| 7/22/2015 7:00:00 PM

Prebuild, ¿recuperación o inviable?

Al cierre de esta edición, la Superintendencia de Sociedades analizaba el futuro del grupo portugués Prebuild. Estos son los escenarios.

Esta semana quedaría definida la situación del Grupo Prebuild, organización portuguesa que ingresó al país en 2012 con bombos y platillos y con la meta de invertir en el territorio nacional US$250 millones, pero que pronto quedó bajo la lupa de la Superintendencia de Sociedades.

En mayo pasado, el ente de control realizó una inspección que le permitió identificar desordenes administrativos, contables y jurídicos. Dadas las dificultades, un mes después la entidad inició un proceso de fiscalización mediante el sometimiento a control de las 12 compañías que forman parte del conglomerado, aunque solo han sido notificadas las más grandes: Prebuild Colombia SAS, Prebuild Construcciones, Prebuild Proyectos Inmobiliarios SAS, DVM Colombia SAS y Ekko Promotora.

Precisamente esta última fue adquirida para encargarse del negocio de la construcción en el país. Uno de los mayores proyectos era la construcción de una zona franca en Gachancipá, Cundinamarca, un proyecto estructurado y gestionado por Terranum, en el que la organización portuguesa, además de construir, tomaría una parte en arriendo para el montaje de 11 fábricas especializadas en diferentes áreas –cerámica, aluminio, madera, plástico y metalmecánica–.

Sin embargo, la firma colombiana Terranum –del Grupo Santo Domingo– denunció incumplimiento de los contratos por parte de Prebuild, que vio cómo su situación financiera empezó a empeorar.

El sometimiento a control le permitió a la Súper exigirle a la empresa un plan de recuperación para que subsane las dificultades encontradas y especialmente las relacionadas con la posible cesación de pagos a proveedores y trabajadores. Pero también tiene la facultad de someterla o convocarla a un proceso de insolvencia.

¿Qué puede pasar?

El supersociedades, Francisco Reyes, señala que son tres los escenarios para el grupo. El primero, adelantar un plan de mejoramiento y recuperación monitoreado por la entidad.

El segundo, que la Superintendencia encuentre que la situación de las empresas es tan difícil que no puede manejar la crisis, en cuyo caso sería convocada a un procedimiento de insolvencia; es decir, una reorganización empresarial. El último escenario es que el ente de control determine que el grupo no es viable y la salida sería la liquidación judicial.

Aunque hoy las sociedades controladas son 12, la entidad busca establecer si hay otras compañías que eventualmente forman parte del mismo grupo empresarial. De ser así, también serían sometidas a control.

Dinero conoció que la compañía presentó el plan de saneamiento en el cual se determina que los activos a 31 diciembre de 2014 de todas las empresas del grupo alcanzan $140.000 millones, mientras que los pasivos no son menores a $130.000 millones, siendo los proveedores y bancos los mayores acreedores.

La Superintendencia también evalúa las actuaciones de los revisores fiscales para determinar cuál fue su papel en el reporte de información relacionada con las posibles dificultades.

En este momento la compañía se encuentra completamente inoperante y en pocos días se sabrá cuál será su futuro en el país.
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EDICIÓN 531

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