| 11/1/2013 7:23:00 AM

Daño colateral

La meta de ventas del sector constructor está enredada luego del desplome de una de las torres del proyecto Space en Medellín.

La caída del edificio Space no solo golpeó la confianza de compradores de vivienda y de los constructores. También va a retrasar inicios de obras y de ventas de uno de los sectores cruciales de la economía.

La tragedia que vivió Medellín el pasado 12 de octubre y que afectó a más de 300 familias paisas de la urbanización Space puso en el ojo del huracán a constructoras, curadurías urbanas y al mismo gobierno por su falta de supervisión y control y llevó a un replanteamiento de las normas que rigen este sector. Pero también podría tener un efecto muy dañino sobre la marcha de la economía nacional. Los compradores de vivienda están temerosos. Para muchos, esta es la mayor inversión de sus vidas; por eso, ante el impacto generado por la tragedia, es probable que muchos pospongan sus compras mientras se aseguran de tener la información suficiente sobre la estabilidad de la construcción.

En un informe en Teleantioquia, el presidente regional de Camacol, Eduardo Loaiza Posada, admitió que de las 450 viviendas que se vendían al mes antes del 12 de octubre, pasaron a menos de la mitad pues incluso personas que ya habían tomado la decisión de comprar se echaron para atrás, lo que se conoce en el sector como ‘desventa’. En consecuencia, ya no creen que podrán lograr la meta de vender 22.000 unidades este año. Loaiza agregó que en las salas de ventas las personas están haciendo preguntas que antes no hacían sobre la estabilidad de la obra, lo que fue corroborado por compradores paisas consultados por el canal regional. Incluso, algunos dijeron que se van a inclinar por vivienda usada, que ya haya pasado la etapa de asentamiento.

En Camacol nacional han desestimado el efecto sobre la confianza de los consumidores, pues consideran que la industria de la construcción formal es sólida y que este fue un caso aislado. Pero es innegable que el desplome del Space tiene preocupados a los colombianos y que puede afectar sus decisiones de compra. No en vano, desde el momento del derrumbe y hasta el cierre de esta edición se habían publicado 22.640 tuits con las palabras ‘edificio Space’. El dato final sobre el impacto en la confianza del consumidor se conocerá a mediados de noviembre, cuando Fedesarrollo revele los resultados de su índice mensual. Hasta septiembre, 23% de los hogares consideraba que era un buen momento para compra vivienda, lo que implica una recuperación frente al 16,3% de agosto. En el caso de Medellín las cifras eran más altas: 28,7% en agosto y 32% en septiembre.

Más regulación
El ‘efecto Space’ lo sienten los consumidores y los constructores, pues es normal que tras una tragedia de esa magnitud la regulación se haga más estricta y, usualmente, los términos “más regulación” y “más estricta” se traducen en procesos más demorados, explica el jefe de investigaciones del Citi, Munir Jalil. Su argumento es que para cumplir con esos nuevos protocolos los comienzos de nuevas obras se verán inicialmente retrasados.

De enero a agosto las licencias de construcción crecieron 18% y de los nuevos metros aprobados 75,4% correspondió a vivienda. Este ritmo es uno de los que está ayudando a que el PIB muestre mejores resultados a los esperados. En el tercer trimestre, el crecimiento fue de 4,2% y la construcción fue la segunda actividad más dinámica, con un 6,4%. Por eso, un retraso en las ventas o en los inicios de obra puede es muy perjudicial, ya que el Dane calcula el PIB de la construcción mirando el estado de la obra y si esta no comienza, no empieza a contar como PIB.

Ernesto Jorge Clavijo, presidente del Colegio Nacional de Curadores Urbanos, asegura que no prevé que se puedan producir más demoras, pues tienen un plazo máximo de 45 días hábiles para dar su concepto y, si no lo hacen, les pueden aplicar el silencio administrativo positivo. Aclara, sin embargo, que este trámite dura mucho más, pues el conteo de los 45 días arranca a partir del momento en que el interesado presenta la documentación completa y en eso puede tardar hasta 75 días hábiles.

Con respecto a si la promesa del Gobierno de mano dura a los constructores puede demorar o complicar más la labor de los curadores, Clavijo fue tajante al explicar que ellos no tienen la función de controlar el desarrollo de las obras, pues extralimitarían sus funciones –que consisten en verificar que el proyecto cumpla las normas urbanísticas–. “Esa tarea les corresponde a las alcaldías locales, que son las que sancionan, detienen una obra y dan el certificado de ocupación, “pero en la práctica no tienen dientes para ejercer esa función, que no solo se debe hacer al final sino desde el comienzo”, dijo. Además de la creación de una Superintendencia de Vivienda, que operaría desde 2014, el Gobierno ha promedito más control a los constructores, quienes ya no podrían supervisar sus propias obras y les revisarían la calidad de sus materiales. Otra medida en estudio es obligar a los constructores a tomar un seguro de estabilidad y calidad de la obra.

Actualmente, dichas pólizas no se venden solas, sino dentro de los seguros de cumplimiento, que son obligatorios cuando se construye para el Estado, pero no cuando una empresa hace un proyecto para vender al público. Camacol rechaza esta posibilidad, diciendo que un seguro obligatorio encarecería las obras y dejaría por fuera del negocio a los constructores pequeños, pero en Fasecolda consideran que es errado pensar que una póliza obligatoria sería dañina. “Si eso ocurre se crearía una masa crítica tomadora del seguro, que por la competencia bajaría las primas”, explica Jorge Humberto Botero, presidente del gremio de los aseguradores y agrega que los costos serían razonables pues este tipo de riesgos son de baja ocurrencia. Hoy una póliza de cumplimiento cuesta en promedio 0,40% del valor asegurado.

Con o sin cobertura, lo cierto es que mientras el Gobierno pone en vigencia las nuevas normas para el sector y los peritos descubren qué fue lo que hizo colapsar el Space, el PIB de la construcción se va a resentir. Ojalá que sea un efecto que dure menos de lo que duró de pie el tristemente célebre edificio.
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