| 2/6/2015 2:20:00 PM

Precio del dólar tiene feliz a más de uno

La recuperación de la economía americana y la caída del precio del petróleo han promovido la apreciación de la divisa americana. ¿Qué sigue?

Los empresarios de los sectores agrícola e industrial y gestores de portafolio de las AFP colombianas están felices por la tendencia de la tasa de cambio, la cual terminó por encima de los $2.440 en enero. Los tiempos en los que se discutía el mecanismo para llegar al “dólar Cárdenas”; es decir, más allá de los $1.900, quedaron en el pasado. ¿Por qué el peso siguió devaluándose y ha estado cerca de los $2.500 por dólar?

Según Alejandro Reyes, jefe de Investigaciones Económicas de Ultrabursátiles, el movimiento reciente del dólar se explica por tres factores. El primero es la caída de los precios del petróleo. El segundo es la cada vez más cercana subida de tasas de interés de la FED. Finalmente, el tercer factor es la correlación que existe entre el peso colombiano y las monedas de la región. Este es el contexto actual.

El petróleo

El precio del crudo le descuadró la caja al Gobierno y a otros países exportadores. Aunque al final de enero tuvo un leve repunte que lo acercó a los US$50 por barril, sigue estando lejos de los US$97 proyectados inicialmente en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, pero cerca a los US$48 del Plan Financiero. Menor ingreso petrolero implica menos dólares, situación que acentúa la devaluación.

El Emisor resalta en su más reciente comunicado sobre la situación económica del país que, dado que Colombia es una economía exportadora de crudo, la caída del precio la afecta negativamente. “El efecto adverso sobre los términos de intercambio se refleja en una caída del ingreso nacional, con implicaciones sobre el balance comercial y las finanzas públicas”, señaló el Banco.

Las decisiones de la FED


Las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos afectan el precio de los activos en el mundo. En mayo de 2013, la FED hizo anuncios señalando que, dadas las buenas condiciones de la economía de Estados Unidos, el fin de los estímulos monetarios iniciados en 2008 estaba cerca. En otras palabras, subirían la tasa de interés y pondrían fin al relajamiento cuantitativo (compra de títulos de deuda pública y valores cuyo colateral era una hipoteca). Para efectos prácticos, este cambio de postura implicaba que habría menos dólares en los mercados del mundo, hecho que subiría el valor de esta moneda, dada su menor disponibilidad, motivando de paso una importante salida de recursos de economías emergentes.

El anuncio del fin del relajamiento cuantitativo realizado en mayo de 2013 hizo que en menos de un mes se llegara al ‘dólar Cárdenas’ ($1.900), nivel buscado por el Gobierno desde 2012. La materialización de este anuncio y los cada vez mejores resultados de la economía de Estados Unidos han hecho que se perciba cercano el momento de la subida de la tasa de la política monetaria de la Reserva Federal. Además, el pasado 30 de enero se conoció el dato de crecimiento del cuarto trimestre de la economía de Estados Unidos (2,6%), que estuvo por debajo de la expectativa de mercado (3%); sin embargo, la positiva variación del consumo (4,3%), generó una luz de tiempos mejores, lo que ratificaría una subida de la tasa de interés de la FED.

Esta subida estaría en línea con lo anunciado por el Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal que, en el comunicado de prensa del 28 de enero, señaló que su nueva información indicaba un progreso más rápido hacia los objetivos de inflación y empleo; entonces la subida de tasas de interés ocurriría antes de lo previsto. El crecimiento del consumo y una tasa de desempleo de 5,6% en diciembre hacen prever que no existiría justificación para mantener estímulos monetarios y que en poco tiempo se incrementará la tasa de interés vigente desde diciembre de 2008.

Que la FED aumente su tasa de interés quiere decir que el diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos se reducirá. Es decir, que mientras las condiciones de riesgo de las dos economías permanezcan en su nivel actual y la tasa del Banco de la República no sea modificada, será más atractivo tener dólares invertidos en Estados Unidos. Esta situación generaría escasez de la divisa americana, lo cual llevaría a un mayor precio de la misma.

¿Correlación de monedas?

Pensar en que la tasa de cambio no solo obedece a razones estructurales (crecimiento de la economía, cuenta corriente, inflación, etc.), sino que responde a movimientos de las tasas de cambio de países vecinos o contagios, tiene sentido. Hay infinidad de ejemplos que muestran cómo un estornudo de un país de la región puede generar, por la vía del canal financiero, un resfriado en el vecindario.

Al respecto, un documento reciente de José Eduardo Gómez, Luis Fernando Melo y Rubén Loaiza, investigadores del Banco de la República y de la Universidad de Melbourne, sostiene que existe dependencia entre las tasas de cambio de América Latina; particularmente entre Brasil, Chile, Colombia y México.

Hasta el 30 de enero de 2014, el peso colombiano tenía una devaluación anual (21,4%), mayor a la de países como Chile (16%), Perú (8,6%) y Brasil (11,4%). Adicionalmente, al contrastar la correlación en el periodo comprendido entre el 31 de diciembre de 2013 y el 30 de enero de 2015, se encuentran coincidencias importantes entre el peso chileno y el colombiano (0,79) y entre el real brasilero y el peso colombiano (0,93).

¿Qué sigue?

Existen razones que indican que el dólar por encima de los $2.300 será una constante. Una buena parte del efecto de la eventual subida del tipo de interés de la Reserva Federal ya ha sido descontada por el mercado, lo cual sugiere una variación mínima de la tasa de cambio por este factor.

Analistas consultados por Dinero creen que es sensato esperar una reducción de la tasa de interés del banco central colombiano en los próximos meses, al considerar lo resaltado por el último comunicado del Emisor, según el cual no existen mayores presiones inflacionarias y la expectativa de crecimiento de la economía colombiana en 2015 ya no sería de 4,3% sino de 3,6%. Esta movida reduciría aún más el diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos e incentivaría una mayor devaluación del peso.

De otra parte, es difícil hacer apuestas con el precio del petróleo, así como puede romper el récord y caer por debajo de los US$30 por barril, generando una mayor devaluación y un verdadero problema fiscal para países exportadores como Colombia; podría, en palabras de Sergio Clavijo, de Anif, recuperarse en los próximos meses y volver a su media histórica de la última década, cercana a los US$72 por barril hacia 2016.

Por las razones mencionadas, la discusión sobre el precio del dólar seguirá de moda en los próximos meses.

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Devaluación anual al 30 de enero de 2014

Peso Colombiano
21,4%

Peso Chileno
16,0%

Real Brasileño
11,4%

Sol Peruano
8,6%
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