| 8/5/2015 12:00:00 AM

Los retos que enfrenta el nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros

Estas son las estrategias “políticamente incorrectas” que debe adelantar el nuevo gerente de los cafeteros si quiere enderezar el rumbo del gremio. Roberto Vélez, exembajador de Colombia en Japón, fue aclamado como el nuevo dirigente de la agremiación.

El economista pereirano Roberto Vélez Vallejo fue aclamado como Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros.  Los 60 delegados de los 15 comités departamentales lo escogieron por unanimidad en reemplazo de Luis Genaro Muñoz quien renunció en mayo pasado.

Roberto Vélez, no la va a tener fácil. Los años de crisis enrarecieron el clima político de la Federación y la realidad económica del sector cafetero muestra que, inexorablemente, es fundamental una reforma a la entidad.

Por esta razón, puede haber una gran distancia entre lo que los cafeteros quieren ver de su gremio y lo que la Federación podrá brindarles en un escenario económico, político y social completamente nuevo.

El timonazo en esta importante institución es ineludible.

Subsidios vs. rentabilidad

La crisis que azotó a los cafeteros durante los últimos años es producto de una conjunción de problemas: caída en la producción, reducción de precios y revaluación del peso. Los cafeteros, por cuenta de la crisis social creada por todos esos factores, entraron en paro y lograron una reivindicación a través del Presupuesto Nacional. El resultado: un programa de ayuda que demandó, solo en 2013, cerca de $1 billón de las finanzas públicas.

Aunque esta estrategia sirvió para salir del problema, es claro que garantizar la supervivencia de los cafeteros únicamente a través de subsidios no es el camino. El primer “incentivo” para acelerar los procesos de modernización de la caficultura pasa por eliminar del discurso cafetero la premisa según la cual los problemas se resuelven a través del Presupuesto General de la Nación.

La “garantía” del subsidio hace que un agricultor no piense en encontrar mejores formas de producir o comercializar, pues en algún momento de crisis el gobierno nacional debe salir al rescate. La Federación tiene que concentrarse en ayudarle al cafetero a ser más productivo y lograr mayores márgenes de rentabilidad.

Protección contra la volatilidad

Del anterior punto, que desaparezca de la cultura cafetera la idea de los subsidios, se desprende un reto: no se puede dejar al cafetero solo frente a los innegables vaivenes del precio del café, del mercado del dólar o del clima mundial.

Sin embargo, el mecanismo de estabilización no debe estar constituido por recursos públicos. Es necesario establecer un esquema de coberturas eficiente que permita protegerse frente a variaciones excesivas en cualquiera de estos frentes.

La ventaja es que actualmente los precios estables, el peso devaluado y la cosecha creciente conforman un escenario favorable para concretar estos mecanismos. El papel del sector financiero colombiano o, incluso, multilateral o del exterior, será clave en esta tarea, con el diseño de esta clase de productos.

Garantía de compra


El principal argumento del mecanismo de garantía de compra es que los cafeteros siempre tendrán quién les compre su producto. Eso suena encantador. Sin embargo, la garantía de compra no funciona como mecanismo para determinar el precio en el caso de los cafés premium. Muchos cafeteros están entregando a las cooperativas grano de excelente calidad que se les paga a la tarifa corriente. La garantía de compra no ayuda a hacer esta distinción. Son muchos los casos hoy de empresas que se especializaron en buscar cafés especiales y que pagan primas adicionales por encima del valor del precio de garantía. Hay compradores pequeños que están pagando cargas de café a $1 millón porque sus clientes en Estados Unidos o Europa están dispuestos a pagar por esas calidades. La Federación debería generar mecanismos para facilitar el encuentro entre oferta y demanda de cafés especiales.

Recortar o recortar

Sin lugar a dudas, uno de los temas clave para el nuevo gerente será reducir la Federación en aquellos aspectos en los que no contribuye a los cafeteros para agregar valor y fortalecerla allí donde aporta con más competitividad. Lo que tendrá que resolver es hasta dónde deben ir las tareas de la entidad: garantía de compra, servicios de extensión, investigación, reconversión productiva, promoción y control de calidad e infraestructura son los bienes públicos que la Federación suple hoy. Eso vale cerca de $251.000 millones al año. La pregunta es si ese nivel de gasto está justificado con servicios a los cafeteros. Si la respuesta es no, claramente se vendrán recortes.

Gestión regional


La crisis cafetera de los últimos años significó un fraccionamiento al interior del gremio, lo que le ha quitado liderazgo “político” a quien dirige la Federación. Esa es una de las causas de la salida del actual gerente. En las elecciones de octubre pasado, cuando se conformaron los comités cafeteros, hubo señales políticas contundentes con la entrada de muchos representantes de la dignidad cafetera a estas instancias de poder. Por esta razón, la primera tarea es generar consensos. Sin embargo, en un ambiente de ajuste eso va a ser muy difícil.

El trabajo de gestión frente a los “accionistas” de la Federación de Cafeteros es fundamental. Ir a las regiones, dialogar sobre los problemas y dar soluciones serán el nuevo capital político del nuevo gerente.
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