| 2/18/2016 12:00:00 AM

Se proyectan 274.000 traslados de las AFP a Colpensiones al 2050

Cada vez más afiliados de las AFP se pasan a Colpensiones, lo que afecta a aquellos a los que la decisión no les conviene y sube el hueco pensional del Estado.

El enorme hueco fiscal que tiene el Gobierno desde 2003, cuando el antiguo Seguro Social se quedó sin recursos, recibió el año pasado un gran alivio: $6,4 billones que ingresaron a sus arcas por cuenta de los 177.000 trabajadores que se salieron de los fondos de pensiones privados para pasarse a Colpensiones.

Pero lo que parece una buena noticia para el sistema público, conocido como régimen de prima media, también implica una amenaza para las finanzas públicas, pues los $6,4 billones entraron a la bolsa común con la que Colpensiones les paga a sus 1,2 millones de pensionados, pero no está guardando para pagarles las futuras mesadas a los trabajadores que acaban de darle su ahorro.

En otras palabras, al aumentar el número de pensionados a cargo del Estado, este cada vez tendrá que usar una mayor parte de su presupuesto para pagarles sus mesadas, con la desventaja de que cada vez los colombianos viven más y, por ende, van a tener que durar más años girándoles la pensión (esto sin contar que la mesada puede ser heredada por sus cónyuges o hijos en condición de dependencia económica).

Cálculos de Anif indican que hasta 2005 los traslados de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) hacia Colpensiones eran marginales, pero luego empezaron a subir y proyecta que pasarán de 130.000 anuales registrados en 2014 a 274.000 en 2050 (para un total cercano a 9 millones de personas trasladadas entre 2015 y 2050).

Con ello, Anif ha estimado que los faltantes fiscales del régimen público de pensiones se estarían elevando del actual 140% del PIB (en valor presente neto) a 228% del PIB durante las tres próximas décadas.

“En el corto plazo, los traslados son una buena noticia para el Gobierno porque reducen sus necesidades fiscales para pensiones, pero es un muy mal negocio en el largo plazo. Es peligroso reducir el déficit fiscal de esa manera, porque equivale a adquirir deuda”, opina Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, y explica que quienes se trasladan traen un ahorro que es inferior a lo que van a tener que pagarles por pensión durante muchos años, lo que ahonda más el déficit fiscal.

¿Por qué se cambian?

Para Villar, el aumento en los traslados de las AFP hacia Colpensiones se ha dado porque se ha generalizado la idea de que es más conveniente pasarse al régimen público, pues da más subsidios que los privados, lo que implica que paga pensiones más altas.

Aunque esto es cierto, no aplica para todos los trabajadores, pues para acceder a una jubilación con Colpensiones se deben cumplir dos requisitos: haber cotizado 1.300 semanas (25 años) y tener una edad de retiro de 57/62 años (mujer/hombre). Si no se cumplen estas condiciones no vale la pena pasarse, por más dinero que se traslade de un lado a otro.

Si la persona cumple con la edad pero no con las semanas, ya no se puede devolver a una AFP (el último cambio se puede hacer 10 años antes de pensionarse), así que la alternativa es seguir trabajando hasta que complete el tiempo o una devolución de sus ahorros. Colpensiones los regresa ajustados únicamente por inflación, mientras que si en el fondo privado no cumple con la única condición para acceder a la pensión, que es tener un monto de ahorro suficiente, el dinero es devuelto con los intereses generados durante el tiempo que estuvo en manos de la AFP.

Tampoco les conviene cambiarse de régimen a quienes ganan un salario mínimo, pues en Colpensiones solo pueden acceder a su pensión tras 25 años de cotización, pero en las AFP pueden obtener la misma mesada (un salario mínimo) con 1.150 semanas (22 años), es decir, 3 años menos de trabajo.

Otro factor que ha motivado a las personas a cambiarse tiene que ver con los rendimientos de los fondos privados, que en ocasiones han sido negativos. El cálculo de Anif para prever que 9 millones de personas se cambien de régimen sugiere un escenario base de rentabilidades de las AFP de 7,2% promedio anual entre 2015 y 2050, que sería inferior al histórico de 8,4%.

Un gran esfuerzo

Otro tema en contra de las AFP es que los trabajadores tienen que acumular grandes sumas de ahorro para poder acceder a una pensión alta. Hoy una persona que se vaya a jubilar por el régimen privado, al menos con el salario mínimo, debe tener un capital aproximado de $180 millones si es un hombre de 62 años y de $191 millones si es una mujer de 57, bajo el supuesto de una estructura familiar promedio (cónyuge y dos hijos), pues, si tiene más dependientes que puedan heredar la pensión, va a requerir más dinero.

La persona que durante toda su vida laboral se gana el salario mínimo no podrá llegar por esta vía a la pensión, pero en este caso puede acceder al fondo de garantía de pensión mínima, que es el que les exige 22 años de cotización. El resto que gana más puede pensionarse cuando quiera, siempre que tenga el ahorro suficiente.

Una de las formas para hacer que las cotizaciones a las AFP rindan más es elegir el fondo adecuado para cada trabajador. Hoy existen tres alternativas: el de mayor riesgo, el moderado y el conservador. El primero es el adecuado para los más jóvenes y se pueden quedar allí hasta 10 años antes de pensionarse, el segundo renta menos y el tercero mucho menos, pues está diseñado para los prepensionados y la idea es no poner en riesgo los recursos. El lío es que solo 46.000 de los 1,2 millones de cotizantes a pensiones en las AFP está en el fondo de mayor riesgo, lo que implica que la mayoría pierde la oportunidad de hacer rendir más su ahorro.

Esto se debe a la falta de educación financiera y a una posible aversión al riesgo entre los afiliados, explica Luz Helena Muñoz, directora de Producto de Old Mutual, mientras que Jorge Llano, director de estudios económicos de Asofondos, coincide en que el desconocimiento sobre el tema es tan grande que muchos ni si quiera saben el nombre del fondo al que están afiliados.

Por ley, si la persona no escoge, se le debe poner en el fondo moderado, razón por la cual allí están 95% de los afiliados; sin embargo, en el Plan de Desarrollo se aprobó un artículo para que los nuevos cotizantes entren al fondo de mayor riesgo automáticamente, pero aún no ha sido reglamentado.

Escoger el sistema pensional más adecuado no es fácil en un país con poca cultura financiera y con empresas involucradas, públicas y privadas, que no se han esforzado lo suficiente por explicarles a sus afiliados qué les conviene más. Mea culpa para ambas partes.

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