| 8/22/2014 9:20:00 AM

Sin plata para el bus

El secretario de Hacienda de Bogotá dice que la plata para el SITP se acabó, mientras en Transmilenio aseguran que todavía quedan recursos. ¿Quién dice la verdad?

En la noche del pasado lunes 4 de agosto, el secretario de Hacienda de Bogotá, Ricardo Bonilla, hizo un anuncio que pasó prácticamente inadvertido. En público, aseguró que los $750.000 millones reservados por el Distrito para subsidiar las pérdidas generadas durante la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) se habían agotado. “Entre 2013 y lo corrido de 2014 superamos esa cantidad. Para este año se estimaba un gasto de $400.000 millones y según las cifras que nos da Transmilenio ese monto ya se superó”, sentenciaba entonces el funcionario ante los micrófonos del noticiero CM&.

Sus palabras –cargadas con un mensaje de hondo calado para las finanzas de la ciudad– solo dejaron en el ambiente un rosario de dudas: ¿si la administración no tiene dinero para asumir el hueco fiscal que viene dejando la puesta en marcha del SITP, cómo garantizar su supervivencia? ¿De dónde saldrán ahora los recursos para detener el desangre que genera el sistema –cerca de $50.000 millones al mes–? ¿Qué tanto afectará el fenómeno a los usuarios de esos buses azules que, entre otras cosas, recorren a diario las calles de la capital con unas tasas de ocupación por debajo del presupuesto?

Para resolver las preguntas vale la pena entender primero en qué consiste exactamente el problema. El origen de todo está en la alcaldía de Samuel Moreno, cuando un comité técnico decidió que sería la ciudad la responsable de asumir los costos intrínsecos a la implementación del Sistema Integrado. Ese fue el mandamiento que recibió Gustavo Petro de su antecesor.

Por ello, dentro del presupuesto planteado para 2013 –año en que entró en funcionamiento el SITP– la administración Petro dejó estructurados dos fondos, precisamente para amortizar la ejecución del nuevo modelo de transporte. Una primera bolsa, llamada Fondo de Estabilización Tarifaria (FET) y una segunda, denominada Tarifa Diferencial. Ambas, sumaron entonces $241.000 millones.

No obstante, al terminar el periodo 2013 –tal y como apunta Antonio Sanguino, concejal de la Alianza Verde– el Distrito desembolsó $405.000 millones para la puesta en marcha del SITP. Es decir: durante ese año los gastos rebasaron lo esperado. O, en la más elemental de las aritméticas, se generó un déficit de $164.000 millones.

Pero, ¿cómo luce el panorama al revisar las transferencias hechas durante este año? Lo primero para tener en cuenta es que en el presupuesto de gastos e inversión 2014, la Administración Distrital provisionó bajo el rubro “Recursos Suficiencia Financiera del Sistema de Transporte – FET” $558.000 millones, también para destinarlos al SITP.

A juicio del Secretario Bonilla, esa plata ya se acabó. En contravía de lo asegurado por el funcionario, Transmilenio aseveró por escrito –en respuesta a un derecho de petición enviado por el cabildante Sanguino– que con corte a mayo de 2014 se habían girado $245.000 millones al Fondo de Estabilización Tarifaria –bolsa creada para subsidiar el SITP–. Eso, en otras palabras, quiere decir que, a la luz de la Secretaría de Hacienda la plata se agotó, pero a los ojos de Transmilenio aún quedan recursos.

Es más, consultadas sobre el tema, las directivas de Transmilenio le aseguraron a periodistas de Dinero lo siguiente: “aún no se han agotado los $750.000 millones de los que habla el Secretario de Hacienda, pues solo se han invertido unos $500.000 millones”.

Así las cosas, salta a la vista la disparidad en las cifras y la descoordinación entre dos entidades clave del Distrito que, en diferentes grados, tienen la responsabilidad de sacar adelante el Sistema Integrado de Transporte. Pero más allá de las contradicciones entre unos y otros, hoy el SITP genera pérdidas mensuales cercanas a los $50.000 millones. También es una verdad de a puño que dos consorcios, Coobus y Egobus, han retrasado la implementación del sistema por cuenta de las precarias finanzas que los rodean.

Cadena de consecuencias

En medio de este confuso panorama, lo cierto es que los fondos de estabilización no tienen fecha de cierre, en tanto los sistemas de transporte masivo siempre requerirán de subsidios para su funcionamiento por parte del Estado. También es cierto que cuanto más tiempo tenga de implementado el sistema, los recursos girados para el fondo deberían ser cada vez menores.

En consecuencia, la pregunta central es: ¿en qué fecha o en qué momento el sistema conseguirá el punto de equilibro o un nivel de estabilización que no requiera traslados de tanto valor, como lo está haciendo hasta ahora la Administración Distrital? Esa respuesta, hoy ni siquiera la tiene Transmilenio.

No obstante, lo que sí sabe la plana mayor de la entidad es que los desembolsos que hace la Administración para el SITP se justifican por una simple razón de gradualidad: “Las ciudades que no aplicaron la gradualidad y otras medidas, como es el caso de Santiago de Chile, no han logrado estabilizar el sistema. Por esta razón, en 2013 Transantiago generó un déficit equivalente a $1,3 billones, con un acumulado de $9,3 billones. Una cifra muy lejana del total proyectado para el SITP”, le dijeron los directivos de Transmilenio a esta Revista.

El presidente del Concejo de Bogotá, Miguel Uribe Turbay, anota por otro lado que a finales del año pasado, en plena discusión del presupuesto para la vigencia 2014, “advertimos que los aportes que se girarían a Transmilenio serían del orden de $1,15 billones; es decir, sufrirían un incremento de 44,6% en relación con 2013. Ese monto se destinó principalmente a subsidios de la tarifa (este rubro creció 89%) sacrificando recursos para la infraestructura del SITP”.

Las críticas de Uribe no se detienen ahí. Agrega, además, que ese incremento del presupuesto para Transmilenio implicó reducir los recursos de educación en cerca de $300.000 millones. “En esta ocasión, el sacrificio en que tiene que incurrir la ciudad implicará recorte a los programas sociales”, remata el directivo del Cabildo.

En conclusión, tras revisar este manto de confusiones que envuelve al SITP, el concejal Sanguino resume todo en dos agudos interrogantes: “¿será que el Secretario de Hacienda no conoce el presupuesto que gerencia? O, ¿estará justificando –al decir que la plata para tapar los huecos del SITP se acabó–, la creación de la nueva empresa de transporte público del Distrito?”.
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