| 3/5/2015 8:15:00 AM

Gobernadores molestos con los planes del gobierno

A través del Plan de Desarrollo, el Gobierno casó tres peleas con los gobernadores: por los licores, por las loterías y por las regalías. En el Congreso se definirá el ganador.

El Plan de Desarrollo 2014-2018 aún no se ha empezado a discutir en el Congreso y las presiones para que se cambie el texto del articulado están a la orden del día. Uno de los grupos de interés que se siente más afectado es el de los mandatarios regionales, que recibieron tres preocupantes estocadas.

La primera ha sido la más publicitada y tiene que ver con una propuesta para modificar el manejo monopólico que tienen los departamentos sobre las ventas de licores. Busca eliminar su potestad para decidir cuáles pueden entrar a su territorio.

La segunda tiene que ver con los juegos novedosos de suerte y azar –el lotto preimpreso y la lotería instantánea–. La idea es que su futura administración pase de las manos de los departamentos a las de Coljuegos.

El tercer factor de preocupación tiene que ver con la competencia que les crearía el Gobierno a los departamentos dentro de los Órganos Colegiados de Administración y Decisión del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías (Ocads). La Nación también podría postular proyectos y tendría las de ganar frente a las regiones, pues sería juez y parte.

Amylkar Acosta, director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, dice entender las motivaciones del Gobierno para algunos de estos artículos, dado que, al menos en el caso de los licores, tiene que ver con los acuerdos pactados en los Tratados de Libre Comercio (TLC) firmados por el país, pero señala que van en contra de la descentralización.

“El Gobierno le ha ido restando espacio de maniobra a los entes territoriales para que estos puedan arbitrar sus propios recursos. Se les acusa de pereza fiscal, pero en realidad lo que no hay es espacio fiscal”, señala.

El dirigente gremial agrega que era previsible que con el Plan de Desarrollo ‘se pisaran algunos callos’; por eso, lo que están haciendo es negociar con los ministros de Hacienda, y de Comercio, Mauricio Cárdenas y Cecilia Álvarez, y la ministra consejera, María Lorena Gutiérrez, para modificar el articulado y que se les mantenga el monopolio sobre los licores y la administración de las loterías. Al cierre de esta edición tenían una reunión planeada.

Protección al aguardiente

Aunque el Plan también propone homogenizar las tasas de impuestos de los licores independientemente de si son nacionales o importados, lo que más preocupa a los departamentos es perder el monopolio, pero es justo eso lo que piden los socios internacionales del país a través de los TLC: que se elimine el trato discriminatorio para la entrada de licores a los departamentos.

Luis Guillermo Vélez, presidente de la Asociación Colombiana de importadores de Vinos y Licores (Acodil), explica que desde el año pasado venía discutiendo una propuesta conjunta con la Asociación Colombiana de Empresas Licoreras (Acil), pues existe consenso en que hay que reformar el tema tributario y de acceso de los licores, lo que ayudaría a combatir el contrabando. “El tema no es tanto si se cambia o no el esquema, sino cómo se cambia”, precisa.

Para Acosta, la clave está en asegurar que no se afecten las rentas que les llegan a los departamentos por licores y que ascienden a unos $1,6 billones anuales, de los cuales $1,2 billones equivalen a recaudo y $400.000 millones a las utilidades de las licoreras.

Además, lo que quieren es proteger el aguardiente para que no entren licores similares a competirle.

El mercado nacional de licores se caracteriza por tener un fuerte peso de la cerveza –casi 60% del total– y en el 40% restante los que reinan son los aguardientes y, en particular, los producidos por la Fábrica de Licores de Antioquia, que tiene la mayor participación, pese a que difícilmente se consigue en la plaza más grande, que es Bogotá.

El 40% que no es cerveza equivale a unas 13 millones de cajas de licor, pero de ellas solo 1,5 millones son importadas. En valores, sin embargo, los licores traídos del exterior tienen más peso, dado que son más costosos. Mientras una botella de aguardiente cuesta entre $12.000 y $18.000, una de whisky va entre $25.000 y $80.000.

Esta situación podría cambiar si se implementa la unificación de impuestos que plantea el Plan de Desarrollo a cinco años. La idea es que los productos con menos de 35 grados de alcohol –categoría en la que están todos los nacionales– pasarían de pagar hoy $185 por cada grado a $207 en 2019, mientras que los de más de 35 grados –casi todos los importados– pasarían de $300 a $207.

Por este motivo, Acosta insiste en que el tema se debe negociar para que, por ejemplo, el cambio tributario se haga en más años.

Los mismos ingresos

Desde el Gobierno han insistido en que la reforma no busca reducir las rentas de los departamentos; por el contrario, se estima que el recaudo podría subir en $25.000 millones durante los próximos cinco años, pues los licores importados bajarían de precio y las licoreras nacionales podrían vender sin problema en todo el país.

En lo que respecta a las loterías, la propuesta de la Federación de Departamentos es que la selección y la contratación del operador de las loterías instantáneas –que buscan competir con el Baloto– lo haga Coljuegos, pero que la administración y el recaudo quede en manos de las regiones, a través de fondos que administra el gremio, tal como lo hace actualmente con los licores.

Para el tema de los Ocads aún no hay propuestas de cambio, pero la aspiración es que se ajuste en las discusiones parlamentarias.

Falta ver cómo termina este pulso, que se da justo en un año electoral y no le conviene a las regiones ni al Gobierno.
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