| 3/8/2014 2:20:00 PM

Qué chicharrón

La Ministra de Medio Ambiente tendrá que resolver varios asuntos en los próximos meses, si no quiere convertirse en el palo en la rueda de la economía. Estas son las papas calientes.

Cuando la agenda ambiental se concentraba solo en asuntos como la delimitación del páramo de Santurbán y los derrames de carbón en la Región Caribe, otros temas de trascendencia nacional están a punto de salir del escritorio de la ministra de Medio Ambiente, Luz Helena Sarmiento.

Las responsabilidades no son de poca monta. Casi todos los grandes temas económicos y las estrategias del gobierno nacional pasan por el escrutinio del Minambiente. Por ejemplo, la tan anunciada cuarta generación de concesiones viales, que compromete recursos por unos $50 billones y que se convertirá en el corto plazo en el gran jalonador de la economía, podría quedar en el camino si no se optimiza el proceso de licenciamiento ambiental.

En ese sentido, una comisión de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), Instituto Nacional de Vías (Invías) y Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), iniciaron ya los estudios para determinar los corredores viales con mayor riesgo en asuntos ambientales. Un primer resultado de ese trabajo concluyó que en los trayectos Ciénaga–Santa Marta y las autopistas de la Prosperidad en Antioquia, se debe prestar mayor atención debido al impacto que se pueda generar en las especies nativas, cuerpos de agua y demás recursos naturales de esas zonas. En el caso de las dobles calzadas en Antioquia, se está revisando el impacto que pueda tener la construcción de más de 81 túneles.

La idea es que una vez se tramiten los procesos de licitación y adjudicación, entre 2014 y 2015, las empresas ganadoras de los contratos tengan el terreno abonado para obtener las licencias rápidamente. “El ahorro en tiempo será de meses”, anticipó la ministra Sarmiento a Dinero.

Otro cambio sustancial y que ayudará mucho a destrabar los proyectos consiste en que la licencia que se apruebe servirá no solo para construir y ejecutar obras en el corredor vial establecido por los diseños sino que se ampliará el radio de acción de la licencia en 500 metros. Eso quiere decir que si un diseño posterior de una vía exige mover el trazado unos metros, no se necesitará una nueva licencia como sí sucede en la actualidad.

¿Consultas o chantaje?

Otro de los grandes desafíos que tendrá que solucionar la ministra Sarmiento junto con el Ministerio del Interior tiene que ver con las comunidades étnicas y los proyectos de infraestructura. La última ‘perla’ que se conoce da cuenta de una exigencia de $2.798 millones que le hicieron comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta al consorcio a cargo del tercer sector de la Ruta del Sol. La ‘justificación’ es que se requiere esta suma para pagar, entre otras cosas, alimentación, transporte y equipos asesores durante la etapa de negociación (ver documento).

Para el gobierno nacional este es un tema muy complejo que requiere toda la atención del país. Una reforma a las consultas previas no es posible en la actual coyuntura electoral. Sin embargo, no se puede perder de vista que algunas empresas de construcción registran hasta tres años de atraso en ejecución de obra y están más que desesperadas.

CAR vs. Anla

Un proyecto de ley que tiene listo el Ministerio de Ambiente pondrá a más de una Corporación Autónoma Regional (CAR) a temblar. Según informaciones del propio Ejecutivo, algunas de estas corporaciones demoran meses, e incluso años, para otorgar licencias de exploración a las empresas mineras. El propósito del proyecto de ley será trasladar esta responsabilidad a la Anla, pero con reglas de juego más claras.

El potencial del país en materia de explotación minera es muy amplio. Minerales como oro, tierras raras y coltán, son algunos de los productos estrella con amplias posibilidades para ampliar la producción.

La nueva Ley establecería la obligación de presentar un estudio de impacto ambiental en la fase de exploración minera. En algunas ocasiones, las empresas de este sector perforan hasta 500 puntos en un determinado terreno sin que existan las garantías de protección al medio ambiente. El proyecto será presentado en la próxima legislatura.

Agua o petróleo

La otra gran esperanza de la economía colombiana es ampliar el espectro de explotación petrolera. Una moda que se extendió por todo el mundo y que hoy tiene a Estados Unidos a pocos años de volverse autosuficiente en crudo.

Los técnicos llaman a esto los crudos no convencionales, pues la metodología para sacar el petróleo del subsuelo es distinta a la tradicional e implica un consumo superior de agua y exposición a algunos químicos nocivos. El tema central es que mientras el barril de petróleo se mantenga por encima de US$80, será muy rentable esa tecnología. En Colombia las reservas actuales son muy bajas y la idea es echarle mano a esos recursos.

El punto clave es que este mes de marzo se publicarán los términos de referencia que se exigirán para explorar petróleo con técnicas no convencionales. “Hay riesgos por uso extensivo de agua, químicos y sísmica. La idea es expedir una normatividad mucho más estricta en materia ambiental, pues las perforaciones son más amplias y el riesgo superior”, dice Sarmiento.

La Agencia Nacional de Hidrocarburos abrió la Ronda 2014 de no convencionales y espera entregar las primeras licencias entre septiembre y octubre de este año y a mediados de 2015 iniciar las exploraciones. La normatividad para las fases de explotación tardará un año más.

Esta agenda de ‘asuntos pendientes’ para el Minambiente demuestra que esta cartera será una de las protagonistas en 2014. De cómo los resuelva la ministra Sarmiento dependerá el éxito del país en varios de los frentes más problemáticos, como la infraestructura y la minería. Una tarea nada fácil.
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