| 6/22/2017 12:01:00 AM

¿Por qué los precios de la cebolla hacen 'llorar' al bolsillo?

Con una variación de 146% en los primeros cinco meses del año, la cebolla es el producto de la canasta familiar que más ha subido de precio. ¿Cuál es la causa?

La reducción de la inflación en lo que va de 2017 ha sido una de las contadas noticias positivas en materia económica. Mientras la confianza del consumidor, la industria y el comercio muestran datos negativos, el costo de vida ha tenido un fuerte ajuste, al pasar de una variación anual de 8,20% en mayo de 2016 a 4,37% un año después.

Gran parte de la corrección se ha dado en el grupo de alimentos, cuya variación de precios pasó de 13,46% en mayo del año pasado a 2,09% un año después y uno de los principales responsables de esta caída ha sido la papa, que en el último año bajó de precio en 53%. A este tubérculo tradicionalmente se le ha culpado de la carestía en el país, por la importancia que tiene en la dieta de los colombianos, lo que hace que el movimiento de sus precios sea vital en el cálculo de la inflación.

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No obstante, hay un alimento que este año no le está dando la mano a la canasta familiar. Se trata de la cebolla, tanto la cabezona (cuyo nombre correcto es cebolla de bulbo) como la larga, cuyo precio combinado ha subido 146,94%.

Foto: Álvaro Palacio, Gerente de Asohofrucol.

Álvaro Ernesto Palacio, gerente de Asohofrucol, atribuye a la variabilidad climática la escasez de cebolla. Como consecuencia, la demanda supera la oferta, lo que inevitablemente sube los precios. “En este momento no hay producción local suficiente, ni importada de países como Perú, el cual provee 96% de la cebolla que se trae de afuera”, explica.

El vecino país ha sido afectado por fuertes lluvias e inundaciones, lo que le ha dificultado sus exportaciones de cebolla.

Después del tomate, la cebolla es la hortaliza más consumida en el mundo y a América llegó con los españoles en los primeros tiempos de la conquista, pues era un alimento que se podía conservar durante largos viajes transoceánicos.

Precio justo

Héctor Centeno, cultivador de cebolla tipo bulbo en Boyacá, dice que hoy el precio al productor está en $2.000 por kilo, lo que asegura no es costoso, si se tiene en cuenta que es menos del valor de una gaseosa. Agrega que el alza es una simple recuperación, pues entre octubre y noviembre del año pasado los precios estuvieron muy deprimidos.

“Es una situación que ocurre con muchos cultivos, pues como había caído tanto el precio, la gente dejó de sembrar y ahora no hay suficiente cantidad de cebolla. A eso sumó el hecho de que con la subida del dólar las importaciones están resentidas”, explica Centeno, al tiempo que admite que el precio actual es alto frente al promedio de años anteriores, pero no lo es si se compara con los costos de producción, que son elevados, más si se tiene en cuenta que las semillas de la cebolla tipo bulbo son importadas.

Este cultivador insiste en que un precio de $2.000 por kilo es justo para los cultivadores, pero que el incremento en lo que pagan los hogares es producto de los intermediarios y de los comercializadores finales. Al verificar precios en una cadena de supermercados en Bogotá, una cebolla cabezona de tamaño mediano vale $638, lo que implica que una libra (5 unidades) está alrededor de los $3.190.

En eso coincide Héctor Lemus, representante legal de la Asociación de Productores de Cebolla Larga y otras hortalizas (Asoparcela) de Aquitania, Boyacá. Señala que el clima es el responsable del encarecimiento de la también llamada cebolla junca, que hoy se paga al productor en $1.500 por kilo, es decir, $700 la libra, la cual en un supermercado vale $3.000.

A diferencia de la cebolla cabezona, que tiene gran competencia de importados, la junca es toda de producción nacional y mayoritariamente de Aquitania.

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Foto: El municipio de Aquitania en Boyacá es el mayor productor de cebolla junca del país.

“Lo que ha pasado es que con las lluvias que vienen seguidas de sol, como las que se han presentado en los últimos meses, se favorece un hongo que acaba con la cosecha, disminuyendo la producción”, comenta Lemus y agrega que con el precio actual alcanzan una pequeña rentabilidad y que, así ellos quisieran mejorar sus prácticas agrícolas, por ejemplo con producción limpia, el mercado no está dispuesto a pagar más por una cebolla de mejor calidad.

En Corabastos coinciden en que el menor abastecimiento de cebolla es lo que hace subir los precios. Allí se está pagando por el bulto de 50 kilos de la variedad junca entre $100.000 y $110.000.

Según el sistema de información de precios mayoristas del Dane, Sipsa, de enero a mayo, Cali fue la plaza en donde subió más la cebolla cabezona y Medellín tuvo el registro más alto para la junca.

No obstante, el precio mayorista más alto lo tiene la capital de Antioquia, con $3.490 por kilo para la cabezona y $2.008 para la junca.

Que baje más

Si bien la cebolla no es tan determinante en la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) como otros productos del grupo de alimentos (como la papa), sí es un hecho que su alza ha sido uno de los factores que ha impedido que este indicador descienda más rápido y permita cumplir la meta de ubicar la inflación entre 2% y 4%.

Los analistas, que mensualmente encuesta el Banco de la República para preguntarles sus expectativas de inflación, consideran que este año tampoco se cumplirá la meta, pues el IPC al final del año tendría una variación de 4,37% y solo hasta diciembre de 2018 se ubicaría dentro del objetivo, con un dato de 3,62%.

En Anif señalan que es necesario que el IPC siga bajando, no solo para el beneficio de la canasta familiar, sino para permitirle al Banco de la República seguir bajando sus tasas de interés, lo que a su vez debe ayudar a reactivar la economía. En Anif calculan que en la reunión de junio de la junta del Emisor es factible que baje su tasa repo otros 25 puntos básicos, dejándola en 6%.

Sea como sea, es probable que la cebolla empiece a corregir a medida que aumenta la oferta, lo importante no solo es que se abarate, sino que llegue a un precio que sea justo para consumidores y productores.

Mucha papa a la francesa

En medio de un ambiente de protestas de profesores, arroceros y empleados públicos, hay otro sector que ya está amenazando con la misma estrategia: los paperos. Su queja se basa no solo en el descenso de los precios, hecho que ha sido determinante para controlar la inflación, sino por la creciente competencia de papa importada y, específicamente, de papas a la francesa listas para freir.

Productores consultados por Dinero, que estuvieron reunidos con el Ministerio de Agricultura discutiendo este tema, dicen que actualmente hay una avalancha de este tipo de papas, con casi 48.000 toneladas que han entrado al país. Llegan a bajos precios y distorsionan el mercado.

“Esas son las papas que engordan y hacen daño a la salud, pues vienen llenas de químicos que permiten que duren meses en las neveras, después de que son producidas en Europa. Con esas papas a la francesa nos quedamos con el pecado y sin el género”, se lamenta un productor de papa.

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