| 5/2/2014 7:00:00 AM

Todos ponen

El recaudo de impuestos va como un tiro: la reforma tributaria y la buena situación de la economía son las causas. A pesar de ello, todavía hay factores de riesgo para las finanzas públicas. Hay que estar alerta.

Colombia recaudó en el primer trimestre del año $27,3 billones. La cifra representa un crecimiento cercano a 18% frente al recaudo del año pasado. Las cifras son más que óptimas y tienen al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, completamente exultante.

La seguidilla de buenas noticias comenzó con la revelación de los resultados fiscales del año pasado, cuando el déficit del Sector Público Consolidado cerró en apenas 0,6% del PIB, uno de los más bajos de Latinoamérica. El mayor recaudo de impuestos se está convirtiendo en una de las fortalezas del régimen fiscal de Colombia.

En ese sentido se pronunció Juan Ricardo Ortega, director de la Dian, quien aseguró que “el crecimiento en recaudo es de 18% y a abril podría alcanzar los $40 billones. El IVA va disparado, impresionante; así como las retenciones en la fuente. Todo está creciendo entre 14% y 20%”.

Las razones para esta situación son claras: primero, la reforma tributaria dio resultado y dos, la economía va bien.

Para llegar al fondo del asunto es necesario ir por partes. El experto en impuestos Horacio Ayala señala que el incremento tributario se explica porque con la última reforma tributaria el gravamen a la renta, técnicamente, se incrementó en un punto, pues si bien la tarifa quedó en 25%, el nuevo impuesto Cree, quedó con una tasa de 9%. “Además de eso, el Cree se está liquidando sobre una base mayor, pues, por ejemplo, la deducción por compra de activos fijos ya no la pueden utilizar las empresas. Esto ha afectado a sociedades con exenciones especiales como palma y hotelería. Eso significa que debe haber un incremento sobre la renta”, afirma.

El Gobierno ha dicho igualmente que el positivo impacto de la reforma se ve reflejado en los resultados de empleo, pues la formalización laboral ha venido creciendo de manera significativa. El ministro Cárdenas, al conocer el aumento de 15% entre 2013 y 2014 en el recaudo de cesantías, aseguró que eso muestra una vez más que el empleo formal viene creciendo por cuenta de la reforma tributaria que le quitó algunas cargas a la nómina de las empresas. Según Cárdenas, el empleo formal creció 9% en 2013.

La economía va bien

Sin embargo, la reforma no es la única causa del aumento en el recaudo. Los ingresos por cuenta del impuesto de IVA son los que más vienen creciendo. A marzo fueron recaudados $7,8 billones solo por este impuesto, lo que representa un crecimiento de 33% frente a las cifras de marzo de 2013.

Leonardo Villar, director ejecutivo de Fedesarrollo, señala que las cifras son consistentes “con los datos de ventas del comercio, que vienen creciendo a un ritmo particularmente alto, reflejando la recuperación de la economía que se ha mantenido de manera permanente desde el año pasado. La tendencia es sólida y consistente con los otros indicadores que tenemos sobre lo que está pasando con la economía”.

Prueba de ello es la decisión de la Junta Directiva del Banco de la República de aumentar sus tasas de interés y con ello dar cierre al ciclo de estímulo monetario a la economía. El propio ministro Cárdenas aseguró que esa decisión se justifica por el buen momento de la economía nacional. El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, se manifestó en el mismo sentido al señalar que las tasas de interés bajas ya no son necesarias para estimular el aparato productivo y por eso se transformó el ciclo de la política monetaria.

Sin lugar a dudas, los resultados mostrados hasta el momento señalan que la reforma tributaria ha resultado un acierto y que el panorama económico general es positivo.

Factores de riesgo

Eso no quiere decir que no haya que estar alerta. Primero, hay un tema derivado de esa reforma: las fuerzas presupuestales también han cambiado. La nueva reforma ha generado presiones adicionales al gasto, pues los recursos de Sena e ICBF ahora salen de las finanzas públicas directamente. Así que hay que ver el balance neto de fuentes y usos al final de la vigencia fiscal.

El Sena, por ejemplo, ha incrementado 20% sus ingresos entre 2013 y 2014, y según ha anunciado la directora de la entidad, Gina Parody, el crecimiento va a seguir siendo de 20% para 2015. Los recursos han dado para anunciar un paquete de inversiones en 11 obras por $225.000 millones.

La pregunta es hasta dónde esas nuevas presiones al presupuesto pueden generar problemas estructurales en el mediano plazo, pues como resultado de ese rebalanceo, las necesidades de financiación serán más grandes año tras año.

El otro asunto se refiere a la excesiva dependencia del recaudo tributario originado por el sector de minas y petróleo. El año pasado, de los $46 billones recaudados en renta, $13 billones provinieron solo de las compañías petroleras. Esto significa que 28% de los ingresos de renta depende de un sector. Si se suman regalías y dividendos, el sector petrolero representa 31% de los ingresos corrientes del gobierno central. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si una compañía clave como Ecopetrol da alguna sorpresa en materia de recaudo tributario? Con el oleoducto Caño Limón parado (ver artículo página 24), con problemas para lograr el millón de barriles diarios de producción, sin nuevos grandes hallazgos, esa posibilidad no es descartable.

Nadie puede negar que las nuevas tendencias del recaudo tributario muestran cambios estructurales en la manera como Colombia está financiando sus gastos. Eso prueba que la reforma tributaria fue un acierto. A esto hay que sumarle el buen momento que atraviesa la economía nacional, lo que ha hecho que el recaudo tributario se dispare.

Sin embargo, todavía es muy pronto para cantar victoria. Hay que monitorear la situación de sectores clave para los ingresos de la nación, como el caso de la industria petrolera y es necesario sacar el balance definitivo sobre el crecimiento en los ingresos tributarios, frente al incremento en los requerimientos presupuestales de instituciones clave como Sena e ICBF. Lo que está en juego es la salud estructural de las finanzas públicas. Un tema que nos interesa a todos.
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