| 7/22/2015 12:00:00 AM

Pacific no puede titubear, debe actuar

Pacific Rubiales enfrenta un momento crucial. Las definiciones exigen determinación gerencial y un alto grado de ingeniería financiera. ¿Cómo lograrán salir adelante?

La caída del negocio con el Grupo Alfa y el fondo Harbour abrió las puertas a uno de los momentos más críticos en la historia de Pacific Rubiales, la segunda mayor petrolera de Colombia.

El precio de la acción se desplomó y, a pesar de la recuperación durante las últimas jornadas, hoy la compañía tiene una capitalización bursátil que representa escasamente 11% del valor que tuvo en sus épocas doradas: es decir, US$807 millones.

El desplome en los precios del crudo es la causa de los problemas, lo que ha puesto la mira de los inversionistas en el flujo de caja; pues, si bien la compañía todavía tiene activos importantes, sus niveles de apalancamiento son altos y esto ha generado preguntas sobre su capacidad para cumplir con sus obligaciones.

En un análisis sobre el futuro de esta petrolera, LarrainVial, firma de servicios financieros originaria de Chile, aseguró que en un escenario de US$50 por precio del barril, Pacific corre el riesgo de quedarse sin caja a mediados de 2016. Y en el menos crítico de los panoramas, los problemas de liquidez llegarán en 2017.

Por eso, las medidas no se pueden demorar. Esto es lo que explica que el CEO de la firma, Ronald Pantin, apenas se cayó el negocio con Alfa y Harbour, saliera a los medios a explicar que es necesario vender activos para disponer, junto con lo que la compañía tiene hoy en caja, de unos US$1.200 millones, que se utilizarían para prepagar deuda; esta estrategia mejoraría sustancialmente el perfil de deuda de la petrolera.

Para ello será necesario liquidar un paquete grande de propiedades
. ¿Qué tan viable es implementar el ajuste necesario para mantener a flote a la compañía? En ningún caso las respuestas son agradables para los accionistas y el camino está lleno de obstáculos.

La realidad “real”

En el mismo análisis de LarrainVial se miran las condiciones de flujo de caja en distintos escenarios de precios del crudo. El panorama más posible de la empresa es el siguiente: Pacific se queda sin el pozo Rubiales en un año, por cuenta del fin de la concesión con Ecopetrol. Actualmente este pozo representa 32% de la producción de la compañía.

LarrainVial ve igualmente que la firma tendrá que utilizar la facilidad de crédito por US$1.000 millones que expira en 2017. Se espera que las necesidades de capital (Capex) para este año sean de US$1.100 millones.

Lo otro que no descarta la firma de análisis es que se mantenga el joint venture entre Alfa y Pacific con el objetivo de acceder a las licitaciones petroleras en México, que en su primera ronda no despertó tanto interés como se estaba presupuestando por el cuidado que están teniendo hoy las petroleras con sus recursos y porque, a juicio de algunos analistas, las exigencias en los contratos son muy altas.

Sin embargo, si participaran en los procesos siguientes, eso exigiría de más Capex por US$1.300 millones en 2016. A esto hay que sumarle que los costos asociados a la producción no superarán los US$36 el barril y que la administración sigue siendo la misma, para evitar cambios innecesarios en medio de la crisis.

En ese contexto, y con precios del barril a US$60, LarrainVial considera que “la continuidad operacional se mantendrá viable hasta la primera mitad de 2017”. A pesar de esta perspectiva, la noticia no es del todo halagüeña, pues claramente Pacific tendría justo dos años para seguir alargando sus posibilidades en el tiempo.

¿Cómo lo lograría?


La primera es vendiendo activos: esto es, las participaciones en oleoductos (como el de los Llanos) y en infraestructura. Según las cuentas de Pantin, esto les daría entre US$600 millones y US$700 millones.

Pero aquí también hay dificultades por sortear: todas las compañías petroleras están vendiendo alguno de sus activos en la región. La crisis ha hecho, por ejemplo, que muchas empresas se desprendan de sus participaciones en oleoductos y pozos en exploración para concentrarse en la operación de los que generan flujo de caja. Esto significa que los activos en oferta probablemente son muchos más de lo que la demanda está buscando ahora mismo. Así, una cosa es lo que piensa quien quiere vender un activo, y otra muy distinta lo que está dispuesto a pagar quien tiene la plata para comprar.

Otra salida posible es que se reviva el negocio de Alfa. Esta sigue siendo una consideración, pues al fin de cuentas el conglomerado mexicano tiene actualmente alrededor de 19% de la compañía. A los inversionistas ‘manitos’ les quedan dos salidas: vender su participación y realizar la pérdida que, según LarrainVial, podría llegar a los US$1.000 millones; o avanzar en una nueva negociación, capitalizar y salvar la empresa.

El otro frente de trabajo es mantener y elevar los niveles de producción para enfrentar el impacto por la salida del balance de Rubiales el próximo año y rezar para que el mercado del crudo se mantenga por encima de los US$60 el barril.

Aquí las expectativas no son definitivas: la semana pasada, con el anuncio del acuerdo nuclear con Irán y el paulatino levantamiento de las sanciones contra esta nación, el precio del crudo Brent y WTI volvió a caer, pues esto supone que habrá mayor oferta en el mercado mundial.

También falta conocer cuáles serán las movidas de O’Hara, el otro gran grupo invesionista de Pacific, con cerca del 20% de las acciones. Se especuló sobre la estrategia de los “bolichicos” de traer otro inversionista, pero eso no se ha concretado.

Como sea, Pacific Rubiales no la tiene nada fácil. Cualquier opción implica enormes riesgos y en casi ningún escenario la estrategia está completamente en manos de la administración.

Si por un lado deciden vender sus activos, pero las ofertas no son buenas, no lograrán recaudar los recursos necesarios; si aumentan la producción, pero el precio del crudo se mantiene a la baja, el escenario es más complejo todavía. Y, aunque logren cumplir este y el otro año con las metas fijadas, aún queda pendiente por resolver el año 2017, que también pinta bastante gris.

La crisis en los precios del petróleo hizo tocar fondo a muchas firmas. Pacific, en medio de la tormenta, sigue buscando salidas.
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