| 10/16/2014 6:00:00 AM

Alta tensión

Cada vez más voces se unen para pedir que el gobierno nacional intervenga a Electricaribe. Hay muchos reclamos y menores utilidades. La empresa se defiende.

Los números y el servicio de Electricaribe son cada vez más preocupantes. Si se tratara de una electrificadora pequeña, la solución al problema sería menos compleja, pero estamos hablando de la principal empresa proveedora de energía eléctrica de siete departamentos de la Región Caribe. La situación es preocupante. Hace un par de semanas pasó casi desapercibido un debate de control político en el Congreso de la República cuyo tema fundamental fue la calidad en el servicio y futuro de Electricaribe.

Este panorama energético de la Región Caribe se presenta justo cuando esta zona del país pasa por uno de sus mejores momentos, por cuenta de la avalancha de inversiones públicas y privadas y por la posición geográfica y estratégica de capitales como Barranquilla. La propia alcaldesa de esa ciudad, Elsa Noguera, recordó hace un par de semanas que en el último año y medio llegaron a Barranquilla unas 400 empresas entre nacionales y extranjeras y que el número seguirá subiendo por cuenta de los tratados de libre comercio.

Ni hablar de los proyectos hoteleros, portuarios y nuevos centros comerciales de Cartagena. Todos demandan energía y menos cortes.

En Santa Marta el desarrollo inmobiliario no solo ha revelado los problemas con el suministro de energía sino con el abastecimiento de agua potable.

La situación no es muy distinta en departamentos como Cesar, en donde la industria minera y la comunidad se han visto afectadas por fallas persistentes en algunos transformadores y subcentrales de energía.

Los números hablan por sí solos. En un informe que divulgó la Superintendencia de Servicios al Congreso de la República para alimentar el debate de la semana pasada, se evidencia el frágil equilibrio económico de la empresa.

Por ejemplo, la cartera pasó de $541.000 millones en 2004 a $1,9 billones en 2013. Buena parte de esos dineros corresponden a deudas de entes territoriales o empresas del Estado.

El número de quejas va en ascenso. En 2012 eran cerca de 60.000 y el año pasado ya iban en 76.000. Unas 18.000 radicadas en el año 2013 no tuvieron respuesta alguna por parte de la empresa (ver informe completo de Superservicios en Dinero.com). El número de muertos asociados a accidentes de origen eléctrico desde 2006 a la fecha asciende a 285.

El representante a la Cámara por la Guajira, Antenor Durán, señala que está demostrado que la Superservicios no tiene dientes para controlar a Electricaribe. “El Gobierno tiene que intervenir y permitir que otras empresas hagan inversiones en los estratos bajos y compongan redes hoy inservibles, y se establezca un sistema de confiabilidad que permita que la Costa Caribe crezca, porque Electricaribe está retrasando esa vocación de progreso de nuestra región”, advierte el congresista.

A pesar de esta situación, en la Superintendencia de Servicios se descarta una intervención por el momento, pues aduce la entidad que no se está violando la Ley y que para hacer efectiva una intervención se tendrían que presentar más interrupciones en el servicio o una situación financiera más grave para llegar a esa instancia.

Según cálculos del Gobierno, Electricaribe debe hacer un plan de inversiones de $2 billones en los próximos cinco años.

Robo de energía

Aunque Electricaribe tiene buena parte de la responsabilidad en la calidad del servicio que presta, también es necesario mencionar que en la Región Caribe miles de usuarios, incluso de estratos 5 y 6, se las ingenian para robar energía.

La empresa ha tenido que hacer millonarias inversiones para arreglar los daños causados por los denominados ‘marañeros’, personas que se suben a un poste de energía para conectar un cable.

También está la modalidad del ‘piercing’, que consiste en perforar un cable en cuyo núcleo esta la línea energizada. Esta ‘creatividad’ está acompañada de complejidades por salinidad, humedad y temperaturas propias de la región. Estas condiciones incrementan los costos de mantenimiento y hacen menos rentable el negocio. Ni hablar de las personas que no pagan por falta de dinero o porque están acostumbrados a cerrar una carretera y quemar una llanta para obligar a una reconexión. Hay de todo.

Los cerca de 9 millones de habitantes de la Región Caribe (2,2 millones de suscriptores) tienen derecho a un mejor servicio y una empresa que al menos los oiga. Pero también es necesario eliminar la cultura del no pago. Cualquier empresa que llegue a operar en esa región tendrá que enfrentar los males de Electricaribe, como la cartera morosa, el robo de energía o las condiciones climáticas. Pero también cualquier empresa debe saber que el cliente no es su enemigo, sino su principal propósito.


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Respuesta de Electricaribe

El gerente de Electricaribe, José García Sanleandro, se refirió a la situación de la compañía.

“Estamos presentes con Electricaribe atendiendo 7 departamentos, 6 de los cuales están ubicados dentro de los de mayor pobreza. Así mismo, tenemos cerca de 50% de nuestros clientes ubicados en zonas especiales. Este contexto social afecta la prestación del servicio. Estas familias no tienen la capacidad, pese a los subsidios, para cubrir el costo de prestación del servicio. Logramos recaudar en estas zonas 25% del total que facturamos.

“También es necesario afirmar que tenemos un índice de pérdida de cerca de 24%. De cada 100 kilovatios que compramos o pagamos, solamente logramos facturar 80. 20 kilovatios se pierden por defraudación, lo que representa un déficit de ingreso y de caja. A 31 de julio de 2014, la deuda de los clientes asciende a $1,6 billones, es un monto desproporcionado”.
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