| 12/16/2015 12:00:00 AM

¿Se acerca el final del problema Saludcoop?

La decisión de liquidar Saludcoop forma parte del plan de ajuste estructural del sistema de salud colombiano. ¿Le está funcionando la estrategia al Gobierno?

El sistema de salud colombiano parece vivir en cuidados intensivos. La situación financiera de las instituciones así lo da a entender.

Es en este contexto que hay que analizar la decisión del gobierno nacional de liquidar Saludcoop. La medida se explica como parte de una estrategia que busca resolver los problemas estructurales del sistema.

Esa es la perspectiva, por lo menos, del superintendente de Salud, Norman Julio Muñoz, quien explicó que la decisión sobre Saludcoop ya estaba anunciada en un plan estratégico definido desde finales de 2014. El plan apuntaba a enfrentar la liquidación de la entidad sin mayores traumatismos, abordar y resolver los problemas de Caprecom y, finalmente, diagnosticar y avanzar en el fortalecimiento de las entidades del sector.

A propósito de Saludcoop, siempre fue claro que la salida era la liquidación. Sin embargo, ese traumático proceso debía adelantarse garantizando tres cosas: que se mantuvieran los servicios a los 4,5 millones de afiliados, que se pagaran las deudas que por cerca de $1,3 billones tenía la entidad y conservar la mayor cantidad de los 25.000 puestos de trabajo con que contaba la EPS.

Si la estrategia no hubiera funcionado, todo el sistema de salud se habría visto en problemas, pues cualquier fallo en Saludcoop podría llevar a cesación de pagos, iliquidez en muchas instituciones y problemas jurídicos.

Lo ocurrido durante las primeras jornadas indica que el proceso se ha dado más o menos dentro de lo esperado: aunque era obvio que se presentarían dificultades, en los primeros días se logró hacer la mayor cantidad de procedimientos y citas, de tal forma que fueron prestadas un millón de atenciones. La transición ha sido, aunque traumática, menos problemática de lo que se esperaba.

El agente liquidador tendrá que velar porque el resto de objetivos se cumpla, como por ejemplo pagar la mayor cantidad de deudas.

La pregunta que está en el ambiente es cómo queda el sistema y cuáles son los desafíos que vienen.

La tarea pendiente está en manos de los accionistas de las instituciones de salud. Según las cuentas de la Superintendencia de Salud, las EPS colombianas (tanto del régimen contributivo, como del subsidiado), necesitan capitalizarse en $5,3 billones. Dichas capitalizaciones deberán hacerse en los próximos siete años.

Sin embargo, la primera inyección de capital deberá quedar lista el 31 de diciembre de este año, y tendrá que ser equivalente a 10% de los recursos totales necesarios. Así las cosas, las EPS tendrán que inyectar $530.000 millones en los últimos 15 días de 2015.

El Gobierno ha diseñado una línea de crédito a través de Findeter para facilitar estos procesos y, según el Superintendente, ya han pedido esta opción varias empresas y otras ya han hecho capitalización de su propio bolsillo, como Salud Total, Coomeva y Sánitas.

Pero los problemas del sistema no están asociados exclusivamente a la fortaleza financiera. Uno de los objetivos del Gobierno era erradicar e impedir que se repitieran en otras instituciones del sistema prácticas como las que se daban en Saludcoop. Según el superintendente Muñoz, la entidad había empezado a destinar recursos del sistema a la adquisición de activos no asociados con la prestación de los servicios de salud. Además, las autoridades encontraron que la información contable no coincidía con la realidad de pagos, deudas y activos de la entidad. Eso ocultaba una irregularidad: que muchas facturas se generaban, pero no se cobraban. Así, los activos de la compañía estaban inflados y escondían los problemas de liquidez que sufría la EPS. Eso hizo que el volumen de deudas empezara a elevarse y llegara hasta los $1,3 billones. Para las autoridades es fundamental que este tipo de prácticas desaparezca.

El otro problema estructural que quedó en evidencia es que el país paulatinamente ha empezado a tener una pirámide poblacional diferente, lo que significa que los gastos en salud se van a hacer estructuralmente más altos. Según el Superintendente, “vamos a necesitar un poco más de gasto, pues el perfil epidemiológico cambiará en los próximos años. La población se va a envejecer y las enfermedades crónicas irán demandando mayores gastos del sistema”.

Es claro que habría sido mejor si problemas como el de Saludcoop no le estallan a un sistema que vive siempre en medio del fuego cruzado. Sin embargo, haber superado esta coyuntura sin los contratiempos que habría generado una liquidación abrupta es una buena señal para el sistema.

Aun así, todavía quedan muchos desafíos en el camino. Las decisiones que se adopten en los próximos años permitirán confirmar los avances que en materia de cobertura y calidad en el servicio ha tenido el país en las últimas dos décadas.
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