| 6/24/2015 12:00:00 AM

¿Pagan muchos impuestos las empresas en Colombia?

Las elevadas tasas de tributación y la inestabilidad en las reglas de juego espantan a empresarios que están emigrando a otros países. En este contexto se conoce el primer diagnóstico de la Misión Tributaria.

Ha sido noticia en las últimas semanas el cierre de plantas de producción de algunas empresas, que decidieron trasladar estas operaciones a otros países. Mondelez (productora de marcas como Chiclets Adams y Trident), Bayer y Mazda, son algunas de las que ya tomaron esta decisión. Las razones: las altas tasas de tributación y las posibilidades que traen los TLC para seguir vendiéndole bienes a Colombia.

¿Qué pasa con la tributación?
Según datos del Banco Mundial, en Colombia la tasa efectiva de tributación sobre utilidades en 2014 era de 75,4%, es decir que tres cuartas partes de las ganancias de las empresas se destinó al pago de impuestos. Esta cifra es significativamente mayor a la del resto de países de la región (Ver tributación sobre utilidades).

Pese a que esta cifra en Colombia pasó de 83,7% en 2005 a 75,4% en 2014, lo cual significa que decreció 9,9%, para ese mismo periodo, el promedio de tributación sobre utilidades en el resto del mundo pasó de 53,3% a 40,9%.

De otra parte, la firma de acuerdos comerciales permite que a Colombia entren productos desde diferentes países con arancel cero. Así como un grupo de empresarios colombianos, unos más conocidos que otros, han aprovechado la ventana de oportunidad para aumentar sus exportaciones a otras regiones del mundo, otros están empezando a mirar nuevos destinos con menores tasas fiscales y una menor incertidumbre sobre el futuro del estatuto tributario.

Aunque la ministra de Comercio, Cecilia Álvarez, argumenta que son más las empresas que están entrando al país que las que están saliendo, el que una sola compañía decida cerrar plantas, debería generar preocupación y debate sobre las causas de la decisión.

En algunos casos, el incumplimiento en reglas del juego del pasado –cuestionables o no– tiene molestos a un grupo de empresarios que habían logrado, por ejemplo, acuerdos de estabilidad jurídica con el Gobierno colombiano. Ya algunos indignados están evaluando la posibilidad de demandar al Estado pues el cambio de nombre del impuesto al patrimonio por el de riqueza, hizo que perdieran la exención y tuvieran que empezar a tributar.

Estos reclamos ya llegaron a oídos del presidente Santos y del Ministro de Hacienda. Por eso el primer mandatario anunció recientemente en su cuenta de Twitter que: “los empresarios pueden estar tranquilos. No está en nuestras intenciones presentar una nueva reforma tributaria”.

Otros reclamos


Para el abogado Santiago Pardo: “la estructura tributaria actual atenta contra la supervivencia del sector productivo colombiano”. Lo peor, según Pardo, es que la dinámica es tan gravosa que se están generando daños colaterales como el excesivo apretón sobre los sectores agrícola e inmobiliario, debido a impuestos como la renta presuntiva, el predial y el de la riqueza. La excesiva tributación también destruye el ahorro en la economía, por la existencia del impuesto al patrimonio y el 4x1000. Finalmente, el gravamen a los movimientos financieros promueve la informalidad y desbancarización, caldo de cultivo para el contrabando, la evasión y el lavado de activos.

Sostiene Pardo que una de las grandes paradojas del actual estatuto tributario es que existen una serie de productos excluidos del IVA (20% del PIB), dentro de los que se destacan medicamentos, productos agrícolas, abonos y maquinaria agrícola. ¿Cuál es el problema? Que mantener esta categoría genera una protección negativa para la producción nacional. Como los productores colombianos no pueden recuperar el IVA que pagan por dichos insumos, al no tener contra qué cruzarlos, existen todos los incentivos para importar.

¿Qué viene?

En medio de esta coyuntura se hizo público el primer informe de la Comisión Tributaria convocada por el Gobierno. Los resultados de esta entrega fueron los esperados por la mayoría de analistas. Allí se reconoció que el sistema tributario colombiano no cumple un rol redistributivo, castiga la eficiencia económica, la formalidad laboral y la competitividad empresarial, reduciendo así las tasas de inversión, el crecimiento económico y la generación de empleo formal.

Del mismo modo, advirtió la insostenibilidad del gasto y de la carga tributaria de las empresas. Sobre este último punto el informe destacó que el 83% de los impuestos directos proviene de las empresas, mientras que en la Oecd es de solo el 72% y en América Latina es 64%.

Uno de los mensajes que se leen entre líneas es el espacio que podría tener el Gobierno para realizar ajustes en la tasa y la eliminación de exenciones del IVA.

El Gobierno debería hacer anuncios antes de terminar el año, bien sea de un nuevo acuerdo tributario (ya descartado por el presidente Santos) o de una reducción del gasto público. Si bien cualquiera de estas medidas es deseable para cumplir los objetivos de la regla fiscal, implementarlas puede conducir a una desaceleración peor de la que ya se prevé para los próximos años. Ya Santiago Rojas, director de la Dian, advirtió que el recaudo se complicaría en 2016.

Queda claro de la dinámica actual que en un marco de libre movilidad de bienes y capitales, los temas de industrialización, innovación e infraestructura no son lo único que se necesita para competir. También resulta esencial revisar los aspectos relacionados con la armonización tributaria para explotar de una mejor manera las eventuales ganancias de las firmas de acuerdos comerciales.

De seguir la política de gravar y gastar, en los próximos años Colombia habrá acumulado un número importante de obligaciones de gasto social sin tener un sector productivo propio que soporte estas demandas. Al respecto es bueno recordar que el empresario que se va a producir a México, tributa en México y genera empleo en México.

Algunos comentarios de la Misión

1. Tributos departamentales y municipales: están desactualizados y no generan ingresos importantes, además no están articulados.

2. Entidades sin ánimo de lucro: las normas tributarias son tan amplias que permiten el tratamiento especial a entidades que eventualmente no cumplen sus objetivos.

3. Se está abusando de impuestos anti-técnicos como el de la riqueza y el 4x1.000.

4. La tarifa del 16% del IVA resulta inferior a la de varios países del mundo.

5. La complejidad del sistema de retenciones del IVA genera incentivos para la evasión.
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