| 4/27/2017 12:01:00 AM

Los empresarios están preocupados por la situación económica

Los empresarios le manifestaron su preocupación sobre la situación económica directamente al presidente Santos. ¿Qué los tiene en alerta?

El pasado 5 de abril, un grupo de importantes representantes del sector privado, liderado por el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, fue a la casa de Nariño con el objetivo de manifestarle al primer mandatario sus preocupaciones sobre la situación económica actual.

Durante la reunión quedaron planteadas no solo algunas ideas sobre los principales indicadores económicos, sino también el rechazo rotundo a nuevas medidas que podrían afectar los costos de operación de las empresas y dar al traste con muchos proyectos que estas se encuentran desarrollando.

Sobre este último punto, la discusión giró en torno a temas como la contratación laboral o la implementación de los sindicatos de industria. También señalaron que los tenía preocupados la discusión en el Congreso de la República del proyecto de ley que aumenta el tiempo de horas extras.

Tanto la amenaza legislativa como la amenaza económica han llevado a pronunciamientos cada vez más claros. El presidente de la Andi ha dicho en diversos escenarios que es necesario, primero, que el Banco de la República reduzca más las tasas de interés y, segundo, que no se haga populismo con la economía, lo que puede generar réditos en las urnas, pero enormes peligros para todo el aparato productivo.

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Los miedos del sector empresarial se atizaron por las cifras que han venido saliendo sobre el comportamiento productivo del primer trimestre de este año. En febrero pasado la industria cayó 3,2%, según reveló el Dane. Se suponía que con la devaluación este sector reaccionaría de manera estructural; sin embargo, buena parte del crecimiento del año pasado estuvo impulsado por la Refinería de Cartagena. Por eso, la expectativa es que otros sectores empiecen a reaccionar, lo que hasta el momento parece no estar pasando: en febrero, 28 de las 39 actividades industriales registraron caídas.

También en febrero el comercio registró cifras muy preocupantes. Según el Dane, la caída en ventas al por menor fue de 7,2%, lo que ratifica la tesis de quienes esperan unos muy malos resultados en este primer trimestre. Bancolombia estimó que el crecimiento del primer trimestre sería del orden de 1,2%.

Los argumentos que explican esta situación son claros: primero, el rezago de la política monetaria que infligió un ajuste a la economía y, dos, el impacto del nuevo IVA, que llevó a muchos hogares a moderar el consumo en este comienzo de año. Así que se esperaba tal comportamiento de varios sectores.

Por eso, en su cuenta en Twitter el presidente de la Andi hizo un llamado para que “los próximos 9 meses no se pierdan y 2017 sea un año importante para la economía”; eso indica que, en materia económica, el primer trimestre ya está descontado.

De ahí que el empresariado esté a la expectativa por lo que pueda ocurrir con el aparato productivo y la gran sensibilidad frente a cualquier cosa que le pueda afectar sus balances este año. La recuperación aún está en veremos y las proyecciones económicas todavía no son muy alentadoras, y por eso sigue vigente la pregunta sobre si el país ya tocó fondo. Algunos todavía no se atreven a responder tal interrogante.

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Según las cuentas del FMI, Colombia crecerá este año 2,3% y 3% en 2018. Los analistas locales han estado revisando a la baja sus presupuestos y muchos no van más allá de 2,5%, inclusive algunos extraoficialmente han hablado de crecimientos por debajo de 2%.

De acuerdo con la dirección de investigaciones económicas de Bancolombia, este año será muy parecido en materia de crecimiento al año pasado.

En su más reciente informe de actualización de proyecciones económicas, la entidad explicó: “tradicionalmente en Colombia los episodios de moderación económica han concluido con recuperaciones rápidas y pronunciadas. En otras palabras, el país se ha habituado a experimentar ciclos económicos en forma de V. Sin embargo, de acuerdo con nuestras nuevas proyecciones, en esta oportunidad las condiciones serán diferentes. De hecho, esperamos que el país experimente un ciclo económico en forma de U. En él, las tasas de crecimiento del año pasado y el actual serán semejantes, y el tan deseado regreso de crecimientos cercanos al potencial productivo del país tardará más tiempo en llegar”.

En general, los fundamentales parecen estar dando mejores señales: inclusive el sector externo muestra que la economía ya hizo buena parte del ajuste que era necesario. El déficit en cuenta corriente se redujo del peligrosísimo 6,5% del PIB con que cerró el año pasado, a un aceptable –aunque no del todo tranquilizante– 4,5% del PIB; y, por primera vez en casi dos años, las importaciones crecieron, destacándose las de la industria, específicamente vehículos de carretera, productos químicos orgánicos y abonos, de lo que se podría inferir que son compras para fortalecer procesos productivos o logísticos en Colombia.

Desde esta perspectiva, la amenaza que queda planteada es que el país se haya parqueado en una zona de crecimiento mediocre. Según la encuesta de expectativas financieras de Fedesarrollo, las proyecciones promedio de los analistas rondan 2%, que podría ser considerado el piso aceptable; si la economía este año muestra un crecimiento por debajo del nivel de 2016, es necesario afirmar que el país habría mantenido su desaceleración más allá de lo deseado por las autoridades y que la situación no tocó fondo el año pasado. Eso podría agravar la generación de empleo y, de nuevo, golpear el consumo, un escenario que nadie quiere ver.

El Gobierno tiene sus esperanzas puestas en el programa Colombia Repunta. Sin embargo, de aplicar todas las medidas, la mayor parte de ellas para darle mayor impulso a la construcción, es probable que no se logre el impacto necesario. Al respecto, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) señaló en uno de sus informes que “esta estrategia viene a sumarse a los programas de choque coyuntural PIPE I-II de 2013-2015, los cuales se enfocaron en impulsar el sector de la construcción y la producción de sectores industriales conexos. Sin embargo, pese a los anuncios del Gobierno, Anif considera que el programa Colombia Repunta difícilmente logrará impulsar la economía en 1,3 puntos porcentuales en 2017, pues la mayoría de las iniciativas estaría dándole continuidad a las medidas aplicadas anteriormente, lo cual, en sí mismo, es una virtud”.

Así que la preocupación de los empresarios es más que sensata y es necesario que el Gobierno mantenga las alertas encendidas con el objetivo de cuidar la pequeña llama de recuperación que quiere mantenerse encendida este año. Así como el país no podía darse el lujo de incumplir la meta de inflación por tercer año consecutivo, no puede tampoco permitirse crecer por debajo de 2%; ese debería ser el lema para lo que resta de este año. Aunque el primer trimestre no fue bueno, todavía queda 75% de 2017 y es necesario invertir todas las energías y gastar toda la batería de herramientas para impulsar definitivamente el PIB. Esa es una tarea que no da espera.

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