Revista Dinero

Pedro Nel Ospina, presidente de Colpensiones, y Rafael Pardo, ministro de Trabajo, lideran la estrategia de la entidad que sustituyó al Seguro Social.

| 3/28/2012 6:00:00 PM

¿Más de lo mismo?

El gobierno nacional anunció una nueva administradora de pensiones para reemplazar el Seguro Social. Pero se trata de un cambio de forma, porque el régimen de prima media sigue siendo insostenible, inequitativo y con problemas estructurales.

No será un proceso fácil la transición del Instituto de Seguros Sociales (ISS) a la Administradora Colombiana de Pensiones Colpensiones, la nueva entidad creada para administrar el régimen pensional de prima media.

Si bien en teoría es “cero kilómetros”, los enormes problemas estructurales de su antecesora –como la compleja e ineficiente carga administrativa y el alto grado de sindicalización, politización y hasta corrupción–, son un punto de arranque muy difícil. 

Para hacerlo de modo eficiente, Colpensiones tiene tres diferencias frente al Seguro Social: es una entidad con una estructura más liviana, mayor tecnología y será una entidad financiera estatal. Sin embargo, el camino está lleno de obstáculos.

La nueva administradora tendrá 1.200 empleados, mientras el ISS funcionaba con cerca de 4.000. Según Pedro Nel Ospina, presidente de Colpensiones, están en la selección final de la nómina, lo cual se hizo mediante una convocatoria nacional que manejó una empresa de cazatalentos y en la cual participaron los trabajadores del antiguo ISS. Pero es clara la oposición y el inconformismo que enfrentará por parte de trabajadores y sindicatos. 

Durante el último año, la naciente empresa ha estado dedicada a automatizar procesos y crear una sola herramienta para el manejo de la información, pues la idea es “que los usuarios puedan recibir en cada una de las 61 oficinas una atención integral”, afirma Ospina. No obstante, se partirá de la información existente. Según Anif, se trata de más de 60 bases de datos que no están digitalizadas y que involucrarían más de 13 millones de expedientes. Además, 900.000 pensiones aguardan su “dictamen” y muchas personas llevan entre 2 y 5 años esperando una solución. Ante estos volúmenes, podrían presentarse pérdidas de información y de historias laborales.

La nueva administradora tendrá que asumir el pago de alrededor de un millón de pensionados, dos millones de cotizaciones, más de 6,4 millones de historias laborales y 132.000 procesos de decisión de pensiones al año; además, en la lista están 84.000 procesos judiciales-pensionales, 15.000 investigaciones administrativas y alrededor de 100.000 tutelas. “Como asume todos los problemas, será difícil que sea más eficiente”, agrega Anif. Sin embargo, Ospina espera que este sea un proceso ordenado y que los mismos usuarios se vuelvan socios en la depuración de las bases de datos a través de canales tecnológicos.

Uno de los cambios más significativos de Colpensiones será su carácter financiero. Este le permitirá contar con un régimen contractual y presupuestal más flexible pues será una junta directiva –conformada por el Ministro de Hacienda, el Ministro de Trabajo y un delegado del Presidente (María Lorena Gutiérrez, consejera de Buen Gobierno)– la que acuerde cómo se invertirán los $300.000 millones de ingresos anuales que tendría la entidad. Además, la vigilancia de la Superfinanciera le da mayor transparencia pues facilita la comparación de los costos de sus servicios, ya que tendrá los mismos estándares de los fondos privados. La contabilidad de la administradora será separada de los fondos que gestione. La entidad podrá acceder a sistemas de recaudo y redes de pago de bajo valor.

Por esto, Colpensiones administrará también el sistema de Beneficios Económicos Periódicos (BEP), un mecanismo de ahorro para quienes ganan menos de un salario mínimo y no pueden pensionarse en el régimen de prima media (RPM). Este sistema de cuentas individuales con subsidios está en etapa de diseño por parte del Gobierno para beneficiar a cerca de 9 millones de personas que alguna vez cotizaron al ISS. Para los expertos, hay que tener cuidado en su reglamentación para que esto no resulte en mayores incentivos para no formalizarse.

Para los detractores del proceso, como el Sindicato del ISS, esto equivale a una “privatización de las pensiones”. Sin embargo, es claro que es una entidad pública y adscrita al Ministerio del Trabajo, que ha expresado que la entrada de Colpensiones no significa ni el fin del RPM ni el paso hacia un sistema privado.

NADA CAMBIA


El arranque de Colpensiones no significa un cambio en la política pensional pues no se modifican los requisitos para pensionarse ni las normas de traslado (lo cual requiere la anunciada reforma pensional). Según el ministro de Trabajo, Rafael Pardo, independientemente de las modificaciones que tenga el administrador del sistema, el Gobierno está comprometido con el mantenimiento y el fortalecimiento del Régimen de Prima Media.

Al parecer, el Gobierno sigue empeñado en atacar la baja cobertura del sistema. Solo 1,3 millones mayores de 60 años están recibiendo una pensión, la cuarta parte de los que deberían, y apenas un tercio de los trabajadores está cotizando regularmente al sistema pensional ante los problemas del mercado laboral. 

Sin embargo, no ha dado luces sobre cómo piensa resolver los otros problemas del esquema actual de prima media: su insostenibilidad financiera e inequidad. 

El Gobierno está transfiriendo alrededor de $24 billones del presupuesto (4,3% del PIB) para pagar a los pensionados del régimen de prima media, pues sus reservas se agotaron en 2004. Con el agravante de que, según un estudio de Fedesarrollo, 80% de los subsidios van al 20% más rico de la población, y que, además, se siguen otorgando pensiones bajo regímenes especiales ante una judicialización del sistema. Con esto, la deuda pensional pública podría ser hoy superior a 160% del PIB. 

Por eso, son muchas las voces que piden soluciones más estructurales, como el cierre de este régimen pensional o, por lo menos, su transformación en un verdadero pilar público. 

Para Ospina, este no es un tema de su resorte pues son definiciones que tendrá que tomar el Congreso de la República. “Yo debo administrar lo que me pongan”, afirma este PhD. en economía, con experiencia tanto en el mundo financiero y público como en recuperar entidades en problemas como Bancafé. Sin embargo, considera que se necesita Colpensiones para largo rato pues se deben atender, por lo menos, los pensionados y afiliados actuales del sistema, lo cual tardará más de 100 años.

Colpensiones es una respuesta a la ineficiencia del ISS y quiere utilizarse para solucionar la baja cobertura del sistema de pensiones. Pero, de cara al futuro, la primera pregunta que debe hacerse es si, a pesar de su buena y experimentada dirección, podrá acelerar y no se estrellará con los serios problemas estructurales y operacionales de su antecesora. La segunda inquietud es cuál será la respuesta del Gobierno ante la insostenibilidad e inequidad del sistema pensional actual. El país todavía está esperando respuestas.
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