| 9/4/2014 6:00:00 AM

¡Nada que despega!

Manizales es una de las capitales más aisladas del país por cuenta de una vía que se cae a pedazos y un nuevo aeropuerto vestido hoy de elefante blanco.

Hace unos días el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, tuvo que renunciar a su cargo al no lograr terminar a tiempo y con el presupuesto previsto, un ambicioso y costoso aeropuerto para la capital alemana. La noticia no merecería mayor resonancia si no fuera porque Manizales sufre una situación penosamente parecida. El aeropuerto de Palestina, hoy rebautizado como Aeropuerto Internacional del Café, no es más que un terraplén a medio construir luego de casi una década de obras.

A la fecha se han invertido cerca de $192.000 millones, pero se requieren otros $425.000 millones para que el primer avión logre decolar. Tal y como sucedió en Berlín, las imprevisiones en Palestina, Caldas, están a la orden del día.

En 2005 se iniciaron las obras en una meseta que –en teoría– cumplía con las condiciones topográficas, geológicas y de vientos para la operación aérea. Sin embargo, los recursos solo alcanzaron para la compra de predios y obras civiles de aplanamiento de la meseta. Casi una década más tarde, autoridades locales están a la espera de que el gobierno nacional tienda un salvavidas de $390.000 millones que permitirán terminar la primera fase.

Una fuente del Ministerio de Transporte le dijo a este medio que el desembolso de dichos recursos estaba condicionado a que las 40 hectáreas del aeropuerto de La Nubia (Manizales) estuvieran a disposición de la Nación, esto con el propósito de apalancar los millonarios recursos. “Ese fue el acuerdo al que se llegó con las autoridades locales y por eso el presidente Juan Manuel Santos se comprometió en octubre de 2013 con el desembolso”, dijo la fuente.

No obstante, el predio plano de La Nubia es más que estratégico en una ciudad caracterizada por las agudas pendientes y las montañas. El asunto es que de dicho canje poco o nada se comenta en la región y en diálogo con Dinero el gerente del proyecto, Luis Fernando Mejía, explicó que nunca se ha hablado sobre la entrega a la Nación de esos predios. “Una de las posibilidades que se contempla es que los terrenos de La Nubia apalanquen los dineros pero los que la Región debe poner”, dice.

Mejía también afirmó que la región ha invertido $60.000 millones en el proyecto y que sería un error dejar a medio hacer el aeropuerto. El asunto es que el presidente Santos se comprometió en octubre de 2013 con el desembolso, ya han pasado 10 meses y aún no hay noticias del dinero. En el mejor de los casos, y si los recursos ya estuvieran en las arcas del proyecto, la construcción tardaría otros tres años.

Ante esta situación autoridades como la Contraloría tienen el ojo encima de esta obra y en la demora de la construcción que podría derivar en detrimento patrimonial. La comunidad también está preocupada. José H. Tamayo es veedor ciudadano en la región, y advierte que le preocupa la manera como se ha incrementado el valor de las obras. “Hace tres años los estudios indicaban que la obra total en su primera fase costaba $390.000 millones y hace 20 días nos dijeron que la cifra ya era de $550.000 millones. Otro ejemplo: en 2006 se dijo que el traslado de una línea de transmisión eléctrica de ISA ubicada en la zona de la pista costaba $1.200 millones, hoy vale $5.500 millones”, dice.

Impacto económico

Los cierres y operación restringida en el aeropuerto de La Nubia son una constante. Se calcula que este aeropuerto solo opera 60% en horario diurno, mientras que en el horario nocturno no hay vuelos. Empresarios, turistas y viajeros tienen que moverse frecuentemente vía Pereira para no quedar aislados. La situación es más crítica en invierno, cuando la vía Bogotá- Manizales presenta deslizamientos y cierres totales. La “ciudad de las puertas abiertas” queda bloqueada.

La economía es la más afectada. En los últimos años Manizales ha recibido millonarias inversiones provenientes de empresas de tecnología y call centers, pero para no espantar esas empresas debe solucionar su tema de conectividad.

En ese sentido, el vicepresidente para Suramérica y el Caribe de la multinacional Aspect, especializada en Business Process Outsourcing (BPO) y call centers, señala que algunas empresas nacionales y extranjeras han encontrado en ciudades intermedias como Manizales un excelente destino para inversiones de este estilo, pero que el no tener un aeropuerto competitivo a nivel internacional dificulta la llegada de inversionistas extranjeros que buscan destinos que brinden altos niveles de competencia y estandarización industrial. Aspect afirma que sin un aeropuerto eficiente es muy complicado el arribo de capacitación de alta calidad al recurso local y también dificulta a las empresas locales ser eficientes en el envío de sus ejecutivos a otras geografías.

La directora de Fenalco-Caldas, Gloria Patricia Arias, asegura que Manizales vive una situación crítica por la falta de movilidad en el modo aéreo y terrestre. “Los inversionistas tienen en cuenta ese tipo de aspectos a la hora de definir su llegada a una ciudad, por eso es tan preocupante el tema del nuevo aeropuerto”, dijo.

El gobierno nacional y las autoridades regionales deben poner las cartas sobre la mesa y llegar a una decisión final. Manizales necesita mejorar su conectividad para no quedar aislado del país y el mundo, pero hoy nadie sabe si un aeropuerto nuevo sea la mejor opción.

En un área de 75 kilómetros cuadrados operan 4 aeropuertos: La Nubia, Armenia, Pereira y Cartago. ¿Se necesita un quinto?.
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