ritmo que indiquen sus análisis técnicos.

Más allá de una discusión sobre la velocidad para bajar las tasas, el debate está ahora sobre el impacto de la medida en la economía, algo que en lenguaje técnico se conoce como la transmisión de la política monetaria en el mercado crediticio.

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En Anif dicen estar preocupados porque consideran que la transmisión no se está dando al mismo ritmo que en el pasado. Sostienen que entre 2005 y 2016 la transmisión monetaria hacia el crédito ha venido perdiendo eficacia; es decir, que no se siente tan rápido ni en la misma magnitud en los créditos, lo cual atribuye a que cada vez hay más préstamos a tasa de interés fija y con plazos más largos.

Foto: Leonardo Villar, director de Fedesarrollo; Hernando Vargas, gerente Técnico del Emisor; Munir Jalil, economista Jefe del Citi para la Región Andina y Sergio Clavijo, presidente de la Anif.

La tasa fija se evidencia en los créditos hipotecarios, donde, tras la crisis del Upac, muchos deudores prefieren pactar una tasa que no cambie durante los 15 años de crédito –ahora el promedio son 16,8 años–, antes que tener una tasa variable atada a la inflación (como son los créditos en UVR), así estos salgan más económicos. Muchos colombianos quedaron traumatizados con los casos de las personas a quienes el valor del crédito se les incrementó demasiado, al punto que durante la crisis la deuda superó el valor de la vivienda, y por eso prefieren la cuota fija.

El equipo técnico del Banco de la República admite que los créditos bancarios a tasa fija representan un porcentaje importante del total de la cartera bancaria. En enero de 2017 eran 87,5% de los préstamos de consumo (que incluyen tarjetas de crédito, préstamos para viajes o libre inversión) y 36,4% de los créditos comerciales (que son los destinados a las empresas). Sin embargo, señalan que el porcentaje de préstamos a tasa fija en consumo no ha variado desde 2005, aunque sí ha aumentado en la cartera comercial (hace 12 años era 13,6%).

Muchos más factores

En el Emisor aclaran que la composición entre los créditos otorgados a tasa fija o variable no es el único factor que incide en la transmisión de la tasa de intervención hacia las tasas de interés de los préstamos. También influyen el plazo medio de los créditos, la percepción de riesgo de los bancos y los deudores, el estado de la economía y los cambios en la eficiencia y en la salud del sistema financiero.

Así mismo, señalan que en el último año y medio se ve el traspaso de los cambios de la tasa de interés de política, pues entre septiembre de 2015 y agosto de 2016, cuando dicha tasa aumentó 325 puntos básicos (pb); la DTF subió 283 pb; las tasas de interés de crédito comercial ordinario 390 pb, las del preferencial 442 pb, las del hipotecario 200 pb y las de consumo 216 pb. Así mismo, entre diciembre de 2016 y finales de marzo del presente año la tasa de referencia disminuyó 75 pb; mientras las DTF bajó 29 pb, la tasa del crédito ordinario 26 pb, la del crédito preferencial 102 pb, la de crédito hipotecario 4 pb y la de crédito de consumo 92 puntos básicos.

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Munir Jalil, economista jefe del Citi para la Región Andina, dice que la transmisión sí se está dando, sobre todo en los créditos para las empresas; en consumo e hipotecario el proceso no tiene el mismo ritmo por el impacto de la tasa de usura, que es un techo que establece la Superintendencia Financiera y que no se mueve al mismo ritmo del Banco de la República.

“Para el segundo trimestre del año la usura fue establecida en 33,5%, así que por mucho que el Emisor baje sus tasas, eso no se va a sentir en el crédito de consumo antes de junio, que es cuando de nuevo se certificará la tasa de usura para el tercer trimestre”, explica Jalil y señala que el rezago entre la decisión del Emisor y el impacto en las tasas de los préstamos está calculado entre 12 y 15 meses, por eso hoy aún se están sintiendo las alzas pasadas.

Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, sostiene que no hay evidencia para pensar que la transmisión se esté demorando más de lo usual, pero aclara que cuando la tasa de intervención va a la baja surge la discusión, pues se tiene afán de reactivar la economía.

En su concepto, si bien el impacto se demora en las carteras de consumo e hipotecaria, estas siguen creciendo más que el PIB (en enero la primera avanzó 7,6% anual y la segunda 6,5%). En lo que respecta al crédito comercial (cuyo saldo tuvo una caída de 2,85% en el primer mes del año), no solo han influido las tasas de interés, sino el hecho de que muchos de estos préstamos estén indexados en dólares (para operaciones de comercio exterior) y con la revaluación se ha reducido el valor de la cartera.

Jalil añade que en la caída de los créditos comerciales también influyó la incertidumbre relacionada con la reforma tributaria, lo que llevó a que las empresas no se endeudaran, pero espera que a medida que se reactiva la economía el crédito también lo haga.

En lo que respecta a los préstamos para los hogares, opina que con la tasa fija los deudores se protegen de las alzas de tasas y que ahora, cuando se espera que estas vayan para abajo, siempre existe la posibilidad de renegociar el crédito con el banco para conseguir mejores tasas o plazos o vender la cartera a otra entidad. “Se van a empezar a realizar más llamadas con oferta de compra de cartera”, pronostica.

En Anif insisten en que se deben ajustar los estudios sobre la transmisión monetaria ante las nuevas condiciones de créditos a más plazos y en una mayor proporción de tasa fija, pero más allá del tiempo en que finalmente se sienta la baja de tasas, la clave es que los anuncios y decisiones del Emisor enciendan la chispa para que el consumo reviva y le dé una mano al PIB.

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