| 11/25/2015 7:00:00 PM

Mermelada de las regalías está llegando a todo el país

El nuevo sistema de regalías cierra sus primeros años con un balance positivo a pesar de las críticas y algunos hechos de corrupción. Los recursos de esta chequera aportarán el 17% del crecimiento del país este año.

La reforma al régimen de regalías, tal vez una de las más ambiciosas del actual gobierno, por su impacto en los billonarios recursos de la riqueza minero petrolera, quedó estigmatizada por la famosa ‘mermelada’. Ese fue el concepto que el entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, acuñó para explicarle al país, que esa plata iba a llegar a todas las regiones.

Casi nadie creyó en la propuesta, a pesar de que el Gobierno mostró su mayoría en el Legislativo y la aprobó en 2012. A pesar de las críticas, el balance de los primeros años de la nueva norma parece ser muy positivo. Y en esto coincide la mayoría: la norma funcionó y la mermelada (de la buena) está llegando a todas las regiones.

El actual ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, explicó durante el acto cierre de la maratón de regalías que organizó el Gobierno en la tercera semana de noviembre, la dimensión del impacto positivo.

El sistema ha recaudado durante los últimos años, $34 billones, por los precios históricamente altos y los récords en producción petrolera que significaron llegar al millón de barriles diarios. De esta plata, $23 billones se fueron a inversión, $10 billones a ahorro y $1 billón en funcionamiento.

Según el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria, este año, cuando los problemas con la ejecución de proyectos aparentemente se lograron superar, las regalías han aportado 17% del crecimiento económico, que a junio pasado era de 3%. Esto se debe, fundamentalmente a que la ejecución de proyectos ha mejorado y que la corrupción en el uso de esos dineros se ha reducido considerablemente. Según Gaviria, mientras que con el anterior sistema el promedio de denuncias de corrupción con recursos de regalías llegaba a más de 8.000 al año, en el actual sistema apenas se han denunciado 224 casos.

“Sobre todo, lo que cabe destacar es que hemos mejorado en pertinencia de los proyectos. Antes, no solo había corrupción, sino que además se construían piscinas de olas. Ese era el otro gran problema, la falta de pertinencia de los proyectos. Eso no está pasando ahora”, explica Gaviria.

En este balance positivo, el Gobierno es acompañado por los mandatarios locales, inclusive los de departamentos y municipios a los que las regalías se les cayeron drásticamente.

El alcalde de Aguazul, Fernando Camacho, señala que –paradójicamente– “con menos recursos, se puede hacer mucho más”. Se refiere a lo que las mismas cifras muestran. En 2011, el último año con el anterior esquema, ese municipio de Casanare recibió $73.000 millones. Actualmente, las asignaciones directas no superan los $13.000 millones. Todo lo que recibe del sistema anualmente apenas supera los $16.000 millones. Aun así, el municipio ha logrado aprobar 48 proyectos por $151.792 millones en estos cuatro años.

El gobernador del meta, Alan Jara, quien ha sido desde el principio uno de los más críticos del sistema, admitió que las cosas han mejorado, sobre todo, porque el esquema permite la articulación de los tres niveles de gobierno.

¿Solo maravillas?

No obstante, es imposible que el sistema haya eliminado todos los problemas. De hecho resulta significativo lo que reconoce el propio Gobierno: aún hay corrupción.

Al sistema le queda imposible modificar esa cultura en el uso de los recursos públicos. En este frente, aún queda mucho por hacer, pues si bien ya no se dan actos de corrupción en la misma dimensión que antes, todavía continúan.

De otra parte, el contralor general, Edgardo Maya, señaló durante un evento sobre el sistema de regalías, que persisten problemas de ejecución, pues entre 2012 y 2014 habían quedado en los bancos más de $7 billones, por cuenta de la lentitud en la asignación de recursos y ejecución de obras. Estos problemas muestran que las regiones no tienen capacidad tanto para proponer proyectos como para ejecutarlos eficientemente.

Según el contralor, “el modelo debería ajustarse, no permitir que la pérdida de oportunidad en el uso del recurso sea premiada. Hay que ser estrictos y sancionar a las entidades que sean lentas en ejecutar los recursos de regalías. Al mismo tiempo se requiere un mayor esfuerzo en la formación de capacidades técnicas para la formulación de proyectos de inversión en las regiones. En este sentido, los recursos asignados al fortalecimiento de las secretarías técnicas, no parecieran estar dando los resultados esperados”.

El Gobierno está analizando salidas a este problema, pues si bien este año se destrabaron buena parte de los proyectos, muchos municipios y departamentos siguen teniendo problemas para proponer y desarrollar obras.

De acuerdo con el director del DNP, están a punto de lanzar un portafolio de proyectos estandarizados, que le permitirán a los mandatarios reducir tiempos de formulación y estructuración y, en consecuencia, costos. Según los cálculos de Gaviria esto reducirá entre 6 y 8 meses la ejecución de las obras.

La otra propuesta es modificar el número de Ocads que actualmente es de 1.090. Los Ocads son las instancias de decisión del sistema, alcaldes, gobernadores y el Gobierno Central aprueban proyectos. La meta es reducirlos a solo 191, lo que va a facilitar los trámites y pensar en proyectos de mayor envergadura regional.

A pesar de las críticas, es claro que el nuevo sistema de regalías ha permitido irrigar más recursos a muchas zonas (1.101 municipios del país han recibido de estos dineros) y que esta ha sido una verdadera fuerza contracíclica.

Según el Ministro de Hacienda, es claro que los recursos de regalías ayudan a explicar que Colombia siga mostrando ritmos de crecimiento aceptables en medio de la desaceleración de muchas economías de la región.

La reforma a las regalías está mostrando resultados. En un escenario de desaceleración, se ha convertido en la verdadera chequera y una mermelada de la buena.


Recorte a la vista

Una de las preocupaciones del Gobierno con el sistema de regalías es que durante los próximos años, los recursos disponibles para las regiones se van reducir por la crisis en el sector minero-petrolero. El próximo año los “diferimientos” ya son de $2,4 billones. Esto significa que si el presupuesto inicial de regalías para 2016 era de $8,2 billones, apenas llegarán a municipios y departamentos $5,8 billones. Ese impacto significa un desafío macroeconómico, pues claramente el gasto público en las regiones está moviendo hoy el aparato económico.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?