| 10/13/2016 12:00:00 AM

¡Qué desastre! Siguen los retrasos del Túnel de la Línea

Dinero recorrió las obras que se adelantan en el Túnel de la Línea y zonas adyacentes. El panorama es desalentador y algunos viaductos sin terminar son devorados por la maleza.

Nos cogió la noche. Luego de una visita realizada por Dinero a las obras que se ejecutan en el Alto de la Línea –entre Ibagué y Armenia– se pudo constatar que los túneles y viaductos contratados para reducir el tiempo de viaje no estarán listos el próximo 30 de noviembre, tal y como estaba previsto en la ampliación del contrato suscrito en abril de 2009.

Viaductos abandonados e invadidos por la maleza y el óxido, puentes que se usan como improvisados parqueaderos y un Túnel de la Línea que no registra mayor avance en los últimos dos años son parte del paisaje en la Cordillera Central de Colombia. Desde una pequeña colina cercana a las obras, el actual director del Invías, Carlos García, pregunta a Carlos Collins, el contratista: “Y ese viaducto, ¿para cuándo está listo?”; responde Collins: “Yo creo que en unos días… tal vez necesitemos otros días después del 30 de noviembre”. Termina un corto diálogo entre los dos protagonistas y continúan su recorrido a bordo de una caravana de camionetas. Así se resume el seguimiento en los dos últimos años en esta obra, catalogada como clave para la competitividad del país.

Desde finales del año 2014 la interventoría de las obras del Túnel de la Línea (Consorcio DIS S.A –EDL Ltda.) venía hablando de caducar el actual contrato debido a la lentitud con que se ejecutaban estas obras vitales para reducir costos al comercio exterior colombiano. En ese entonces se decidió que lo mejor era una prórroga al contrato, pues la caducidad podía representar mayores atrasos y costos. Esa es una tesis que ahora quedaría revaluada.

De acuerdo con el contrato adjudicado en abril de 2009, las obras debían estar listas en abril de 2013. Eso quiere decir que a la fecha ya hay un retraso de 3,5 años. Teniendo en cuenta un estudio de la Universidad Santo Tomás (replicado varias veces por el Gobierno), esta obra iba a generar unos ahorros anuales por US$37 millones para los transportadores de carga (principales usuarios de este corredor). Estos beneficios están asociados a un menor consumo de gasolina y menor desgaste de las partes del vehículo. Así las cosas, se han perdido posibilidades de ahorro en este sector por $388.000 millones, eso sin contar el otro año que, como mínimo, se requiere para terminar las obras.

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Foto: Aunque se presentan avances en otros frentes y túneles, en algunas obras reina el abandono.

El tema se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para el alto gobierno. El propio vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras, insta cada vez que puede al director del Invías para que resuelva el tema. Pero eso no es nada sencillo. Si el Invías decide declarar el incumplimiento definitivo del contrato, tendrá que encontrar al mismo tiempo una fórmula que permita continuar las obras sin perder mucho tiempo. “En ese escenario tendríamos que darle unos 3 meses al contratista para que retire tanto al personal como el equipo que tiene, al mismo tiempo tendríamos que pensar en declarar la urgencia manifiesta para evitar retrasos aún mayores”, comentó una fuente cercana al Ministerio de Transporte.

Foto: Este túnel fue incluido en otro contrato y ya está listo. Los acabados son muy buenos.

Foto: Esta es otra de las obras que se en-cuentran muy crudas y sin mayor avance.

La urgencia manifiesta es un proceso de selección directo de un contratista que se presenta cuando hay situaciones que no permiten acudir a los procedimientos de licitación o concurso público. La propia Corte Constitucional aclara, mediante sentencia C-772/98, que la urgencia manifiesta se puede dar “cuando la continuidad del servicio exija el suministro de bienes, la prestación de servicios o la ejecución de obras en el inmediato futuro”. Y pegado a esa regulación jurídica eso podría jugar a favor del Invías para sacar adelante el proyecto.

Foto: Es necesario incrementar los frentes de obra para agilizar la ejecución de las construcciones.

El contratista de buena parte de estas obras, Carlos Collins, pide 3 meses más de plazo (febrero de 2017) y el pago de unos dineros que no habría girado el Invías. Sin embargo, tanto la interventoría como la Contraloría General ven casi inviable e imposible terminar las obras antes de julio de 2017. Terminar viaductos, puentes y el revestimiento de 3.600 metros de túnel no es una tarea de poca monta. Todo parece indicar que el Invías va a esperar hasta el 30 de noviembre próximo para demostrarle al contratista que no cumplió y que por eso es necesario tomar acciones más determinantes, como declarar el incumplimiento definitivo del contrato.

Foto: En el túnel principal –a cargo de Carlos Collins– ha-cen falta unos 3.600 metros de revestimiento en concreto. Hay pocos frentes de obra.

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