| 2/19/2015 10:55:00 AM

¿Quién será el presidente de la junta de la CCB?

Una comisión buscará una fórmula ‘salomónica’ para escoger presidente de la entidad. Pero la pelea puede ser de largo aliento por los intereses que se mueven.

La pelea por la presidencia de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) sigue al rojo vivo. Luego de nueve votaciones en tres sesiones –dos ordinarias y una extraordinaria–, no se ha podido definir el nombre de quién liderará esta corporación, debido a la fuerte división interna que persiste.

Esto llevó a que en la última reunión se acordara crear una comisión de cuatro delegados, que buscará acercamientos para que antes de la próxima reunión ordinaria, –el 12 de marzo–, se logre un acuerdo que baje las tensiones y la paz retorne a la junta. Pero, ¿qué ha generado este entuerto?

Desde hace una década la CCB no vivía días tan agitados. Aunque su foco es gremial, la CCB es una entidad con un patrimonio superior a $560.000 millones, que reportó utilidades de $49.000 millones –de ellos, $20.000 millones por funciones registrales delegadas por el Gobierno– y un presupuesto estimado en $230.000 millones. Además, maneja en este momento uno de los proyectos más ambiciosos para la ciudad: el complejo ferial Ágora, que requerirá inversiones público-privadas superiores a $360.000 millones.

Si bien la elección del presidente de la junta ha sido reñida por tradición, las divisiones nunca habían sido tan grandes. En esta ocasión, el tema político entró a jugar un papel preponderante, aunque todos lo niegan.

Por un lado están quienes insisten en que el Gobierno ha tenido una injerencia excesiva y no solo logró elegir a las dos últimas presidentes eje- cutivas, Consuelo Caldas y Mónica de Greiff, sino que ahora también quiere la presidencia de la junta. Del otro lado, aseguran que ‘el uribismo’ se quiere tomar el poder en la CCB. Por eso, mientras un grupo busca poner a un delegado del Gobierno, el otro insiste en que el cargo debe ser del sector privado, como ha sido tradición.

Por eso las votaciones siguen ‘en tablas’. En la primera reunión, a mediados de enero, ninguno de los dos candidatos, Guillermo Botero –en representación de los empresarios– y Juan Hernández Sáenz –del Gobierno– consiguió los 7 votos necesarios para salir elegido. En las dos recientes, ni Guillermo Botero ni Martín Carrizosa pudieron cambiar la tendencia.

El desempate parece imposible a estas alturas, razón por la cual en la reunión del pasado 12 de febrero se acordó crear una comisión con dos delegados de los empresarios y dos del Gobierno, que buscarán fórmulas de acuerdo antes de la junta ordinaria.

Entre las fórmulas que se barajan ha surgido una que luce salomónica: la alternancia, que permitiría que cada año el presidente sea de un grupo y el vicepresidente del contrario, y haya rotación durante los cuatro años del periodo de los actuales delegados.

Sin embargo, no es claro cuál de los dos grupos tendrá el primer periodo, y si los nombres de los actuales candidatos se mantendrán.

La tarea de los cuatro delegados parece titánica. Por un lado, tendrán que reunirse antes de que termine febrero para definir si hay ánimo conciliatorio y aprobar una fórmula. Y, por el otro, convencer a sus respectivos aliados de que esa es la mejor opción. Una labor nada envidiable.
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