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El Emisor, dirigido por José Darío Uribe, viene registrando pérdidas. Si se acaba el ahorro para contingencias, estas deberán ser cubiertas por el Presupuesto Nacional.

| 9/13/2012 12:45:00 PM

¿Qué le pasa al Banco?

Las crecientes pérdidas del Emisor han encendido las alarmas. Vale la pena preguntarse si es buena idea seguir con la estrategia de comprar dólares.

Luego de ganar casi $2 billones en 2007, el Banco de la República ha venido reduciendo sus utilidades, que desde 2010 pasaron a ser pérdidas y entre enero y junio de este año ya acumula un saldo en rojo de $394.000 millones.

No está demás preguntarse qué es lo que ocurre, pues la entidad es gerenciada por uno de los mejores banqueros centrales de América y un tecnócrata que tiene toda la información sobre los mercados financieros: José Darío Uribe; Jota, como le dicen sus amigos. El resultado negativo se explica por varios factores: el bajo rendimiento de las reservas internacionales, que están mayoritariamente en bonos del Tesoro de Estados Unidos y hoy generan uno de sus rendimientos históricos más bajos; la persistente revaluación, que ha obligado al Emisor a comprar dólares y las tasas de interés internas, que son mayores a las del exterior, y que implican un costo más alto a la hora de remunerar los depósitos que tiene el Banco.

Esta mezcla explosiva está haciendo que se agote el ahorro del Emisor para cubrir pérdidas (denominado reserva de estabilización monetaria y cambiaria), el cual tiene un saldo de $107.000 millones. Con dichos recursos se deben cubrir las pérdidas antes de tener que recurrir al presupuesto de la Nación; pero, si se cumple la predicción del mismo Emisor, este año van a terminar con pérdidas por $600.000 millones, y con la plata de todos los contribuyentes se tendrá que tapar ese hueco.

El excodirector del Banco y hoy director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, dice que las pérdidas no tienen que ver con la forma como se administra la entidad sino con las normas que la regulan, pues por un lado está obligada a invertir las reservas internacionales en los títulos más seguros del mercado, que siguen siendo los de Estados Unidos y, por el otro, debe vender sus tenencias de deuda interna colombiana (TES) que rinden mucho más que las estadounidenses (entre 5% y 7% vs. 0,2% y 2,7%).

A eso se suma el hecho de que debe aceptar los depósitos del Gobierno (que están al alza por las regalías y llegan a $23 billones) y remunerarlos a la tasa de interés vigente, que es de 4,75%; de nuevo, mucho más de lo que rinden las reservas.

Comprar y vender TES es una actividad corriente del Banco, pero últimamente ha tenido que vender más para poder comprar dólares y ayudar al Gobierno a combatir la revaluación. Es más, se ha tenido que endeudar para cumplir con su promesa de adquirir US$20 millones diarios y esta es una de las razones a las que más peso se le da a la hora de justificar las pérdidas.

Según el más reciente estimativo del Banco, por cada US$100 millones que compra, pierde $8.400 millones, teniendo como referencia la tasa de interés de intervención actual que es de 4,75%.

Inconveniente

Para Sergio Clavijo, excodirector del Emisor y hoy director de Anif, conceptualmente no es bueno que el Banco registre pérdidas repetidas y eso explica su reticencia a seguir acumulando reservas internacionales con pérdidas en su balance. “Aunque el Gobierno dice que las asumirá, no es conveniente ni política ni fiscalmente. Los problemas de apreciación cambiaria van mucho más allá de cuántos millones de dólares compra el Banco al mes”, sostiene y agrega que al acumular ya una revaluación real entre 15% y 20% en la última década frente a los principales socios comerciales del país, se deben buscar otras alternativas –como mejorar la infraestructura y flexibilizar el mercado laboral– para que el país no se siga desindustrializando.

Pero mientras se llega a ese tipo de soluciones, las pérdidas del Emisor siguen creciendo pues las compras de dólares las tiene que pagar alguien. Para algunos sería mejor entregar ese dinero en forma de subsidio a los más afectados (exportadores, principalmente), pero otros consideran que lo más adecuado es que lo asuma el Banco Central.

Sin embargo, al comparar las cifras de 2011 y 2012 se ve que entre enero y agosto del año pasado se compraron más dólares que en igual lapso de este año (US$3.280 millones contra US$2.840 millones), pero este año va perdiendo más plata, dado que el saldo en rojo de todo 2011 fue de $356.060 millones.

Por este motivo, según el senador Camilo Sánchez, se debe buscar una solución que sirva para controlar las pérdidas, por ejemplo con mayores compras de la Tesorería (ya lo está haciendo) para que así el Gobierno no tenga que pasar las pérdidas de un bolsillo a otro. También propone que se usen las reservas internacionales para comprar deuda colombiana, que rinde más que la gringa y bajar más las tasas de interés con las que le remunera los depósitos al Gobierno.

En eso coincide el consultor Mauricio Cabrera, quien agrega que se pueden imponer encajes bancarios o al endeudamiento externo. “El Banco de la República fija la tasa de interés y puede bajarla, pero parece ser la única empresa del mundo en la que los dueños optan por tener pérdidas”, dice.

Dado que el Ministerio de Hacienda estima que la tasa de cambio promedio será de $1.800 de aquí en adelante, habrá que buscar alternativas para que el remedio no salga peor que la enfermedad.

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