| 11/1/2013 7:23:00 AM

Las cuentas de Petro

Dinero revela detalles del proyecto de presupuesto de Bogotá para 2014, cuyo monto se estima en $14 billones. ¿En qué se va a gastar y qué dificultades podría tener en su ejecución?

En la tarde del pasado viernes 25 de octubre, el secretario de Hacienda de Bogotá, Ricardo Bonilla, junto a sus más cercanos colaboradores, dejó lista la columna vertebral de lo que será el presupuesto capitalino para el año entrante. En un extenso documento, el funcionario consignó los pormenores de la multimillonaria iniciativa y la forma en que será distribuida dentro de las entidades del Distrito. El texto, hasta ahora desconocido, llega a manos del Concejo de la ciudad el 1 de noviembre y allí será revisado con lupa durante los próximos días para determinar su viabilidad.

A lo largo de una charla con periodistas de Dinero, Bonilla reveló en exclusiva los detalles fundamentales del proyecto. Según sus propias palabras, el monto presupuestal de Bogotá para 2014 podría estar rondando los $14 billones. Una jugosa torta que, en orden de prioridades, dará su principal tajada al sector de la educación: $3 billones.

En líneas gruesas, con esta partida la Administración pretende garantizar el ingreso de 30.000 estudiantes al primer semestre de formación superior el próximo año. Para alcanzar esa meta, el mismo alcalde Gustavo Petro dijo recientemente en su cuenta de Twitter que el Distrito pondrá en marcha un programa encaminado a construir nuevas sedes universitarias “para acabar con el cuello de botella entre educación media y superior”. Bajo dos principios rectores –ampliar la cobertura y sanear sus asuntos financieros– el segundo sector que recibirá más recursos será el de la salud. Con $2 billones, la idea es organizar los servicios de la red pública de hospitales para que no solo atiendan a los afiliados al régimen subsidiado sino que empiecen a hacer lo propio con los del contributivo.

Por los lados de la movilidad, a sus cuentas bancarias llegará el tercer rubro de mayor consideración: $1,6 billones, provenientes del cupo de endeudamiento aprobado en septiembre pasado por el cabildo distrital. Con esos recursos, que serán manejados por el IDU, el propósito principal es dejar contratada la construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida Boyacá, cuyo costo es de $713.000 millones, y la ejecución de los dos metrocables del sur que al sumar sus valores podrían alcanzar los $300.000 millones.

Finalmente, será la Secretaría de Integración Social la destinataria del cuarto cheque más sustancioso: poco más de $800.000 millones. Capital suficiente para aumentar la meta de atención a la niñez, en el ámbito familiar, a 100.000 cupos. Además de darles a 20.000 personas de la tercera edad una suerte de subsidio que el Alcalde ha denominado “bonos pensionales”.

Así pues, todo lo anterior evidencia que más de la mitad del presupuesto de 2014 –alrededor de $7,4 billones– se destinará a educación, salud, movilidad y asuntos sociales. Sin lugar a dudas, los cuatro sectores que más atención requieren hoy en Bogotá. ?No obstante las buenas intenciones de la Administración, hay quienes desde ya advierten que varios factores coyunturales, como la entrada en vigencia –el próximo 9 de noviembre– de la Ley de Garantías Electorales, podrían convertirse en complejos escollos a la hora de ejecutar la partida presupuestal de 2014. ¿Por qué?

Alerta temprana
Dentro de esas voces que empiezan a llamar la atención sobre los riesgos que puede correr la ejecución del presupuesto del próximo año, aparece la de Diego Ardila, contralor Distrital. Su principal preocupación radica en los pobres resultados que sistemáticamente viene mostrando, según él, la Administración cuando de ejecutar sus dineros se trata. ?“Con corte a septiembre de este año, la ejecución del gasto se sitúa en 48,8%, lo que significa que de un presupuesto vigente de $13,6 billones, tan solo se han ejecutado $ 6,6 billones –señala Ardila–. En cuanto a la inversión total, la ejecución está en un nivel muy bajo: 46,8%, con giros de 26,5%”. Y agrega: “esto pone de manifiesto que el lineamiento dado por el Alcalde no se ha cumplido en cuanto a buscar una ejecución de la totalidad del presupuesto y menos aún en que se logre la entrega real de bienes y servicios”.

Todo lo anterior deja en el aire un interrogante de fondo: ¿si en condiciones normales el presupuesto actual no ha sido bien manejado, qué podrá esperarse para el año próximo cuando entre a regir –al menos hasta abril- la Ley de Garantías? Para responder la pregunta, no sobra recordar que dicha norma prohíbe a las entidades del orden nacional, entre otras cosas, la contratación directa y la celebración de convenios interadministrativos mientras esté vigente.

Esas restricciones, en el caso particular de Bogotá podrían pesar más de lo esperado si se tiene en cuenta que, a la luz de la Contraloría Distrital, las modalidades de contratación directa y la de derecho privado (que finalmente se constituye en directa), en un comparativo con corte a junio 2012-2013 coparon 74,7% en 2012 y 75,93% en 2013. “Por decirlo en términos coloquiales, esta tendencia al momento de contratar se ha convertido en el dolor de cabeza de Bogotá, en detrimento de los procesos licitatorios que, entre enero y junio de 2012 y 2013, solo representaron 12,1% y 13,19% respectivamente”, anota el Contralor.

Lo cierto acá es que si la Procuraduría no destituye a Gustavo Petro, tal y como se ha venido rumorando, el año que entra será definitivo para él. De su buen criterio a la hora de invertir los dineros de la ciudad dependerá que su deteriorada imagen comience a dar un giro positivo y que los bogotanos puedan ver los cambios que pide a gritos la ciudad.
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