| 2/16/2012 4:00:00 PM

Rápido y furioso

Todos están sorprendidos porque Colombia no se desacelera a pesar de que la estantería mundial amenaza con venirse abajo. ¿Qué tan cerca estamos de un boom económico?

Parecen ser muy buenos tiempos para el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry. La economía crece, las finanzas públicas están sólidas, la inversión extranjera llega, los bancos se expanden, y la inflación está controlada.

Hasta el momento, la mayoría de expertos explica que todo se debe al boom minero y petrolero. ¿Es acertado ese enfoque o es necesario reconocer que el país ingresó realmente a otro nivel donde puede crecer aceleradamente y en sectores distintos a los tradicionales? Varios elementos de juicio dan para el optimismo, aunque son evidentes algunas amenazas. Este es el panorama. El primer elemento de análisis es que las finanzas públicas cambiaron radicalmente y para bien. 2011 fue un año de inflexión. Según un documento de la firma comisionista Serfinco, sobre las cifras del Plan Financiero de 2012, “el recaudo tributario parece señalar un cambio estructural”, pues el crecimiento se da en todos los impuestos y de manera “persistente”. El año pasado, el gobierno central recibió alrededor de $86 billones por tributos, un crecimiento importante frente a 2010 y $6 billones por encima de la meta oficial, lo que equivale a dos reformas tributarias.

La novedad es que este crecimiento parece sostenible. ¿La razón? El país ha venido haciendo muy bien la tarea en materia de finanzas públicas durante la última década. Desde el gobierno de Andrés Pastrana se han realizado ajustes a los ingresos y a los gastos que se reflejan en un marco de solidez estructural en el fisco.

Todo esto ha permitido lujos como, por ejemplo, que el gobierno haya arrancado 2012 con $4,6 billones en caja. “Contar con una caja amplia no ha sido el patrón en Colombia. En la actualidad es un factor importante para el Ministerio”, señaló Daniel Lozano, analista de renta fija de Serfinco. El Gobierno anunció que no va a hacer emisiones de TES de corto plazo. El círculo virtuoso se empieza a sentir porque permite ahorros considerables en pagos de intereses.

¿Resiliencia, la regla?
El segundo “factor X” de la economía colombiana se refiere a la capacidad del empresariado para soportar duros golpes. El país ha tenido dos amenazas evidentes: el cierre del mercado venezolano y la eventualidad de una enfermedad holandesa por cuenta de la evaluación. Ambos temas han tenido un impacto restringido, lo que muestra la resiliencia y adaptación al cambio del aparato productivo colombiano.

Desde 2010, las exportaciones a Venezuela se han mantenido en mínimos históricos. Esto llevó a los empresarios a buscar nuevos mercados en Chile, Brasil, España, Países Bajos y Reino Unido, especialmente. A esos destinos, Colombia les vendió entre enero y noviembre de 2011, US$8.140millones.

A esto hay que agregar que la canasta exportadora de Colombia ha tenido una transformación innegable. Si bien los productos tradicionales (petróleo, café, minerales, banano) representan 77% del valor exportado a noviembre del año pasado, el otro 23% corresponde a la nada despreciable cifra de US$11.500 millones, con exportaciones tan variadas como aviones, polipropileno, medicamentos, confitería, energía eléctrica, pañales, perfumes, ropa y un largo etcétera. Esta es una realidad que no se puede desestimar y el país no debe bajar la guardia en su política comercial.

¿Meca financiera?
La tercera grata sorpresa es que Colombia se muestra muy fuerte como mercado financiero. Alejandro Sánchez, vicepresidente Ejecutivo de Banca de Inversión de Corficolombiana, asegura que, en materia de financiación, 2011 representó un punto de quiebre y actualmente el mercado financiero local está en capacidad de ofrecer enormes volúmenes de recursos en crédito para grandes proyectos, a tasas y plazos que no tienen nada que envidiarle a otros países.

Varios de los bancos más grandes del mundo no están prestando más allá de 5 o 7 años, mientras en Colombia se consiguen créditos para capital de trabajo a 12 años. Y cada vez hay más crédito atado a la inflación que no tiene tanta volatilidad. “Colombia se está convirtiendo en una plaza internacional de financiación. Estamos prestando en condiciones mundiales”, asegura.

Prueba de ello es que el año pasado se hicieron cierres financieros de proyectos tan importantes como la Ruta del Sol. Y los recursos, más de US$1.200 millones, salieron de la banca nacional. Este año podría ocurrir lo mismo con el proyecto hidroeléctrico de Ituango y el Oleoducto Bicentenario, que exigen más de US$4.000 millones. De concretarse estas operaciones, quedaría en evidencia la fortaleza del país en materia de financiamiento.

La firma Dealogic reveló que Colombia fue la superestrella en la emisión de capital durante el segundo semestre de 2011. Al referirse a este tema, el Financial Times asegura que “mientras el mercado de capitales de Brasil claramente aún supera al resto de Latinoamérica (sus 32 ofertas de equity para todo 2011 estaban avaluadas en US$11.300 millones, casi el doble de la participación de Colombia) el mercado sobre el que los banqueros están más interesados, desde UBS hasta Itaú BBA, es el de Colombia”.

¿Las amenazas?
¿Es hora de cantar victoria? Obviamente, no. Larevista The Economist puso a Colombia como uno de los países emergentes con menor capacidad de maniobra frente a un choque internacional. La política monetaria aún enfrenta el desafío de la revaluación, un fenómeno que muestra la confianza de los inversionistas en el país, pero que podría convertirse en la cruz para el sector empresarial. Si lo que viene son mayores incrementos en tasas, la caída del precio del dólar sería un condicionante evidente de la política monetaria.

La actitud del Banco de la República pone sobre el tapete otro riesgo: el de una burbuja de consumo. El país no puede darse el lujo de repetir la historia gringa y europea. Evidentemente, el desempleo es la otra amenaza. El Gobierno ya anunció que en los próximos meses la tasa de desocupación va a volver por encima de 10%. Las posibilidades de trabajo son la punta de lanza para una política de recuperación económica, pues ante la incertidumbre internacional, la demanda interna ha sido, es y seguirá siendo el gran colchón. De ahí que son necesarios mayores resultados en la estrategia de formalización.

Colombia vislumbra hoy un panorama muy distinto del que había hace una década. La llegada de capitales, el excelente balance fiscal y la modernización de buena parte del aparato productivo completan un escenario que da para el optimismo, como lo ha planteado el Ministro de Hacienda. Pero las amenazas son evidentes. El país va rápido y furioso hacia la consolidación económica. Pero es necesario tomar las medidas para impedir que en esta carrera la economía pierda su ritmo.

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