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Javier Gutiérrez está en la presidencia de Ecopetrol desde 2007. Su gestión ha catapultado a la petrolera y la ha convertido en un poderoso grupo empresarial.

| 7/4/2012 6:00:00 PM

¿Quién lo quiere sacar?

Los rumores sobre el cambio en la presidencia de Ecopetrol no cesan. La amenaza de volver a nombramientos políticos preocupa al mercado, pero el Gobierno no es claro.

El pasado 18 de junio, en la sección de Confidenciales de la Revista Semana, se publicó el nombre de quien sería el nuevo presidente de Ecopetrol: Luis Fernando Ramírez. Según la nota, algunos miembros de la junta de la empresa estarían inconformes con la información que venían recibiendo de parte de la actual administración. Concretamente, se hacía alusión a los representantes del Gobierno, que es el máximo accionista de la petrolera con 80% de las acciones de la misma.

Aunque días después la revista publicó en su versión online una nota aclaratoria sobre este cambio y calificó de inexacta la información, la verdad es que esta no ha sido la única señal que alguien quiere un cambio en la presidencia de la compañía, cargo que ostenta desde hace cinco años Javier Gutiérrez.

El primer nombre que sonó cuando se posesionó Santos fue el de Carlos Rodado, quien luego fue designado Ministro de Minas. Después circularon nuevos nombres como Federico Renjifo, hoy ministro del Interior, luego Gabriel Silva, tras su retiro de la Embajada en Washington, y ahora Ramírez, quien fue candidato a la Vicepresidencia de la República y Ministro de Defensa en el gobierno de Andrés Pastrana.

Lo más preocupante es que el Gobierno jamás se ha pronunciado oficialmente sobre estos hechos. Bajo ningún escenario ha desmentido o confirmado la posibilidad del cambio. Esto no solo crea una gran incertidumbre alrededor de la empresa más grande del país, sino también del mayor jugador del mercado de valores. La acción de Ecopetrol, además de ser la más transada, sirve de referencia del país por parte de los inversionistas en el extranjero.

A pesar de ser tan importante y del enorme daño que causa la zozobra sobre el futuro en la dirección de la compañía, el Gobierno guarda silencio ante los rumores de salida de Javier Gutiérrez. Ni siquiera la Superintendencia Financiera ha solicitado una nota aclaratoria al respecto, algo inconcebible, tratándose de la acción más importante de la bolsa de Colombia.

Este mutismo por parte del Presidente y sus ministros de Hacienda, Minas y el Director de Planeación –estos tres últimos con puestos en la Junta directiva de la empresa–, es un caldo de cultivo para la especulación. Especulación no solo sobre el posible cambio, sino sobre el futuro mismo de la compañía.

Luis Alberto Arango, administrador de empresas y profesor del CESA, resumió en una columna en el portal finanzaspersonales.com la situación: “alguien quiere tomarse políticamente a Ecopetrol, crear un problema, o no quiere a Javier Gutiérrez, su presidente”.

Antecedentes

Durante sus 62 años de existencia, Ecopetrol ha tenido 22 presidentes que, en promedio, han permanecido cerca de tres años. Tres nombres están por encima de ese promedio: Mario Galán, que duró más de diez años entre 1963 y 1973; y los responsables de la transformación de Ecopetrol en una empresa por acciones, con capital privado y visión internacional: Isaac Yanovich, con más de 4 años al frente del cargo; y Javier Gutiérrez que ocupa la presidencia desde 2007.

Precisamente el salto a la bolsa convirtió a Ecopetrol en un poderoso y rentable grupo económico, del cual Gutiérrez ha sido protagonista de primera línea. El año pasado las utilidades de la empresa llegaron a $15,4 billones –5 veces más que en 2006– y sus ingresos fueron de $65,7 billones, tres veces más que cuando llegó Gutiérrez a la empresa. Su capitalización bursátil es hoy de $204 billones, lo que la convierte en una de las 50 empresas de mayor valor en todo el mundo. Y, a diferencia de hace cinco años, Ecopetrol tiene hoy presencia global: está en Estados Unidos, Brasil, Perú y hasta en el Lejano Oriente, de donde proviene actualmente 15% de sus ingresos.

Claro que la llegada de Gutiérrez a Ecopetrol no fue gratuita. Su nombramiento fue resultado de un proceso de selección con una firma cazatalentos. La idea en ese entonces era encontrarle un reemplazo a Isaac Yanovich que cumpliera con tres criterios: que hubiera manejado una empresa de gran tamaño, que perteneciera al sector de energía y que contara con experiencia en la emisión de acciones. Gutiérrez cumplía los tres requisitos. Como gerente de ISA (Interconexión Eléctrica S.A.) había liderado uno de los procesos de salida a bolsa más exitosos en la historia de Colombia y logró catapultar a la empresa como uno de los principales jugadores en la transmisión de energía en la región.

Por eso, hoy la preocupación que asiste al mercado con su posible salida no es cualquier cosa. El principal temor es que el Gobierno vuelva a viejas prácticas políticas y nombre a alguien por cercanía con el Presidente y no por méritos. O, peor aún: que su nombramiento sea producto de algún malabar político para ganar gobernabilidad en instantes en los que el desastre de la Reforma a la Justicia dejó las relaciones entre el Presidente y los Partidos en su peor momento. “El mercado vería con muy malos ojos el cambio de Gutiérrez por algún político o alguien cercano a una corriente política”, afirmó a Dinero un corredor de bolsa.

Algunos miembros de la Junta, consultados por esta revista, aseguran que el tema no se ha discutido al interior de este órgano y que no se han dado diferencias con la administración. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Un experto del sector se pregunta cuál es la duda que hay con relación a la actual gestión. “Parece un afán necio o interesado de generar ruido de alguien que, al parecer, quiere el puesto”, señala.

¿Por qué tanto interés en la presidencia de Ecopetrol? Porque es uno de los cargos con más poder e influencia en el sector empresarial colombiano. Maneja uno de los portafolios de inversión más grandes de la Región –US$8.400 millones para este año– y cerca de 8.000 trabajadores en distintas partes del mundo. Y, lo más importante: es uno de los mayores contratistas del país.

Además, le reporta al Estado el mayor volumen de retornos e impuestos que cualquier otra empresa en el país. Por todo esto es que Ecopetrol importa tanto. Y por eso mismo es de vital importancia que el Gobierno tome cartas en el asunto y asuma oficialmente una posición, bien sea para respaldar o para cambiar a Gutiérrez. Los rumores y la zozobra le hacen un enorme daño a la empresa y a la acción. Y el más afectado es el país, que vive de que marche bien la locomotora petrolera y minera, donde el vagón de cabecera es Ecopetrol.

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