| 10/13/2016 12:00:00 AM

Colombia y EEUU buscan mejorar servicios financieros en zonas de conflicto

El gobierno de Estados Unidos, en alianza con entidades financieras, busca llevar servicios financieros a zonas rurales y a municipios que han sido afectados por el conflicto.

Para los economistas no cabe la menor duda que en la reducción de la pobreza y el desarrollo económico del campo colombiano, la expansión del sistema financiero a estas zonas juega un papel clave. Pero llevar esos servicios a estos aislados lugares no es fácil.

Las cifras son dicientes, tan solo 11% de la población rural puede acceder a créditos. Estos índices no solo se deben a la falta de infraestructura en comunicaciones. Según Fernando Pineda, vicepresidente Comercial Banca Pyme y Personas del Banco de Bogotá, uno de los mayores problemas de la expansión de servicios financieros al campo es que “las personas que viven allí no tienen las suficientes garantías que exigen los bancos para dar crédito, y esta dificultad es la principal queja del campo colombiano”.

Por eso es necesario –dice Pineda– que en el país se profundicen estrategias que faciliten el acceso al crédito por parte de campesinos y víctimas del conflicto, pero que a la vez no comprometa la responsabilidad financiara de los bancos. “Es crear productos financieros diferenciados que apunten a resolver el principal problema de ausencia de crédito, pero que también sean sostenibles”.

Con el propósito de llevar servicios financieros a zonas rurales y a municipios que han sido afectados por el conflicto, el gobierno de Estados Unidos, a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), puso en marcha a inicios de este año el portafolio de servicios financieros rurales. Es una estrategia de cooperación que cuenta con más de US$100 millones y en la que participan el gobierno colombiano, los bancos más importantes del país e inversionistas.

Este portafolio tiene por objetivo incentivar la movilización de recursos de capital privado nacional y extranjero a actividades económicas lícitas en las zonas rurales que hayan sido afectadas por el conflicto. Se compone de apoyo económico a fondos de inversión que promuevan emprendimientos rurales; de asistencia técnica a entidades financieras en la implementación de metodologías adecuadas para llevar los servicios financieros al campo y de un programa de garantías de crédito parciales que Usaid otorga a sus socios financieros para compartir el riesgo de entregar préstamos a clientes que actualmente no gozan de este servicio.

De la iniciativa promovida por la Usaid hacen parte las administradoras de recursos Small Enterprise Assistance Funds (SEAF), Acumen y Terra Global Capital y las instituciones financieras Bancamía, Bancompartir y Davivienda. Con el objetivo de aumentar los socios financieros, la Usaid firmó el pasado 29 de septiembre una alianza con los bancos Bogotá y Mundo Mujer.

“Queremos apoyar el sector financiero formal para que aumente su presencia territorial, amplíe y fortalezca su portafolio de productos y servicios, aumente sus clientes e incremente su rentabilidad con un modelo sostenible e innovador”, dice Kevin Whitaker, embajador de Estados Unidos en Colombia.

Esta alianza es una estrategia en donde todos ganan. Por un lado los habitantes de zonas rurales pueden acceder a créditos, algo que en situaciones normales no les es posible por no tener garantías; por el otro, las entidades que pueden expandir un mercado que en el país está sin explorar.

Whitaker está seguro de que el potencial del crédito rural es muy grande ya que, además de llevar desarrollo económico y reducir la pobreza, contribuirá a la expansión e inclusión financiera del país, uno de los objetivos más urgentes que el Gobierno debe resolver.

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