Dinero.com Revista Dinero

Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi. El incumplimiento de los acuerdos previos a la reunión con el presidente Santos por parte de algunos líderes gremiales generó fricciones al interior del Consejo.

| 8/9/2013 6:20:00 AM

¿Quién tuvo la culpa?

Las tensiones entre los miembros del Consejo Gremial llegaron al tope tras una reunión con el presidente Santos. Esta es la historia que enfrenta hoy a los gremios más poderosos del país. 

El viernes 26 de julio, los representantes de los 21 gremios más poderosos de la producción y los servicios en Colombia, que integran el Consejo Gremial Nacional, lograron superar un episodio de altísima tensión y se comprometieron a acatar la máxima según la cual ‘la unión hace la fuerza’.

Acababan de terminar una reunión extraordinaria que incluyó una acalorada discusión en la que hubo múltiples reproches sobre el incumplimiento de los pactos acordados para defender ante el Gobierno los intereses del sector empresarial que representan. La polémica llegó a tal punto que Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), amenazó con renunciar a la presidencia del Consejo.

Tras los ruegos de algunos dirigentes para que se quedara, Mejía aceptó y fue ratificado. Pero también se acordó que, a futuro, los compromisos que en privado adquieran los integrantes del Consejo, se acatarán en público.

La reunión puso fin –al menos por ahora–, a dos semanas de alta tensión entre varios integrantes del Consejo Gremial, quienes expresaron abiertamente su molestia por el comportamiento de algunos de sus voceros durante un encuentro que sostuvieron a mediados de julio con el presidente Juan Manuel Santos para analizar el rumbo de la economía.

Lo que ocurrió en este encuentro fue para algunos la gota que rebosó la copa y puso en evidencia las fuertes divisiones al interior del Consejo, que por más de dos décadas ha sido el principal interlocutor del sector privado con el ejecutivo y ha mantenido su unidad en momentos críticos como el ‘Escándalo del 8.000’ o la negociación del TLC con Estados Unidos. ¿Por qué ahora la unidad de los gremios está amenazada?

Las teorías sobre este conato de resquebrajamiento institucional son variadas, dependiendo de los protagonistas que se consulten. Pero el recuento de los hechos muestra que antes de la reunión con el presidente Santos hubo un encuentro preparatorio durante el cual se delegó la vocería a cuatro dirigentes: Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (CCI); Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña; Jaime Sorzano, presidente de Colfecar y Rafael Mejía, presidente del Consejo.

Allí se acordó que nadie hablaría de temas particulares de su gremio, sino que se referirían a tres asuntos que hoy inquietan a los empresarios: la proliferación de paros, el comportamiento de los TES y el destemplamiento de la economía.

El día de la reunión, sin embargo, algunos voceros se salieron del libreto y hablaron de temas particulares, incluso agradeciendo al Gobierno su gestión. Solo Sorzano, de Colfecar, expresó la preocupación por el comportamiento de la economía y los problemas del sector empresarial, como estaba acordado.

Pero, como si el incumplimiento del libreto no fuera suficiente motivo de malestar, de manera intempestiva llegó a la reunión Luis Carlos Villegas, presidente de la Andi y delegado del Gobierno en la mesa de negociación de paz con las Farc en La Habana, quien no había asistido a la reunión preparatoria y tampoco estaba en la lista de voceros.

Luego de pedir la palabra, Villegas habló del buen comportamiento de la economía, el despegue de la industria y la expectativa sobre cómo debería manejarse la reindustrialización que está comenzando a aparecer en el país.

Muchos de los asistentes quedaron sorprendidos y hasta molestos, pero nadie expresó su incomodidad. El propio presidente Santos preguntó si dentro de la agenda de los gremios no había temas adicionales de preocupación, pero nadie quiso agregar nada. Incluso, Santos hizo un ‘mea culpa’ en el tema industrial, y anunció que la tarea de la cartera de Comercio, Industria y Turismo para los próximos meses será reenfocarse en la política industrial.

Terminada la reunión, los reproches no se hicieron esperar. De una parte, estaba el grupo de quienes rechazaron “la lambonería” de algunos de los voceros, criticaron que hubieran incumplido su papel y se dedicaran a adular al Gobierno en una reunión que tenía como fin exponerle al Presidente la cruda realidad por la que atraviesa la economía colombiana.

Sin embargo, otros de los asistentes aseguraron que se trató de reclamos injustos, que constituyen la prueba más evidente de que las campañas políticas están infiltrando los espacios gremiales y buscan tomarse el poder del Consejo Gremial, desconociendo que su papel es puramente profesional y no proselitista, en clara alusión a un par de dirigentes que mantienen una estrecha relación de amistad con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

La incomodidad entre los dos bandos pasó a los pocos días del ámbito privado de las reuniones, al público. El malestar aumentó cuando aparecieron publicadas en medios algunas versiones parciales de lo que había ocurrido en la reunión, que dejaban mal parados al presidente del Consejo, Rafael Mejía, y a Luis Carlos Villegas.

Esto motivó la convocatoria por parte de Mejía a una reunión extraordinaria el 26 de julio, durante la cual presentó su renuncia y conminó a sus críticos a que le dijeran de frente lo que muchos comentaban en la calle.

Para calmar los ánimos alterados, los asistentes optaron por la concertación e insistieron en la máxima de que “la ropa sucia se lava en casa”, para evitar futuras filtraciones que puedan dejar en evidencia el resquebrajamiento de la unidad gremial.

Al final hubo un acto de contrición, todos hicieron las paces, ratificaron a Mejía en la presidencia del Consejo Gremial y acordaron que, en adelante, se mantendrán los compromisos a los que se lleguen en las reuniones preparatorias. Y los voceros cumplirán su tarea de defender posiciones generales y no particulares en las reuniones con el alto gobierno.

Nadie puede anticipar si este episodio es un simple esguince de la unidad gremial o el comienzo de una fractura de mayores proporciones. Quizás la respuesta esté en las próximas elecciones.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×