Revista Dinero

El presidente Santos estuvo en Medellín el 17 de septiembre pasado, para inaugurar la extensión de una línea del metro de esa ciudad. Lo acompañó uno de los máximos cacaos paisas: Manuel Santiago Mejía, quien aparece a la izquierda.

| 9/28/2012 6:00:00 AM

¿Siguen bravos los paisas?

Varias movidas muestran que el presidente Santos quiere recomponer la relación de su gobierno con los antioqueños. La pregunta es si lo está logrando.

Acomienzos de este año se ventiló en los medios de comunicación una supuesta inconformidad entre los antioqueños con el presidente Juan Manuel Santos. “Los paisas están bravos”, fue la frase que se acuñó para resumir que la relación del Gobierno actual iba por mal camino.

Había varias razones: la estrategia para devolverles tierras a los desplazados –que afectaría los intereses de algunos poderosos– y la decisión de bloquear grandes proyectos como el Túnel del Oriente y las Autopistas de la Prosperidad (antes, Autopistas de la Montaña), habían dejado al notablato antioqueño con una pregunta de fondo: “¿el Presidente tiene algo contra nosotros”. Quedó la sensación de que el acento bogotano se había apoderado del discurso. Una nueva ola de centralismo era la amenaza.

Juan Sebastián Betancur, presidente de Proantioquia, señala que “esos episodios están completamente superados aunque no fueron del todo ciertos. Obviamente no puedo hablar a nombre de todos, pero puedo asegurar que actualmente no hay problemas con el presidente Santos”.

Pero un par de episodios en los últimos dos meses podrían haber reabierto las heridas. Durante la asamblea de la Andi en Cartagena, a comienzos de agosto, Carlos Enrique Moreno, presidente del Grupo Corona, se ‘echó un discurso’ en el que criticó los altos costos del gas, la energía y las tarifas portuarias. Dejó entrever que el nuevo modelo en Colombia daba prioridad al comercio y no a la industria.

Al siguiente día, cuando le tocó el turno a Santos de clausurar el evento, el Presidente ripostó, citando una conversación con el entonces ministro de Minas, Mauricio Cárdenas, de la siguiente forma, según consta en la página web de Presidencia: “…Y le dije al Ministro de Minas y Energía: Oiga. ¿Es cierto eso que dice esta presentación? Y este apreciadísimo y muy distinguido presidente de semejante empresa ¿por qué está tan beligerante? ¿Le ha ido mal a la empresa? Entonces dijo el Ministro: ‘no, no, no. Esa empresa, Corona, ha tenido los mejores años de su historia en estos últimos dos años’. Ah, bueno. ¿Y las ventas? Crecieron 17,5%. ¿Entonces, qué será ”.?Acto seguido, el Primer Mandatario le pidió al gerente de la Sociedad Portuaria de Cartagena que revelara cuánto era el valor de los fletes y especialmente los que pagaba el Grupo Corona. La conclusión fue que no eran tan altos como lo había señalado Moreno.

El episodio habría sido sólo un debate entre el empresariado colombiano y el Gobierno, de no ser porque Moreno es hermano de Lina, la esposa del expresidente Uribe. Muchos criticaron la salida del Presidente, porque les pareció desconsiderada y que negaba una realidad: la industria colombiana está atravesando dificultades.

Luego vino el anuncio del proceso de paz con las Farc, que no le gustó a más de un uribista ni a más de un antioqueño. Las conversaciones con la guerrilla no cayeron bien, pues la sociedad paisa había sufrido máxima tensión con la situación de seguridad de un representativo cacao paisa. Eso puso a muchos a creer seriamente que el tema se le había salido de las manos al Primer Mandatario.

La estrategia

Todos estos hechos podrían explicar la estrategia del Presidente de los últimos meses, que apunta a limar asperezas. Por ejemplo, el 17 de septiembre pasado Santos se subió, como un pasajero más, al Metro de Medellín, para dar por inaugurada la extensión de la línea A de este sistema de transporte. Era una inauguración normal, que no ameritaba la presencia del Jefe de Estado.

También en la capital antioqueña, Santos había anunciado su batalla contra la revaluación: prometió comprar dólares con los excedentes de tesorería y manteniendo divisas en el exterior. Este era un tema sensible para el empresariado y asunto central durante la asamblea de la Andi. Luego estuvo en Bello inaugurando 78 casas para los damnificados del invierno. Finalmente ratificó que habrá $10 billones para las Autopistas de la Prosperidad.

Según Juan Sebastián Betancur, de Proantioquia, todos estos hechos lo único que ratifican es que las cosas están bien entre los antioqueños y el Presidente.

Pero se podría afirmar que esta es una estrategia de Santos para enmendar sus errores con la antioqueñidad.

Las cosas le han empezado a salir. Muy pocos se atreven a hablar mal hoy públicamente del Gobierno. A esto se suma el hecho cierto de que hay más voces críticas contra Álvaro Uribe por sus recientes comentarios. Ya no es extraño que varios empresarios paisas en conversaciones privadas señalen como un error la actitud de confrontación del ex presidente Uribe.

Es evidente que Santos está tratando de cambiar el rumbo en sus relaciones con esa región. La más reciente movida fue la inclusión de Alejandro Gaviria como ministro de Salud. Se ha especulado que la Casa de Nariño consultó a todos los cacaos paisas sobre este nombramiento, que fue aplaudido por el departamento entero. Gaviria entraba a reforzar la cuota de esa región en el gabinete presidencial.

Aunque todavía no se puede afirmar que las tensiones han sido superadas, para el Primer Mandatario Antioquia es una preocupación cierta. Sus últimas movidas lo ponen en evidencia. Habrá que volver a mirar el tema, para ver cómo siguen marchando las cosas entre los paisas y el bogotanísimo presidente Santos.

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