| 9/16/2015 7:00:00 PM

La pelea del sector de la salud es por el presupuesto

El debate sobre el presupuesto de 2016 para la salud está candente. Al interior del Gobierno ya hay enfrentamiento por el tema. ¿Cuáles son las causas?

El país está ad portas de asumir un debate de fondo sobre su sistema de salud. El asunto está quedando en evidencia dentro del proceso de discusión del proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación de 2016, que actualmente cursa en el Congreso. 

El pasado 8 de septiembre, las comisiones conjuntas aprobaron el monto del Presupuesto por $215,9 billones, lo que es apenas la largada en la pelea por distribuir los recursos entre cada uno de los sectores del gasto público.

Este año, las presiones sobre las finanzas públicas son enormes por cuenta de la caída en los precios del petróleo; esto terminará en un menor recaudo fiscal en 2016, cuando Ecopetrol y las demás petroleras muestren sus balances; no obstante, las exigencias de gasto público han venido creciendo en los últimos años.

Por eso, todos los sectores (el agro, la ciencia, la educación, etc.) van a tener apuros para mantener sus presupuestos. Sin embargo, uno de los problemas más críticos va a ser para el sector salud, pues este año se está presentando una situación novedosa y problemática: una enorme inflexibilidad en su gasto. Son varios los factores que explican este nuevo panorama.

Primero, la ley estatutaria universalizó el acceso a la salud, lo que significa que a nadie se le puede negar el servicio. Eso tiene enormes implicaciones fiscales: el presupuesto general de la Nación debe establecer los recursos suficientes para cubrir la Unidad de Pago por Capitación (UPC); es decir, lo que cuesta atender a cada usuario. La UPC es la “moneda de cambio” en el sistema y sirve para determinar el presupuesto total del sector, en lo concerniente a las prestaciones de salud disponibles para la población.

Técnicamente, en las nuevas condiciones regulatorias, por cada colombiano debe haber unos recursos que cubran sus gastos en salud del próximo año. Nadie puede quedar sin plata para su UPC. Así que, por cuenta de esto, el país tiene hoy una enorme inflexibilidad presupuestal: el dinero para la UPC no se puede recortar, como sí se podría hacer con proyectos de infraestructura educativa, vial o inversiones en el agro.

Si esto hubiera ocurrido años atrás, cuando no estaba en vigencia la ley estatutaria, la salida habría sido no afiliar más personas al sistema. Pero, en el nuevo contexto, todos los años el número de afiliados al sistema crece. Según las cuentas del Ministerio de Salud, el próximo año habrá 400.000 nuevos afiliados al régimen subsidiado.

El otro aspecto que apretó el presupuesto de salud fue la inflación: la devaluación del peso fue un golpe duro para las finanzas del sector, que se mueve mucho por productos importados, especialmente medicamentos. Esto hizo que el incremento del presupuesto para la UPC se estime en 9% para el próximo año. Así, no solo hay más personas que atender, sino que los gastos asociados a cada afiliado también crecieron.

El debate

Esta situación ya ha generado un debate intenso al interior del Gobierno. El argumento es simple: el sector salud ya no tiene hoy ninguna flexibilidad para recortar su presupuesto, por las razones antes expuestas. Mientras que un ministerio como el de Transporte puede decidir no realizar una obra, como podría ocurrir con las vías 4G de tercera ola, el Ministerio de Salud no puede decir que no va a girar los recursos suficientes de la UPC para garantizar la cobertura. De darse una situación tal, eso, técnicamente, sería ilegal pues la nueva norma establece la obligación de prestar los servicios a cada persona y nunca reducirlos, pues la salud es ya un derecho fundamental.

Esto ha puesto con los pelos de punta a todos los funcionarios involucrados en la discusión del Presupuesto. En una carta enviada por el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, a su colega de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el pasado 14 de julio, le explicaba que esta situación abría un hueco para el sistema de aproximadamente $1 billón. Ese es el debate que actualmente se está desarrollando.

Asuntos pendientes

Las instituciones de salud también están muy preocupadas por lo que pueda ocurrir en el Congreso de la República con la aprobación del Presupuesto. La situación de un grupo de instituciones, tanto públicas como privadas, es crítica, pues a los problemas tradicionales de flujo de recursos se les suma el mayor hueco que les está dejando la nueva reforma estatutaria a hospitales y clínicas.

Gladys Idárraga y Juan Edgar Marín, representantes de la Alianza 14+1, que reúne a 17 instituciones prestadoras de salud de alta complejidad de Medellín y sus alrededores, señalaron que siguen teniendo enormes problemas con el flujo de dineros; y la cartera de las instituciones viene mostrando un deterioro importante en los últimos meses. Solo en esas 17 entidades, a junio pasado, la cartera en mora ya iba en $1,5 billones. “El deterioro es muy evidente desde marzo pasado”, explica Marín.

El problema es que la ley estatutaria, que sin lugar a dudas es un logro en materia de derecho a la salud para los colombianos, les están aumentando los problemas de caja, pues los hospitales cubren la demanda de sus usuarios, cada vez más creciente, pero nadie les garantiza que se les paguen a tiempo los servicios prestados.

En el fondo, el desajuste sigue siendo el mismo de siempre: la prestación del servicio se da, pero los recursos que la financian llegan tarde, nunca llegan o simplemente no alcanzan para pagar todos los procedimientos que ya están incluidos en los cubrimientos de salud de los colombianos.

A esto se suma que el gasto en salud va a seguir creciendo. Según la más reciente revisión del Modelo DNPSalud, un estudio del Departamento Nacional de Planeación (DNP) que analiza el futuro de los recursos de la salud, entre 2016 y 2020 el gasto en salud de Colombia habrá crecido 25% y pasará de representar 3,7% a 3,9% del PIB.

Claramente, la pelea por los recursos de la salud va a ser dura. Según el proyecto presentado por el ministro Cárdenas, el sector se va a llevar el próximo año en funcionamiento $16,2 billones, en inversión $4,6 billones, para un total de $20,8 billones, lo que representa un aumento de 12,5%.

Cualquiera podría pensar que esos recursos son suficientes. Sin embargo, el problema es que ese nivel de incremento en el presupuesto (12,5%) es bastante superior al que se les puede prometer a muchos otros sectores y, aun así, falta otro billón de pesos para cubrir todas las necesidades.

En otros sectores, como en agro y ciencia, la amenaza es que los presupuestos sean recortados. En salud eso ya parece ser jurídicamente imposible. Las comisiones económicas y el Congreso en general tendrán que sopesar la situación y encontrar la salida adecuada para esta disyuntiva.
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