| 11/28/2013 2:00:00 PM

Nuevos secretos de InterBolsa

Rodrigo Jaramillo, expresidente de InterBolsa, fue desmentido por el Superintendente Financiero, que dice que jamás autorizó la venta de la SAI a Tribeca.

Al iniciarse en firme el proceso de imputación de cargos en el caso de InterBolsa, surgen nuevos datos que permitirán atar varios de los cabos que todavía están sueltos.

Rodrigo Jaramillo, expresidente de InterBolsa y uno de los rostros más visibles de la crisis, volvió al banquillo de los acusados. La juez que conduce la audiencia en el complejo de Paloquemao decidió trabajar sin tregua para definir la suerte jurídica de este hombre y otros dieciocho presuntos responsables del descalabro bursátil.

Antes de que la instancia previa al juicio llegue a buen puerto, han trascendido episodios desconocidos para la opinión. Dinero revela algunos de ellos.

“Quise una flotilla de aviones”

Rodrigo Jaramillo le dijo a la Revista que un avión tipo ejecutivo que InterBolsa tuvo en alquiler de Easy Fly, compañía de la que fue socio hasta la caída de su imperio, era realmente la nave de avanzada para constituir una flotilla de ese tipo con la que alguna vez soñó crear una empresa dedicada a prestar el servicio de vuelos chárter.

La “goma” de los aviones en el circuito de InterBolsa y el Fondo Premium se inició en Andean Capital, empresa creada en Panamá por Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz, que tenía a disposición de sus ejecutivos un avión que hacía parte del registro de la misma Easy Fly.

La nave terminó siendo utilizada como garantía de un crédito por US$8,5 millones, tramitado para obtener un poco de liquidez después de que el Grupo InterBolsa perdiera más de 35% de la participación que tenía en la aerolínea.

Maluf, sin visa

Aunque le fue suspendida la visa de ingreso a Estados Unidos, Rachid Maluf, administrador del Fondo Premium en Colombia, figura como director de una sociedad en Delaware de la que son socios sus amigos Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz.

La prohibición de ingreso a Estados Unidos, sin embargo, no guarda relación con sus movimientos financieros. Se refiere a un episodio ocurrido a comienzos de los 2000, cuando Maluf, amante de las motos de alto cilindraje, ignoró avisos de restricción y se metió con su vehículo en unas instalaciones petroleras en Alaska que, por razones estratégicas, estaban vigiladas por el FBI.

Cuando los oficiales lo retuvieron, él se identificó con su libreta militar colombiana, lo que inicialmente generó revuelo. Decantada la información, las autoridades gringas decidieron que sería sancionado con la suspensión de la autorización de ingreso a ese país.

Tribeca, sin autorización

Uno de los argumentos que han esgrimido en su defensa Rodrigo Jaramillo y su hijo Tomás para justificar el famoso crédito triangulado de la clínica de La Candelaria, es que se trató de un plan B adoptado después de que la Superintendencia Financiera echara para atrás una autorización que inicialmente les había impartido para que el Fondo Tribeca, de Luc Gerard, les comprara la SAI de InterBolsa.

Tras una minuciosa revisión de documentos, el superintendente financiero, Gerardo Hernández, acaba de desmentirlos. “No es cierto –le dijo Hernández a Dinero– que la Superintendencia Financiera hubiera dado el visto bueno a la venta de la SAI de InterBolsa al Fondo Tribeca. Efectivamente, esa propuesta se planteó a la Superintendencia como una posible alternativa, al igual que otras muchas, como la compra de la comisionista por el fondo canadiense Portland o por inversionistas chilenos, pero nunca fue presentada formalmente a nuestra consideración, así que no podía existir un visto bueno por parte de la Superintendencia”.
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