Dinero.com Revista Dinero

| 8/9/2013 11:00:00 AM

¡Ojo con los peajes!

Por cuenta de los peajes electrónicos, el país corre el riesgo de repetir el lío de la doble tarjeta de Transmilenio. Una polémica millonaria.

El atraso vial del país no se limita al deterioro del asfalto y la falta de puentes, túneles y viaductos. La implementación de una tecnología eficiente para el paso a peajes electrónicos completa más de 10 años en los escritorios de funcionarios del Ministerio de Transporte.

Ante la avalancha de quejas de los usuarios, el 13 de febrero de 2009 el concesionario Devimed decidió enfrentar la situación y se arriesgó a implementar el primer peaje electrónico del país. Se trata de peajes inteligentes o invisibles, que permiten el tránsito de los carros por las carreteras sin tener que detenerse en las casetas.

Ese mismo día en que Devimed inició su experiencia, el Ministerio de Transporte se comprometió a definir en un plazo de un año – febrero de 2010– la tecnología que debía usarse en todas las casetas de peaje del país. Como muchos preveían, el Ministerio nunca cumplió y hoy varios concesionarios del país están implementando todo tipo de tecnologías y sistemas.

El riesgo que se corre es que un vehículo tenga que contar con dos o tres dispositivos distintos para pagar el peaje de manera electrónica en un viaje. En otras palabras, podríamos repetir el vergonzoso caso de la doble tarjeta en Transmilenio, pero con implicaciones nacionales.

“Este año varias concesiones iniciarán operación de peaje electrónico, como Hato Vial, Coviandes, Panamericana, Sabana de Occidente, Fontibón - Facatativá - Los Alpes y Malla Vial del Valle. El riesgo es que la tecnología que finalmente escoja el Gobierno no sea compatible con lo que ya esté en operación”, dijo Álvaro José Soto, exdirector del Instituto Nacional de Concesiones (Inco).

El afán de los concesionarios es comprensible. En temporada vacacional y de fin de año, los trancones en los peajes son monumentales y las quejas de los usuarios se multiplican por miles. “El Gobierno se ha demorado mucho, es vergonzoso que no se haya tomado una decisión todavía. Ante esa situación, invertimos a nuestro riesgo US$2,5 millones para implementar en unos carriles el sistema europeo de peaje electrónico. No hay que perder de vista que la Estación Andes –entre Bogotá y Chía por la Autopista Norte– es la de mayor tráfico del país, con 12 millones de pasos al año”, dijo Sergio Echavarría, gerente de Devinorte.

Odinsa, firma que tiene a su cargo el recaudo en unas 45 estaciones de peaje, tiene previsto enviar una delegación a Costa Rica para conocer en detalle la operación del sistema. El presidente de la compañía, Víctor Cruz, dijo que es necesario contar con este tipo de sistemas cuanto antes pues es clave para el desarrollo de anillos viales y autopistas urbanas. Odinsa lidera una iniciativa en Villavicencio para la construcción de un anillo que requeriría cobro electrónico.

Dos tecnologías


El gobierno nacional contrató en 2009 un estudio con la Universidad Nacional para determinar cuál debía ser la tecnología ideal para los peajes electrónicos en el país. La conclusión fue que el sistema europeo era el más idóneo. Sin embargo, con el cambio de gobierno el tema se enfrío y no se tomó decisión alguna.

El año pasado, el Ministerio tenía listo un decreto en Presidencia de la República, pero a última hora se frenó con la excusa de que a la norma le faltaba ‘socialización’. Fuentes del sector afirman que ese decreto se inclinaba por una tecnología de origen estadounidense, contraria a lo que había recomendado el estudio de la Universidad Nacional.

Ante estos hechos, la Contraloría General de la República fijó sus ojos en el caso pues las multinacionales e intereses económicos son cada vez mayores. De hecho, la implementación del peaje electrónico es un negocio de billones de pesos. En cada estación es necesario montar las antenas y software necesarios, sin contar con que cada vehículo del país podría ser un cliente potencial.

En materia de costos, estos varían dependiendo de la tecnología. El chip o TAG europeo se calcula en US$18, mientras el estadounidense, que se asemeja a una estampilla, cuesta unos US$2. La red bancaria también está muy pendiente del negocio, pues cada año el recaudo representa unos $2 billones en la red de peajes del país y las recargas de los dispositivos se harían con base en las plataformas bancarias.

La demora tiene su precio. Los millones de usuarios del país siguen pagando con tiempo y más gasolina la parsimonia del Gobierno para poner en práctica una tecnología que ya está disponible en casi todos los países de América Latina.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

}
>

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×