| 5/12/2016 12:00:00 AM

4 razones por las que Colombia no tiene cuentas en dólares

Se vuelve a mover la idea de permitirles a los colombianos tener cuentas en dólares en el sistema bancario local. ¿Por qué hasta ahora los colombianos no se han interesado por esta opción? Análisis.

Las recientes revelaciones sobre los Panama Papers y las diferentes cuentas de bancos offshore (fuera del país) de los colombianos despertaron el debate de por qué en Colombia no se pueden tener cuentas en dólares. Muchos de los involucrados argumentaron que las cuentas en dólares les servían para poder hacer sus compras o transacciones en el exterior de una manera mucho más ágil y efectiva. Por estos motivos, congresistas de la talla de Iván Duque y de Roy Barreras propusieron que para facilitar el comercio y la internacionalización colombiana se permitiera abrir cuentas en dólares en los bancos de Colombia.

Como es sabido, en el país está prohibido tener una cuenta en dólares en un banco local. Esto no ocurre así en otros países de América Latina. Por ejemplo, en Chile o Perú un ciudadano común puede acercarse a un banco y abrir una cuenta para colocar parte de sus ahorros en dólares. Y ni se diga de Ecuador o Panamá, cuyas economías están completamente dolarizadas, o sea que solo se mueven en esta moneda de reserva. Para entender esta posición hay que comprender muchos aspectos de la historia y de la economía colombianas.

¿Porque Colombia no tiene cuentas en dólares? Las razones por las cuales el país no ha tenido cuentas en dólares han sido históricas, económicas y técnicas.

El Señoreaje

La primera razón histórica es que cada país en teoría debería tener su propia moneda. Al usar una moneda ajena un país le paga ‘señoreaje’ al país que la emite. El señoreaje es un impuesto producto de la depreciación de la moneda. Si por ejemplo alguien tiene cien dólares y la inflación en EE.UU. es de aproximadamente 2% anual, la persona sigue teniendo los mismos US$100 en términos nominales al finalizar el año, pero en términos reales solo tiene US$98. Los otros US$2 son un ingreso para el Banco Federal de Reserva de los EE.UU. quien al año siguiente los transfiere al tesoro norteamericano. Obviamente desde Bretton Woods casi todos nuestros países tienen la mayoría de sus reservas internacionales en dólares, pagando por ello un señoreaje. Sin embargo, se considera que las reservas externas del país deben estar en una moneda dura. Así, una de las primeras razones ha sido histórico-económica –y casi filosófica– por parte del Estado colombiano.

¿Qué ha dicho el Banco de la República?

Hace menos de una década el codirector del Banco de la República, Carlos Gustavo Cano, y otros propusieron autorizar la apertura de cuentas en dólares en los bancos colombianos. La idea era no solo facilitar el comercio exterior y las transacciones en dólares sino, en ese momento de revaluación, crear una posible demanda de dólares por parte de los agentes locales.

La discusión al interior del Banco fue larga.Es su momento la tecnocracia del Emisor argumentó que no era prudente permitir la apertura de cuentas en dólares ya que eso conduciría a una posible dolarización parcial de la economía, lo que a su vez limitaría el “grip” (la capacidad de sujetar bien una herramienta de la política monetaria) y por lo tanto la capacidad de combatir la inflación, además de los problemas de descalces que tendrían que solucionarse.Sin embargo, no todos los economistas estaban de acuerdo. Preguntado por esos tiempos cómo restringía a la política monetaria en Chile autorizar cuentas en dólares, Vittorio Corbo exgobernador del Banco Central de Chile afirmó: “La inflación es un fenómeno monetario, así que las cuentas en dólares no afectan la inflación al no afectar la masa monetaria”.

Además, se llegó a la conclusión al interior del Banco que para la apertura de cuentas en dólares no necesitan una ley sino una simple autorización del Banco. Esto motivó a algunos codirectores a seguir empujando la idea, ya que los obstáculos técnicos parecían desvanecerse uno a uno. Pero un día llegó quizás el golpe de gracia, cuando preguntados si les interesaría esa opción comercial varios bancos privados de gran envergadura se mostraron poco entusiasmados con la medida.

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Descalces cambiarios

Una de esas razones ha sido el miedo a causar descalces cambiarios. En momentos de turbulencias internacionales, cuando una compañía tiene activos en una moneda y pasivos en otras, la situación se puede volver un verdadero dolor de cabeza para las autoridades económicas.

Como abrir cuentas en dólares constituye un pasivo en moneda extranjera para los bancos, de no tomar medidas técnicas para cubrir dicha exposición –como tener un activo similar en dólares o una cobertura cambiaria– una variación inesperada del tipo de cambio puede causar estragos en los balances. Por ese motivo, durante la crisis del 82-84 y en la del 98-99, el peso colombiano se devaluó drásticamente y muchas de las compañías que tenían ingresos en pesos y deudas en dólares pasaron momentos muy duros.

Para el mismo Estado colombiano fue un problema, ya que el monto de la deuda en moneda extranjera y su servicio subían enormemente como proporción del PIB. Esa era una de las razones del fear of floating o miedo a dejar flotar libremente la moneda y devaluar: el impacto en todos los sectores de la economía, inclusive el sector público.Obviamente, Colombia ya ha superado el miedo a flotar, como se ha demostrado en los últimos dos años, cuando el tipo de cambio se ha devaluado en medio de la libre interacción de la oferta y la demanda.

No hemos tenido hiperinflación

Otra de las razones es que el país no ha tenido episodios de hiperinflación. En estos casos, la solución ha consistido en buscar ‘un ancla nominal’ –que puede ser el dólar o el euro o una canasta de las dos– y amarrar la moneda a una tasa fija. Este sistema también llamado en la literatura un hard peg se transformó en Argentina durante los años 90 en el sistema de convertibilidad basado en una caja de conversión a tasas fijas.

Otra posibilidad es la dolarización, como en Ecuador o El Salvador. En estos dos últimos casos, para controlar la hiperinflación se entregó su moneda y su señoreaje a cambio de tener una moneda estable que no estuviera sujeta a presiones políticas y que no fuera manipulable.Un caso intermedio es Perú, que tenía una economía semi-dolarizada, pero que la ha transformado a su moneda local lentamente. Allí, sin embargo, es aún permitido tener cuentas en dólares. En la medida en que la economía se ha ‘desdolarizado’, el Banco Central del Perú ha podido dejar devaluar su moneda y llevar también a cabo una política monetaria contracíclica sin traumatismos, a pesar de un fuerte shock de materias primas.

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Conclusiones

Tener cuentas en dólares es posible sin menoscabar la independencia financiera que tanto nos ha servido. Es de señalar que varios de los bancos que no se mostraron interesados en la cuentas en dólares en el exterior tienen operaciones offshore que les permiten a sus grandes clientes tener cuentas en dólares. En la medida en que se cierren los círculos a los paraísos fiscales es posible que a los bancos colombianos les interese más y más la opción de manejar esos capitales desde Colombia. Quizás, como lo dijo informalmente hace unas semanas el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, “hay que repensar la idea”.

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