| 2/4/2016 12:00:00 AM

La dificil situación actual de los frigoríficos

El Gobierno tiene un lío entre manos: los problemas de Friogan y del Fondo Nacional del Ganado tienen en jaque uno de los mercados más importantes para el consumidor colombiano, el de la carne.

El año comenzó con un debate grueso en torno a uno de los gremios tradicionales de Colombia. La Federación Nacional de Ganaderos ha tenido que lidiar con los líos del Fondo Nacional del Ganado (FNG), que administra la parafiscalidad de este sector y tuvo que entrar en proceso de reorganización por cuenta de los problemas financieros de uno de sus activos más preciados: los cinco frigoríficos fusionados bajo el nombre Friogan.

La dura situación llevó a que los administradores de ambas razones sociales le solicitaran a la Superintendencia de Sociedades iniciar un proceso de reorganización; es decir, pedirles a los acreedores que acepten un cambio en las condiciones de la deuda, que ya alcanza los $71.000 millones entre bancos, proveedores y trabajadores.

¿Qué llevó a dichas circunstancias y cuál puede ser el desenlace de esta novela? Para el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie, tanto el cierre de exportaciones a Venezuela, como la falta de implementación de medidas que formalicen el negocio de venta de carne, les dieron un duro golpe a las finanzas de los frigoríficos; especialmente que fuera aplazada siete veces en estos ocho años la puesta en marcha del decreto 1500 de 2007, medida que sigue sin ser implementada.

“Hay una inmensa informalidad en el mercado de la carne: de los $12 billones que vale al año, $8 billones son informales. De cada cuatro animales tres están en la informalidad”, explica Lafaurie.

Lo más importante para este mercado es que se garanticen niveles de frío en la conservación de la carne. Esto permite no solo que la descomposición no sea un proceso acelerado, sino que la calidad del producto (blandura y sabor) sea adecuada para cada consumidor a la hora de servirlo en su mesa.

En este objetivo es fundamental la infraestructura de refrigeración de que dispongan los centros de sacrificio. Ella implica enormes costos de capital para las empresas formales; las informales no tienen necesidad de estas inversiones, como tampoco cumplen con obligaciones como los impuestos y las demás cargas parafiscales del sector.

Por eso, la mala situación de los frigoríficos es un verdadero problema de salud pública. El dirigente gremial denunció que la crisis de Friogan es resultado de la mala política del Estado. Prueba de ello, explica, es que el Consejo de Estado admitió una Demanda de Grupo contra el fracaso de la política, expresado en la decisión de aplazar siete veces durante estos ocho años la implementación de las normas suficientes para regular el mercado.

El resultado de esta situación es un pasivo total en Friogan de $71.500 millones. En lo que se refiere al pasivo con los bancos, este alcanza los $47.000 millones y la deuda cuenta con un aval solidario por parte del FNG, lo que explica que fuera necesario incluir al Fondo en el proceso de reorganización empresarial.

Para Lafaurie, ello explica por qué desde 2010 los frigoríficos no han dado utilidades. Asegura que detrás de esto hay intereses oscuros, pues el mercado informal de la carne vale $8 billones y, para él, allí hay muchos actores, inclusive ilegales, como las Farc, tal como ocurre en el mercado fronterizo con Venezuela. El dirigente gremial ratificó sus denuncias contra el Gobierno, porque por un lado busca salvar las finanzas del FNG y Friogan, pero por otro se salta las normas para intervenir la administración del Fondo y no ofrece un marco regulatorio adecuado para las inversiones que han hecho los empresarios. Para Lafaurie, todo esto va a convertirse en una larga pelea jurídica.

Haciendo negocios

Sin embargo, hay que mirar otros matices. Muchas decisiones administrativas y gerenciales también pudieron haber causado el lío. La pregunta es hasta dónde los gremios son eficientes para hacer negocios y cómo la política de Estado se equivoca cuando promueve que recursos parafiscales traten de volverse rentables.

No es descabellado atribuir la crisis del FNG y Friogan no solo al contexto, sino a las decisiones que se adoptaron desde adentro. Y allí la responsabilidad les cabe a todos, pues en la junta directiva del FNG comparten asiento tanto los empresarios ganaderos como el Gobierno. La misma decisión de meterse en el negocio muestra errores crasos de estrategia.

De hecho, desde que nacieron estos frigoríficos, entre 1998 y 1999, fue una mala idea hacerlos operar de manera independiente: dieron pérdidas todos los años, pues no tenían capacidad de negociación con los clientes y las grandes cadenas y eso hacía que terminaran compitiendo entre ellos. Por eso fue necesario fusionarlos para que entre 2006 y 2009 dejaran algo de utilidad.

Vale la pena abrir la discusión sobre la pertinencia de que los gremios hagan negocios. Se necesita invertir demasiados recursos para que los proyectos salgan adelante y, como en cualquier sector, enfrenta riesgos regulatorios y de política imprevisibles.

Esos recursos de la parafiscalidad nacieron con el objetivo de promover el desarrollo en determinados sectores. En el caso del Fondo Ganadero, que recibe al año cerca de $100.000 millones, hay que reconocer que las campañas de vacunación contra la aftosa han dado resultado. Sin embargo, esa no es una guerra ganada, pues la amenaza por cuenta de la informalidad sigue vigente.

El Gobierno, con las decisiones de admitir la reorganización tanto del Fondo como de Friogan y de quitarle la administración del FNG a Fedegan, tiene una verdadera papa caliente en sus manos y demuestra que frente al sector ha habido muchos bandazos.

Francisco Reyes, superintendente de Sociedades, aseguró que la entidad procura “la reorganización de las empresas y la preservación del crédito. En todo momento hemos actuado con base en las normas vigentes y los plazos ya están corriendo para lograr el acuerdo”.

Lafaurie, por su parte, está convencido de que se va a lograr una salida negociada con los acreedores, pues los frigoríficos, por lo menos los que operan rentablemente, cuentan con el flujo de caja para respaldar una renegociación financiera. Además, según él, los activos con los que cuenta Friogan pueden llegar a cuadruplicar el valor de las deudas. Así que no cree que haya problemas para lograr un nuevo acuerdo. Según dice, si se da cualquier otra salida eso irá en detrimento del patrimonio de los ganaderos, pues los frigoríficos cuentan con activos y flujos de caja importantes.

El objetivo es lograr, por un lado, más competitividad en el sector ganadero en Colombia y, por otro, garantizar niveles de inocuidad en el mercado de la carne. Estos son temas clave para el futuro de uno de los más importantes sectores de la economía nacional.

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