| 1/22/2015 12:00:00 PM

¿Flor de un día?

A pesar de la devaluación, los floricultores deben ir con cuidado en este San Valentín, el día más importante del año para el sector. Hay tantas oportunidades como amenazas.

Es un verdadero milagro que algunos sectores hayan sobrevivido casi una década con el peso revaluado.

Industrias exportadoras e intensivas en mano de obra y con costos en moneda local, prácticamente perdieron toda competitividad simplemente porque sus presupuestos sufrieron un golpe negativo de casi 40%, pues el dólar pasó de prácticamente $3.000 en 2003 a $1.700 en 2008. Una historia que se repitió hasta mediados del año pasado.

Ese es el caso de la floricultura, que por cuenta de la revaluación tiene hoy al menos a 60 de las más representativas firmas en procesos de reestructuración. Para algunos, esto muestra con claridad los efectos de la “enfermedad holandesa” que vivió el país en los últimos años.

Por eso, muchos floricultores están recibiendo como “agua para el sediento” el reconfortante proceso de devaluación de los últimos meses en Colombia, cuando el dólar pasó de $1.900 a $2.400; es decir, una devaluación del peso de 24%. Esa también es la razón para que se espere que este año termine siendo el mejor en mucho tiempo para los exportadores de flores, más aún cuando el sector está ad portas de San Valentín, el gran día de las flores colombianas en Estados Unidos.

Pero no todo es color “rosa”. Si en este caso es necesario aplicar la tesis “pambeliana” de que es mejor vender en dólares con una TRM de $2.400 que con un precio de $1.900, también es cierto que en el panorama han venido apareciendo negros nubarrones que podrían afectar la rentabilidad y la oportunidad que el dólar les ha abierto en esta coyuntura a los exportadores de flores.

Esto es lo que lleva a Augusto Solano, presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores), a pedirles a sus afiliados que no se “precipiten” en las negociaciones y que se muevan con pies firmes para sacarle el mejor provecho a la coyuntura.

Con una devaluación como la que ha mostrado el peso en los últimos meses, ¿qué podría amargarles el rato a los floricultores?

El asunto es que las cosas han venido cambiando en el mercado mundial. El primer factor es la recesión y la devaluación en Rusia, un destino clave para las flores latinoamericanas, especialmente para las de Ecuador. El rublo ha sufrido en 2014 una depreciación cercana a 100%, mientras que algunos expertos esperan que este año la caída en el PIB llegue a 5%. Eso implica dos cosas: que los productos importados, como las flores, prácticamente duplican su precio, y que la demanda de estos productos será menor por cuenta de la crisis económica. Así las cosas, el escenario para las flores en Rusia no es el mejor.

Allí, el día clave es el de la Mujer. Aunque la celebración es en marzo, los pedidos empiezan desde comienzos del año. Por cuenta de la crisis, son probables dos cosas: primero, que las exportaciones colombianas a ese país no muestren buenos indicadores este año y, segundo, que las exportaciones ecuatorianas tengan un comportamiento similar. El asunto grave es que Rusia es el destino de 40% de las flores ecuatorianas. El temor que existe es que buena parte de la oferta del vecino país quede liberada para otros mercados, como Estados Unidos; esto podría empujar los precios a la baja.

El otro factor que va a condicionar la oferta colombiana es el Fenómeno del Niño. Aunque hasta el momento las heladas no han sido catastróficas, es claro que el balance final no se podrá determinar hasta que no haya sido enviado el último pedido a finales de enero. Por el lado del dólar también hay incertidumbre, pues si bien está por encima de los $2.400, el precio que se tiene en cuenta es el de la liquidación final del envío, que en muchos casos ocurre después de la temporada; así que el impacto real del precio de la divisa solo se conocerá a finales de febrero.

Un factor adicional que va a condicionar los buenos resultados de los floricultores este año es el hecho de que San Valentín se celebrará un sábado. Los días de fin de semana no tienden a ser tan voluminosos en ventas como los que se desarrollan de martes a jueves. “La devaluación no es buena solamente para los floricultores, es una buena noticia para toda la industria y los exportadores del país. Es el mejor arancel y la mejor forma de aprovechar los Tratados de Libre Comercio”, explica Solano.

Actualmente los floricultores exportan a 90 países y están buscando nuevos mercados en India, Taiwán y se podrían abrir nuevas oportunidades gracias al TLC con Corea.

En 2013, el sector logró un crecimiento de 5% en valor, mientras que el año pasado podría haber cerrado con un crecimiento de 2,5% en valor.

Eso muestra que los floricultores han aprendido a moverse en cielos turbulentos. La revaluación ha significado una consolidación importante en el sector, pues muchas de las empresas que han enfrentado dificultades en los últimos años han terminado absorbidas por otras como una forma de sobrevivir.

Si bien con el nuevo escenario de la divisa se abre una enorme posibilidad, es claro que también hay amenazas para estos empresarios. De la forma como se muevan en medio de estas turbulencias, dependerá que la industria empiece a mostrar mejores resultados y que este año, gracias a la devaluación, se inicie una nueva etapa de bonanza que no sea solo flor de un día.
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