| 3/7/2014 4:40:00 PM

Los 5 mandamientos

Dinero habló con el presidente de la Financiera de Desarrollo Nacional, la apuesta del Gobierno para impulsar la infraestructura. Claves para entenderla.

El presidente de la recién nacida Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), Clemente del Valle, está desplegando toda la artillería, para garantizar que habrá recursos con los cuales financiar el más grandes plan de obras en la historia reciente del país.

Aunque es optimista y cuenta con un capital inicial de US$250 millones (y pronto recibirá otros US$140 millones de la CAF y la IFC), también es consciente de que su gran reto no solo será conseguir los recursos para ese programa tan ambicioso (las concesiones de cuarta generación valen $47 billones), sino usar un gran poder de convicción para ‘subir en el bus’ a concesionarios, bancos, fondos de pensiones e inversionistas internacionales.

Su primer paso fue diseñar vehículos de inversión y planes de financiación que les convengan a todos y ahora está en plan de promocionarlos, así como en explicar qué hace exactamente la entidad que dirige. Esta es su estrategia.

1.
El plan de la FDN es crear vehículos financieros que, por cada peso invertido mueva $5 o $10 de otras fuentes; es decir, que sean movilizadores de dinero y no simplemente recursos de crédito. Esto generaría rentabilidad a los constructores y menor riesgo para los inversionistas o prestamistas.

2.
Como ahora hay que hacer primero la obra para recibir los recursos del Estado, se debe buscar plata por otro lado. La meta es que existan varias fuentes, pues para los bancos no suena atractivo prestar sus recursos por más de 15 años y para los fondos de pensiones luce muy riesgoso vincularse durante el proceso de construcción. Para ello, la FDN diseñó dos productos financieros.

3.
El primero busca motivar a los bancos; la propuesta de la FDN es asociarse con ellos, ofreciéndoles un equipo especializado en infraestructura y un crédito subordinado. Así, el banco le presta recursos al proyecto durante los 10 primeros años de construcción, tomando menos riesgos, y de ahí en adelante la financiación es asumida por la FDN.

4.
El segundo producto está dirigido a los fondos de pensiones locales. Para ello están creando un mecanismo que les reduzca el riesgo de construcción. Se trata de un bono que se emitiría cuando ya la obra esté terminada. Servirá para refinanciar las deudas que existan con la banca privada o con inversionistas que hubieran respaldado la fase de construcción. La idea es crear un papel estandarizado, de forma tal que cualquier concesionario lo pueda emitir y los fondos lo puedan comprar.

5.
Para atraer recursos externos, el Ministerio de Hacienda amplió el monto en dólares de vigencias, de 15% hasta 25%. Eso permite pagar en dólares, lo que genera una cobertura natural para dichos pasivos.

***

En qué va la venta de Isagen
La venta de la participación de la Nación en Isagen –estimada en cerca de $5 billones—es fundamental para la financiación de los nuevos proyectos de infraestructura que piensa desarrollar el Gobierno. Según el cronograma del Ministerio de Hacienda, el 27 de marzo se conocerán los nombres de las empresas que precalificaron para quedarse con 57% de la firma.

Se espera que antes de esa fecha se conozca la respuesta al recurso interpuesto por el Grupo de Energía de Bogotá (EEB) contra el pronunciamiento de Luis Guillermo Vélez, superintendente ad hoc de Industria y Comercio, y quien condicionó la participación de la EEB en la operación a un proceso de venta de algunos de sus activos de generación.

Para Sandra Fonseca, presidente de la EEB, el concepto del Superintendente ad hoc cambia la teoría de la integración, pues argumenta que con participaciones minoritarias se puede tener el control de la empresa y que además se podría manipular el mercado. “En el caso de Isagen vamos hasta el último momento. El Gobierno está en firme en que va a terminar el proceso en igualdad de condiciones. Y, si lo hace, podemos hacer una oferta ganadora”, dice Fonseca.

Sin embargo, dentro del grupo de Progresistas –movimiento del alcalde Gustavo Petro– hay inquietudes acerca de si debe o no entrar la EEB en este proceso. El concejal Carlos Vicente de Roux advierte que Isagen es “un bocado muy grande para la EEB”. Para este concejal, la EEB tendría que sacrificar utilidades para servir el crédito que requeriría la empresa para hacer la operación, pues en caja hoy no tiene los recursos suficientes. “El negocio a largo plazo puede ser rentable, pero el esfuerzo de caja es muy grande y significa que debe dejar de girarle las utilidades de año tras año al Distrito”.

Según sus cuentas, en los últimos 4 años la EEB ha girado vía utilidades a la administración distrital $1,3 billones –cerca de $350.000 millones anuales–. “¿El Distrito podría cubrir esos recursos? ¿Vale la pena hacerlo?”, se pregunta De Roux.

Y el otro frente que se enreda es la Oferta Pública de Acciones (OPA) que tendría que hacer el estratégico al quedarse con el control de Isagen. Fuentes del alto gobierno le confirmaron a Dinero que prevalecería la regulación de las OPA sobre el acuerdo de accionistas que establece que solo se comprarían las acciones de quienes tengan menos de 3%, dejando por fuera a EPM y a los fondos de pensiones. De ser así, el negocio podría exigir recursos por más de $9 billones.

***

Las victorias tempranas
Aunque Clemente del Valle se muestra optimista frente a la venta de Isagen, cuyos recursos serán para infraestructura, dice que si no se da ya tiene resuelto cómo financiar el primer paquete de obras, que son las llamadas 9 victorias tempranas y cuyo costo es de $10 billones en deuda y $2 billones de capital de las constructoras. De esos recursos, ya hay $3 billones en créditos del BID, el Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento. A eso se suman entre $1,6 billones y $1,8 billones, que pondría la FDN y el resto por los bancos.

¿Qué es lo que hacen?

La Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) nació de lo que quedaba de la FEN (Financiera Energética Nacional). Su plan es cerrar este año con US$400 millones de capital y entre US$500 millones y US$ 600 millones en 2015. Ese monto le permite apalancar operaciones por un poco más de $7 billones u $8 billones de aquí a 5 años, lo que suena poco frente a los $47 billones que requieren las concesiones 4G, pero que implica una revolución en la forma de financiar las obras. Esto representa un cambio de “chip” en la tradicional banca de desarrollo que hacía antes el IFI y que hoy hacen Bancoldex o Finagro; estas entidades buscan recursos para intermediarlos a través de la banca tradicional. Con la FDN, la idea no es intermediar recursos sino apalancarlos: es decir, que cada peso de la Financiera se multiplique gracias a la llegada de otros inversionistas.

Grito de independencia
Una de las características con las que planean blindar a la FDN de la captura política es la asociación con entidades internacionales: la Corporación Andina de Fomento y la Corporación Financiera Internacional (IFC, por su sigla en inglés), las cuales buscan asegurar un buen gobierno corporativo y para eso tendrán mayoría en la junta directiva. Hoy en ella están los ministros de Hacienda y de Transporte y, como independientes, Guillermo Perry y Alberto Gutiérrez (presidente de la Titularizadora de Colombia). La idea es que aumente el número de independientes con la entrada de los nuevos socios, para que la junta quede con cuatro independientes y tres representantes del Gobierno; además, el presidente de esa junta será uno de los independientes.
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