Revista Dinero

El presidente Santos y sus ministros económicos presentaron el Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe). Según el Gobierno, traerá un punto adicional de crecimiento del PIB y generará entre 300.000 y 350.000 nuevos empleos. La meta oficial de crecimiento se mantiene en 4,8%.

| 4/18/2013 6:00:00 AM

No coma cuento

Las medidas de choque anunciadas por el presidente Santos fueron recibidas con mucho escepticismo por los economistas, que no ven nada sustantivo nuevo.

El lunes 15 de abril, durante el lanzamiento de su Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (Pipe), el presidente de la República, Juan Manuel Santos, hizo énfasis en que este no es un plan de choque como lo han calificado los medios sino “un empujón para una economía que va por buen camino”.

Sin embargo, a juzgar por las cifras de desempeño económico en el primer trimestre del año, es claro que el país enfrenta hoy una situación más compleja de la que el Gobierno ha querido reconocer. Los indicadores líderes de actividad sugieren que la desaceleración del segundo semestre del año pasado continuó y que, por tanto, el arranque de 2013 no fue el mejor.

El consumo va más lento, como lo indica la caída en las ventas de vehículos, el comercio minorista, los alimentos y la pobre temporada escolar. Las exportaciones tradicionales siguen cayendo.

Por el lado sectorial, las licencias de construcción aumentan pero esto no se materializa en mayores despachos ni producción de cemento. La industria decrece como lo evidencian la caída de la producción y el nulo crecimiento de la demanda de energía en marzo, mientras el comercio sigue debilitándose ante la baja en el consumo y la moderación del crédito.

Además, la economía estaría generando cada vez menos empleo y los niveles de confianza, tanto del consumidor como de los empresarios y comerciantes siguen deteriorándose. El paro cafetero, la parálisis de las minas de la Drummond –por el tema ambiental–, y del Cerrejón por la discusión laboral, afectaron el ambiente económico pero, además, tuvieron efectos sobre la actividad agrícola y minera.

En medio de este turbulento escenario, algunos economistas estiman que el crecimiento del PIB del primer trimestre del año podría estar entre 3% y 3,5% anual. Y muchos habían comenzado a revisar a la baja su estimativo de crecimiento para 2013 que hoy está alrededor de 4%, un incremento similar al del año 2012. Por eso en las últimas semanas los anuncios del presidente Santos eran esperados con gran expectativa por empresarios y analistas económicos.

El Gobierno anunció un plan que valoró en $5 billones, con el que espera conseguir un impacto adicional de un punto porcentual (1%) en el crecimiento económico de este año y generar de 300.000 a 350.000 empleos. “Con esto no tendremos problema en cumplir la meta de crecimiento de 4,8% para este año”, aseguró Santos.

No obstante, habrá que esperar si los analistas cambian sus expectativas.

Primeras reacciones

Para Sergio Clavijo, presidente de Anif, el plan anunciado por el Gobierno no se trata de una inyección nueva de recursos para la economía. “No vimos nada sustantivo nuevo. Los recursos que anuncian no requieren adiciones presupuestales, lo cual es una señal de que son puras recomposiciones presupuestales”, afirma.

De hecho, varias de las medidas anunciadas anticipan cambios que venían en camino, como el desmonte de los parafiscales o la prórroga por dos años de la medida de bajar a 0% el arancel para los insumos industriales que no se producen en el país.

En otros casos se trata de medidas estructurales de largo plazo, como el programa de chatarrización de vehículos de carga, la reducción en los costos de las restricciones de energía o “una acción más coordinada del Estado para luchar contra las mafias del contrabando”, que no se pueden implementar fácilmente.

Sin embargo, la mayoría de analistas consideraron acertadas las medidas en vivienda. Un programa adicional de 86.000 viviendas para las familias entre uno y dos salarios mínimos –adicional a las 100.000 viviendas gratis– y ampliar el subsidio a 5 puntos básicos a la tasa para inmuebles entre $70 millones y $200 millones, deberían tener un efecto notable sobre la actividad de la construcción.

En el frente cambiario, la decisión de inducir una mayor inversión en el exterior de los portafolios de fondos de pensiones y cesantías, así como mantener los recursos del Fonpet en el exterior, fueron “medidas recibidas con escepticismo por el mercado pues falta mucha información”, afirma Felipe Campos, director de investigaciones de Alianza Valores. “Habrá que esperar la reglamentación para ver cómo y en cuánto tiempo espera el Gobierno crear esa demanda adicional de US$5.000 millones por parte de los fondos”, agrega.

En la actualidad, 15% de los recursos de los fondos de pensiones está invertido en el exterior, de los cuales tienen descubierto alrededor de 6%. La pregunta es: ¿se va a pasar la posición descubierta de 6% a 11%, o se va a aumentar la posición en el exterior de 15% a 21%? La segunda opción, que implica recomponer cerca de 5% del portafolio, es algo que tomará un largo tiempo. Además, no es claro si esto es una buena opción para los afiliados, considerando las bajas rentabilidades que tiene este tipo de inversiones en la actualidad. ¿Será obligatorio para los fondos?

Para Clavijo, tal vez “lo más decepcionante fue lo relativo a la industria y el agro, porque no hubo nada sustantivo y es donde se tienen los mayores problemas estructurales por cuenta de la enfermedad holandesa”. Si bien se anunciaron programas de financiamiento adicional para Pymes y programas como Innpulsa, por $800.000 millones, más $500.000 millones para vivienda rural, tecnificar la industria de lácteos y fondos de coberturas para el sector agropecuario, el presidente de Anif considera que se deben realizar reformas más agresivas en estos sectores.

Faltó agresividad

La falta de agresividad se debe precisamente a que el Gobierno aún no reconoce la fuerte y continua desaceleración que está experimentando la economía, que pasó de crecer de tasas trimestrales cercanas a 7% en 2011, a valores alrededor de 3% a finales del año anterior. Mientras tanto, nuestros vecinos siguen creciendo a tasas anuales alrededor de 6%.

La economía requiere más que un simple empujón. Hasta el momento la inversión pública no ha tenido el efecto contracíclico que podría tener. Es hora de que el Gobierno comience a gastar más rápido para darle un verdadero plan de choque a nuestra debilitada economía.

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