| 9/18/2013 6:00:00 PM

Los otros emergentes

El PIB de Cajicá, Chía y Tocancipá está creciendo porcentualmente tanto o más que el de los países emergentes. Los nuevos ingresos y el boom inmobiliario están convirtiendo estas poblaciones en pequeños ‘Dubái’ criollos.

No es un secreto que los municipios aledaños a Bogotá están creciendo y que muchas empresas, tradicionalmente asentadas en la Capital, se están ‘trasteando’ a la periferia, atraídas por los beneficios fiscales y facilidades logísticas. Lo que no se conocía al detalle es que algunos de estos pueblos están experimentando el mayor boom inmobiliario, comercial e industrial de su historia.

La principal causa es más que reiterada y está ligada a las dificultades para construir en Bogotá, pero las consecuencias e impacto en estas poblaciones aún están por verse. Un repaso a las cifras de crecimiento y llegada de nuevas empresas describe la situación.

El producto interno bruto de Chía pasó de $874.325 millones en 2009, a $956.500 millones en 2010. Eso quiere decir que su economía creció por encima de 9%, cifra muy superior a la de Colombia y la mayoría de países. Otro hecho no menos llamativo es que, a diferencia de los municipios del piedemonte llanero –que viven un boom por el florecimiento de la industria petrolera–, Chía no sustenta su crecimiento en minerales: lo hace gracias a la llegada masiva de empresas, comercio y vivienda de estratos altos.

Estos desarrollos permitieron que los ingresos totales del municipio pasaran de $70.352 millones en 2008, a $151.041 millones en 2011. En otras palabras, se duplicaron las entradas en tres años. Solo un dato adicional: Tunja, capital de departamento, registró ingresos en 2010 por $124.000 millones.

El desarrollo comercial en Chía no se detiene. Una alianza entre el empresario Mario Hernández y la constructora Costanera permitirá la construcción del centro comercial más grande del país, con inversiones por US$400 millones.

El alcalde Guillermo Valera también anuncia que la Clínica Marly construirá su nueva sede en ese municipio y que se piensa en la licitación de varias troncales para descongestionar el corredor gastronómico de ese municipio visitado por miles de personas cada fin de semana.

En Tocancipá, a cuya zona franca están llegando importantes multinacionales, las cifras sorprenden aún más. La última inversión conocida fue la anunciada por Femsa, embotelladora de Coca-Cola, por US$200 millones. Por esta vía, los ingresos totales del municipio aumentaron 350%, al pasar de $38.000 millones en 2008, a $135.000 millones en 2011, con un atenuante: la población apenas llega a los 30.326 habitantes. En contraste, Soacha recibe $328.000 millones al año, con 488.000 habitantes.

Otro municipio estrella es Cajicá. Mientras Chía llega a su tope en movilidad, los ojos de los grandes constructores se fijan en este apacible municipio. En diciembre de este año estará listo un almacén HomeCenter en la variante Chía-Cajicá, mientras que Amarilo construye un centro comercial en Fontanar en sociedad con la multinacional Spectrum. En esta población, con apenas 53 kilómetros cuadrados, el metro cuadrado se incrementó en 300% en los últimos 4 años.

Los ingresos de Cajicá se elevaron de $33.000 millones en 2008, a más de $46.000 millones en 2011, lo que hará posible –según su alcalde, Oscar Mauricio Bejarano– el cambio de la red de alcantarillado, la construcción de un centro cultural por $15.000 millones y el arreglo de andenes, entre otras obras.

El desafío para estas poblaciones será combinar el crecimiento urbano y económico de dichas poblaciones y regiones con el bienestar de sus habitantes. Un plan de ordenamiento territorial de tipo regional contribuiría a garantizar el correcto desarrollo y expansión de la Sabana. El 27 de septiembre se reúnen los alcaldes de la región para coordinar esa política, ojalá haya acuerdo.
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