| 11/29/2013 3:00:00 PM

Mujeres de la paz

Nigeria Rentería entrará en breve a apoyar el equipo de negociadores en La Habana. ¿Quién es esta mujer que encarna una de las más destacadas cuotas femeninas en el Gobierno?

El próximo 3 de diciembre, cuando se salude en Washington con su colega Barack Obama, el presidente Juan Manuel Santos le dará al mandatario de Estados Unidos una noticia que seguramente le generará entusiasmo: una mujer, destacada en el ámbito jurídico, en misiones con proyección social y afrodescendiente, acaba de unirse al equipo que negocia el proceso de paz con las Farc en La Habana.

Le presentará a Nigeria Rentería Lozano, actual Alta Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer y le dirá que, más que una cuota establecida por razones de género, se trata de una joven profesional que conoce las secuelas de la violencia y sabe valorar los beneficios que se derivarían de una eventual desmovilización de la guerrilla más vieja del mundo.

Su papel en La Habana, donde hará equipo con otra mujer, María Paulina Riveros, exdirectora de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, no tiene por ahora un perfil rígido, escrito sobre piedra. “Formalmente ella y María Paulina Riveros serán sucesoras de Luis Carlos Villegas, expresidente de la Andi y nuevo embajador en Washington, dentro del equipo negociador. Pero su papel bien puede ser el de facilitadoras que le aportarán al proceso la mirada renovadora de la mujer”, dice un alto funcionario de la Casa de Nariño.

El 16 de noviembre, cuando dio las primeras pistas sobre la designación, Santos habló de una mujer proveniente de una de las regiones más afectadas por la violencia. A Nigeria Rentería le ha tocado administrar justicia en Chocó, su departamento, en circunstancias muchas veces extremas.

Abogada de la Universidad La Gran Colombia, esta mujer fue juez segunda administrativa de Quibdó y trabajó en una oficina cuya apariencia sintetiza las condiciones de pobreza en las que trabajan los servidores judiciales en las regiones marginadas: falta de computadores, de papel y de un software que permita resolver un expediente de manera pronta y oportuna. Todo eso, sin desconocer los riesgos propios de su misión.

Su buen desempeño, en medio de esas limitaciones, ya le había valido varios reconocimientos cuando se desempeñó como Oficial Mayor del Tribunal Administrativo de Quibdó.

Una colaboradora que la ha acompañado durante casi toda su trayectoria pública dice que temió por ella cuando, en 1999, aceptó el cargo de Secretaria de Gobierno de la Alcaldía de Quibdó, una ciudad donde el concepto de gerencia pública se ha diluido históricamente en medio de la corrupción.

Aun cuando su trayectoria le indicó un giro hacia entidades con vocación social, como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, donde fue asesora de Enfoque Diferencial en la regional Chocó, decidió no abandonar la academia y se especializó en Derecho Administrativo. Actualmente es candidata a magíster en Ciencias Políticas y Liderazgo Democrático

“El seguimiento a los indicadores de su gestión llevaron al presidente Santos a prepararla para destinos superiores”, le comentó a Dinero una de sus asesoras.

El nuevo reto para estas dos mujeres tiene una proyección que, de firmarse un acuerdo en La Habana, puede resultar histórica.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?