| 12/18/2014 7:00:00 AM

Arrasó la aplanadora

Finalmente el Gobierno ganó el pulso y logró aprobar su reforma tributaria. Quedó demostrado que con mayorías en el Congreso y antes de un año electoral pasa cualquier medida, aunque no sea el momento de aplicarla.

Bajo la premisa de cubrir el faltante presupuestal de 2015, se inició en septiembre el trámite de una reforma tributaria que en principio generaría incentivos para que colombianos que tuvieran recursos en el exterior los empezaran a declarar en el país; además, la nueva ley extendería los impopulares impuestos al patrimonio y a las transacciones financieras (4x1.000). Iba a ser una reforma tributaria con pocos artículos, tal como lo anunció el Ministro Cárdenas por esos días. El resultado final fue un texto que pasó de 28 artículos, cuando fue radicado, a 72 después del primer debate y llegó a 77, que fueron finalmente aprobados.

Sin embargo, a pesar de no tener una mayoritaria resistencia en el Congreso, sí la tuvo con el empresariado colombiano, preocupado por los efectos negativos sobre la inversión. Los empresarios no ganaron este round pero alcanzaron a complicarle el ambiente al Gobierno, a tal punto que fue necesaria la intervención del presidente Santos para calmar los ánimos que presagiaban un motín gremial. La hora de los empresarios será en 2015, cuando sea necesario negociar otras decisiones, que en algunos casos serán vía Decreto; se cree que allí tendrán la sartén por el mango.

Con los gremios apaciguados y con el compromiso de promover una reforma tributaria estructural el próximo año, se llevó el texto final para que en las plenarias del Senado y Cámara se aprobará a pupitrazo limpio. En la sesión del Senado se incluyeron unas pocas modificaciones con respecto a lo que había sido validado en comisiones, mientras que en Cámara fue aceptado sin cambios el texto del Senado; esto evitó el engorroso proceso final de conciliación entre ambas cámaras. Quedó en el aire la sensación de que el debate de casi seis horas en la Plenaria de la Cámara no era más que una formalidad y que la maquinaria santista había aceitado el proceso.

Aprobada la tributaria (ver recuadro con el resumen), quedan por cuadrar las cuentas que no suman, gracias a la compleja situación petrolera, caracterizada por una producción menor a la de años anteriores y por un precio del petróleo inferior al señalado en los supuestos del Marco Fiscal de Mediano Plazo. Según este, el valor del petróleo estaría en US$97 en 2014 y la producción petrolera diaria sería de 981.000 barriles. El primer supuesto se rajó hace varios meses, dado que el valor de mercado del petróleo ha registrado valores por debajo de los US$70, alcanzando un punto mínimo que no se había presentado desde mayo de 2009. Mientras que la producción de crudo estará en 1’030.000 barriles diarios, según cálculos de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP); que si bien es un estimativo superior a la meta inicial, está lejos de contrarrestar el efecto de menores precios.

Como el próximo año se discutirá la aclamada reforma tributaria estructural, hay algunos elementos que están sobre la mesa. Uno de ellos es que ya se demostró que el Impuesto al Patrimonio (o riqueza) no ha sido tan catastrófico para el país, pues este ha sobrevivido creciendo a adecuadas tasas. Sin embargo, es probable que con los indicios de desaceleración no era el momento para extenderlo, generando dudas sobre la prociclicidad de la política fiscal. En un contexto similar se encuentra Perú, y parte de la respuesta para reactivar la economía fue la generación de estímulos tributarios.

Sobre este último punto queda la reflexión de Luis Fernando Mejía, del DNP, quien sostiene que “no se debería aplicar política fiscal contracíclica con el Estatuto Tributario”; argumento innegable, porque para promover la inversión extranjera es positiva una estructura tributaria estable, la mejor vía para este tipo de acciones son las decisiones de gasto y deuda. Por esta misma vía surge otro elemento para ser considerado: el país debería definir reglas de juego que perduren. Hace dos años el ministro Cárdenas anunciaba con bombos y platillos la eliminación del impuesto al patrimonio y del antitécnico 4x1.000, destacando que la situación fiscal era inmejorable. Hoy el discurso es otro, el país desaprovechó la bonanza y no se hicieron las provisiones para los tiempos de vacas flacas.

En todo caso, si los recursos tributarios llegan a ser insuficientes, el Gobierno en esta ocasión sí podría contar con un Plan B. Serían los recursos provenientes de la enajenación de empresas públicas, como Positiva, Previsora, 472, Gecelca, Urrá y Satena; las cuales se podrían vender en al menos $3,7 billones (ver Negocios 2015).

En esta ocasión el Gobierno se la jugó por la más fácil, evitando a toda costa el riesgo de desfinanciarse en 2015. Pero eso podría ser un tiro en el pie, porque el otro año llegará con las angustias de una nueva tributaria, la cual se tramitará en medio del proceso electoral regional, época en que las necesidades de los políticos regionales aumentan y la vulnerabilidad es mayor. Por ahora, Cárdenas va pasando a la historia como el Ministro que realizó dos reformas tributarias que todavía no resuelven el problema. Ya se alista la tercera. Esperamos que sea la vencida.

Así quedó la tributaria

El impuesto a la riqueza tendrá una tarifa para personas jurídicas: en el primer año de 1,15 %, en el segundo, de 1 %, en el tercero de 0,4 % y en 2018 desaparece. La tarifa quedó en 1,5% para persona natural

Se creó una “Contribución parafiscal al combustible”, como “Diferencial de Participación” del Fondo de Estabilización de Precios de combustibles, el cual es útil para para atenuar las fluctuaciones de precios.

Se permitirá la deducción hasta
de 175% de renta, por inversiones en investigación, desarrollo tecnológico o innovación. Previa calificación del Consejo Nacional de Beneficios Tributarios en Ciencia y Tecnología e Innovación.

La sobretasa del impuesto para
la equidad (CREE) será de 5%, 6%, 8% y 9% entre 2015 y 2018 para utilidades superiores a los $800 millones.

Se extenderá el 4x1.000 hasta 2018.

Se desmontó la devolución de los dos puntos del IVA por compras con tarjetas crédito y débito.

El Gobierno estará obligado a presentar en el Marco Fiscal de Mediano Plazo la totalidad de los beneficios tributarios y su costo fiscal, desagregado por sectores y subsectores económicos y por tipo de contribuyente. Además, se debería incluir el costo fiscal de beneficios tributarios.

Se creará una Comisión ad-honorem de Reforma Tributaria Estructural.
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