| 3/3/2016 12:00:00 AM

Las 5 claves del nuevo estatuto aduanero

A mediados de marzo se publicará, luego de siete años de consultas, el nuevo Estatuto Aduanero que busca poner orden a una normatividad que parecía una colcha de retazos.

Después de siete años de conversaciones, discusiones y concertaciones en mesas de trabajo, este 7 de marzo se expedirá –por fin– el nuevo Estatuto Aduanero. Aunque la presentación estaba prevista para el pasado viernes 26 de febrero, a última hora el Gobierno decidió aplazar la ceremonia para que la secretaría jurídica de la Presidencia de la República le diera la última revisión.

Y no es para menos. Se trata de un documento de cerca de 650 artículos –casi 40 más que el vigente desde 1999– que busca darle orden al sistema de comercio exterior en el país, modernizando algunas normas que habían quedado obsoletas e incorporando muchas que fueron expedidas por fuera del documento. La expedición no podía ser más oportuna; se da en momentos en que el Gobierno busca impulsar las exportaciones de bienes no tradicionales para compensar las caídas generadas por los productos minero- energéticos.

Tres temas son clave en el nuevo Estatuto: recopilar, facilitar y controlar. Recopilar, porque por fin se le dará un orden a la ‘colcha de retazos’ en que se habían convertido en los últimos años las normas aduaneras, a raíz de la firma de Tratados de Libre Comercio con decenas de países. Facilitar, pues se incorporan procedimientos expeditos y acordes con las nuevas realidades del comercio exterior.

Finalmente, el objetivo de controlar apunta a fortalecer la institucionalidad y dotar de nuevas herramientas tanto a la Dian como al Ministerio de Comercio, para evitar que se cometan infracciones y prevenir que se utilice el comercio exterior en actividades ilícitas.

Dinero consultó a un grupo de expertos sobre los cambios que trae el nuevo Estatuto Aduanero. Estos son los cinco cambios más trascendentales.

1. Armonización y estándares internacionales.

El Estatuto de 1999 se había convertido en una verdadera ‘colcha de retazos’, no solo por las normas contempladas allí sino por toda una suerte de reglamentaciones expedidas por fuera de él, para adaptarlo a los cambios que ha tenido el comercio internacional en más de tres lustros. El mismo lenguaje incorporado en este Estatuto ya había sido cuestionado, pues muchos de sus términos solo se aplican al caso colombiano, desconociendo los nuevos conceptos incorporados en las negociaciones de Tratados de Libre Comercio. El nuevo estatuto incorpora los principios de la Organización Mundial de Aduanas, las recomendaciones de la Comunidad Andina y las de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde. Diego Rengifo, vicepresidente de Analdex, asegura que la incorporación de nuevas tendencias en el lenguaje del comercio internacional provocará un gran revolcón y modernizará los procedimientos.

2. Una Dian más fuerte.

La armonización del nuevo Estatuto con la Ley Anticontrabando expedida el año pasado termina fortaleciendo a la Dian para que adelante investigaciones en temas de combate al contrabando, lavado de activos y subfacturación. “El estatuto se sincroniza con la Ley Anticontrabando para darles más dientes a la Dian y a la justicia penal, que ahora puede castigar más severamente a quien delinque”, explica Rengifo, de Analdex. Este es un avance clave si se tiene en cuenta que el contrabando se ha convertido en uno de los mayores flagelos y mueve al año unos US$6.000 millones, según la Dian. En momentos en que el país está buscando nuevos ingresos tributarios, cerrar las venas rotas que provoca el contrabando permitirá fortalecer las finanzas del Estado.

3. Gestión del riesgo

El manejo del riesgo es la nueva columna vertebral del Estatuto Aduanero y, en este sentido, uno de los principales valores que regirán las relaciones entre el Estado y los particulares en el comercio exterior tiene que ver con la confianza. Juan David Barbosa, director de la práctica de Comercio Exterior en Posse Herrera Ruiz, asegura que habrá cinco niveles para operar en el nuevo escenario creado por el Estatuto: el del importador de confianza, el exportador de confianza, el operador de confianza, el exportador autorizado y el Operador Económico Autorizado (OEA). Este último es el que mayor nivel de confianza le genera al sistema porque sus prácticas están certificadas y sus operaciones son transparentes y, en este sentido, son las que alcanzan mayores beneficios de agilidad y procesos expeditos. Hasta ahora ya están clasificadas 13 empresas como OEA –entre ellas BelStar, Dulces La Americana, Locería Colombiana, Corlanc y Metecno– y otras 7 avanzan para certificarse. En las otras categorías creadas, asegura Barbosa, el Gobierno trabaja para expedir las reglamentaciones que definirán los parámetros que deberán cumplir, a fin de obtener beneficios en el sistema de comercio exterior.

4. Logística, la clave

La meta de lograr una logística ágil y cumplir lo pactado en los Tratados de Libre Comercio, de nacionalizar mercancías en 48 horas, parece más cerca de lograrse con el nuevo Estatuto. Este contempla que el sistema de comercio exterior trabajará con tecnología de punta, como la instalada en puertos y aeropuertos –que incluye escáneres para hacer revisiones no intrusivas– para acortar los plazos de nacionalización de mercancías y, así mismo, esto hará realidad la propuesta de coordinar inspecciones simultáneas con autoridades del ICA, Invima y la Dian. “Aunque este tema no es nuevo, es un viejo anhelo que ha tenido el Gobierno y en el cual el sector privado lo ha acompañado porque queremos que las nuevas medidas que se adopten mejoren significativamente la logística”, asegura Rengifo. El nuevo estatuto contempla además cambios de fondo, pues establece que ya no es obligatorio para el empresario contratar a un intermediario aduanero sino que lo puede hacer directamente y las declaraciones de aduana ya no las asumirán los agentes aduaneros sino directamente un funcionario designado por la empresa. Esto reduce costos –principalmente para las Pymes– y, de paso, permite cumplir con lo pactado en varios TLC. Los expertos sostienen que esto no significa el fin de las Sociedades de Intermediación Aduanera, aunque sí implicará su transformación para ofrecer mayor valor agregado a las empresas.

5. Modernización tecnológica

Una de las grandes revoluciones que plantea la adopción del nuevo Estatuto Aduanero tiene que ver con la modernización informática. Administrar los nuevos procedimientos exigirá una plataforma muy robusta, donde estos puedan quedar incorporados; en otras palabras, habrá que montar un ‘Muisca’ para todas las operaciones de comercio exterior. Aunque todavía el Gobierno no ha definido cuál será la plataforma tecnológica que adoptará, este proceso debe quedar listo este mismo año. Las propuestas van desde el sistema coreano, de gran sofisticación y transparencia, pero con un costo estimado en US$150 millones, hasta el sistema uruguayo o el de la Unctad –de Naciones Unidas– cuyo costo oscila entre US$5 millones y US$10 millones.

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