| 5/27/2015 10:00:00 PM

¿Qué hacer para impulsar las exportaciones agrícolas?

La Misión para la Transformación del Campo plantea cambios de fondo en el sector. Sin embargo, más allá de los diagnósticos y del vuelco a la institucionalidad cafetera, queda la gran pregunta: ¿qué hacer para impulsar las exportaciones agrícolas?

Promover mejores decisiones de inversión pública para el desarrollo rural y agropecuario en los próximos 20 años es el gran objetivo de la Misión para la Transformación del Campo. Se trata de un grupo de expertos liderados por el economista José Antonio Ocampo, exministro de Agricultura y Hacienda.

La Misión de Ocampo está basada en seis estrategias para modernizar al campo colombiano: ordenamiento y desarrollo territorial; cierre de brechas sociales; inclusión productiva; desarrollo de una ruralidad competitiva; sostenibilidad ambiental y reforma institucional profunda.

Ya se socializaron siete documentos técnicos que abordaron temas como el precio de la tierra, la inversión en proyectos agropecuarios, los aspectos de la comercialización y distribución, la caracterización de la población rural, los bienes y servicios públicos sociales y el publicado recientemente: Estrategia para la promoción de exportaciones, análisis elaborado por Andrés Espinosa Fenwarth, ex viceministro de Agricultura.

El documento se construyó sobre la base de consultas con las entidades de comercio exterior y con empresarios que identificaran obstáculos en exportaciones.

Resulta crucial el análisis y el desarrollo de mecanismos para incentivar las exportaciones agrícolas, después de todo, 60% de los municipios colombianos son rurales y allí habita 30% de la población del país.


El interrogante

En la agenda nacional ha estado latente la pregunta: ¿cómo promover la productividad y de esta manera las exportaciones agrícolas? Sin embargo, el país aún busca la respuesta y ese salto no se ha dado. Para Espinosa Fenwarth: “todo pasa por inducir un cambio en la cultura de promoción de exportaciones”.

Para el logro de este objetivo, el primer paso es tener una política sistémica pro-exportaciones, con entidades que se coordinen entre sí y que logren la diversificación exportadora del sector. Según Espinosa: “en la actualidad 11 entidades trabajan temas de comercio exterior agrícola, pero los esfuerzos están diseminados”.

Basta recordar que desde hace 10 años tres cuartas partes de las exportaciones agrícolas colombianas han estado concentradas en café, banano, flores, palma de aceite y azúcar. Un estudio reciente, liderado por David Camilo López, del Banco de la República, muestra que este es un problema común del sector externo latinoamericano: pese a que las exportaciones agrícolas de la región en el periodo 1990-2013 fueron 23% del total de las exportaciones, frente a menos del 10% en el caso de otras regiones del mundo, la participación relativa en el mercado mundial de estos productos fue de 12%, en contraste con Europa (44%), Asia (20%) y América del Norte (17%).

Barreras y propuestas

Para Espinosa son 35 los cuellos de botella que frenan las exportaciones agrícolas
. Dentro de estos se destacan la falta de oferta exportadora agropecuaria, la ya mencionada ausencia de política de Estado para promover las exportaciones, el bajo nivel de tecnificación, los problemas fitosanitarios y la falta de información sobre el sector.

La suma de estos obstáculos hace que el país esté enfocado, en palabras de Espinosa, “en exportar lo que se pueda o lo que hay, sin adoptar procesos de diversificación sistemática, dejando toda la iniciativa a un grupo de empresarios”.

La piedra angular para solucionar el problema es diseñar un nuevo arreglo institucional. Dicho arreglo incluiría dos modificaciones. La primera consistiría en la creación de un consejo de exportadores público-privado que asesore permanentemente al Gobierno. La segunda sería retomar la importancia del Consejo Superior de Comercio Exterior, cuerpo colegiado que ha perdido relevancia en los últimos años.

Una de las dificultades expresadas por los empresarios y plasmadas en un documento del Centro de Comercio Internacional está relacionada con las demoras en los procesos de revisión de certificaciones por parte del Invima y el ICA. Para solventar este escollo, Andrés Espinosa sugiere reestructurar el esquema, para ello se debe reactivar la Comisión Intersectorial de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias como aparato de coordinación inter- institucional entre las distintas entidades del proceso.

Del mismo modo, propone el establecimiento de una diplomacia sanitaria; es decir, que existan unidades de manejo sanitario encargadas de países como Estados Unidos, China, Rusia, Canadá y la Unión Europea.

Estas unidades identificarían requisitos para la exportación y potenciales obstáculos. Países como Chile han adoptado con éxito estrategias similares.

Para que el conjunto de medidas sea exitoso, estas deberían estar acompañadas por el desarrollo de un completo esquema de información del sector agropecuario que sirva de insumo a los empresarios agrícolas. La cuota inicial son los resultados del Censo Agropecuario, primer ejercicio de este tipo en 43 años. A partir de la sistematización de estos datos y de la compilación periódica de otras estadísticas, el Ministerio de Agricultura estaría en capacidad, tal como lo hace el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, de generar proyecciones para el sector.

La propuesta para promover las exportaciones ya fue socializada, el debate quedó abierto. Ahora le corresponde a José Antonio Ocampo sintetizar los resultados de este y de los anteriores informes, definir los términos para el documento final y pasar el balón del lado del Gobierno para que ejecute.


Las 5 estrategias


  1. La promoción de exportaciones será una política de Estado.
  2. La promoción horizontal de las exportaciones tendrá énfasis en la agregación de valor y la innovación.
  3. La vocación del uso de la tierra y la demanda internacional deben ser los ejes de la estrategia de diversificación.
  4. Se tendrá especial énfasis en la explotación de sinergias nuevas y existentes.
  5. La estrategia exportadora comprende la promoción y el desarrollo agroecológico y socialmente sostenible.
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